discurso crítico a la labor de oposición

Se acabó el silencio en el PSOE de Susana Díaz: 32 intervenciones y 5 horas de reunión

Por primera vez desde que se perdió la Junta, hace más de año y medio, se vive un intenso debate interno que cuestiona el liderazgo absoluto de la secretaria general y pide cambios

Foto: La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz (d), atiende a los medios antes de la reunión. (EFE)
La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz (d), atiende a los medios antes de la reunión. (EFE)

El tiempo del silencio acabó en el PSOE andaluz. De eso salieron convencidos muchos de los diputados en el Congreso y senadores andaluces convocados por Susana Díaz en un hotel de Sevilla. La reunión se alargó cinco horas, desde las 12 del mediodía a las cinco de la tarde, y se escuchó a 32 socialistas que pidieron la palabra. Solo seis se dedicaron a loar sin fisuras el papel de la secretaria general del PSOE andaluz y su ejecutiva. El resto entonó un discurso crítico, sin ataques personales y sin cuestionar la figura de la líder andaluza directamente, pero sí advirtiendo de errores y malas decisiones en la labor de oposición que se está llevando a cabo en Andalucía. "Han sido muchos los valientes que han dado un paso al frente y han roto el silencio, y eso ella no se lo esperaba", asegura un diputado.

La cita de este julio es para muchos “un punto de inflexión” y permitirá hablar de “un antes y un después” en el PSOE andaluz y en el liderazgo de Susana Díaz. “Ha aflorado la masa crítica que hay en el PSOE andaluz y nunca hasta hoy se había evidenciado con tanta claridad”, asegura otro de los asistentes. Nadie pidió a Díaz que dé un paso atrás ni se cuestionó que siga al frente del partido. Las intervenciones fueron “en su mayoría constructivas”, asegura alguien de la ejecutiva socialista, pero sí se pidieron cambios. "Hubo unas 20 voces claramente pidiendo renovación en el estilo de oposición y coordinación, y otras cuatro más neutras pero evitando alinearse con Díaz", insistieron los participantes.

El PSOE andaluz llevaba mucho tiempo sumido en el mutismo. La conversión de Susana Díaz en una de las mayores valedoras de Pedro Sánchez había cortocircuitado las críticas internas, que se seguían haciendo pero no en público. Los mensajes desde Ferraz asegurando que no tocaban movimientos internos y respaldando a Susana Díaz, hasta que toquen primarias, habían sumido al partido en una especie de letargo, sin debate interno. O si existía, silenciado. Ya no.

Tensión previa

Ya la reunión venía precedida de mucho ruido. Susana Díaz había convocado a los diputados nacionales y a los senadores por Andalucía, pero no a los diputados andaluces. Eso provocó que hubiera voces internas críticas que pidieran una convocatoria de la interparlamentaria incluyendo a los socialistas del Parlamento andaluz, pero Díaz se negó. Sus críticos lo atribuyen a que no quería que se diera relevancia a quienes se oponen a su estrategia en la Cámara autonómica, un grupo reducido pero que crece y que tiene dos referentes, la jiennense Ángeles Férriz y quien fuera mano derecha de Díaz, su portavoz parlamentario y su hombre fuerte en la gestora tras derrocar a Pedro Sánchez, Mario Jiménez.

El otro motivo de discrepancia que calentó la previa del encuentro fue la intención de la dirección del PSOE andaluz de convocar la reunión pero sin que los asistentes tomaran la palabra y se limitaran a algunas intervenciones previamente pactadas. Finalmente, la cumbre socialista fue abierta a todos los turnos de palabra y se generó un intenso debate interno, según sus asistentes. “El partido está vivo, eso es lo más importante”, comentó otro de quienes asistieron. "Se acabó el liderazgo absoluto de la secretaria general. Ese no es ya el modelo", añadió otra. Los socialistas más beligerantes fueron los de Cádiz y Almería, que denunciaron la ausencia total de coordinación.

Oposición débil

Las críticas a Susana Díaz atacan la oposición que está llevando a cabo el PSOE andaluz como principal partido de la oposición al Gobierno de PP y Cs con apoyo de Vox desde el Parlamento. No es fácil asumir el rol de oposición después de haber estado 37 años en el Gobierno. También han afeado que Díaz limite las voces socialistas a unos cuantos elegidos que conforman su ‘mesa camilla’ y silencie a otros dirigentes válidos que podrían sumarse a la oposición en las provincias.

Todos estos movimientos internos están verdes y además hay que esperar a ver cómo se traducen en la vida orgánica del PSOE-A. Los críticos siguen siendo grupúsculos muy heterogéneos con intereses muy diferentes y dispersos por las distintas provincias andaluzas. No acudieron ningún ministro andaluz ni el vicepresidente segundo del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. No hay un liderazgo claro en torno al que construir una alternativa a Díaz. Ferraz lo frena, Pedro Sánchez ha respaldado a Díaz y la orden que llegaba hasta ahora desde la ejecutiva federal es aplazar y contener los movimientos internos. Pero quienes quieren el relevo de la expresidenta andaluza ven cómo corre el reloj y se consolida el Gobierno andaluz sin apenas erosión, lo que hace que cada vez sea más difícil acallar las voces incómodas incluso en la situación adversa de pandemia y emergencia.

"Orfandad y descoordinación"

Quienes han intervenido, según ha contrastado este periódico con diversas fuentes de todas las sensibilidades internas, han reprochado a Susana Díaz que nadie haya coordinado a los diputados y senadores andaluces en Madrid hasta hoy. “Hemos sentido orfandad, descoordinación y una falta de interlocución total”, señala un diputado.

Con diferentes matices e intensidad, advierten los asistentes, también se han oído reproches porque se han “desaprovechado recursos” para defender al Gobierno de Pedro Sánchez del “hostigamiento” de la oposición en los peores meses del covid, en marzo y abril. Al principio del confinamiento, Susana Díaz estaba de baja maternal y la realidad interna es que solo ella o un grupo de elegidos muy reducido tienen autorización para marcar el discurso de los socialistas andaluces.

La mayoría de las intervenciones han mostrado también preocupación por el estilo de oposición y advirtieron de que el desgaste del Gobierno de PP y Cs está siendo “mínimo”. Cada vez hay más temor a que Juanma Moreno se consolide en San Telmo y el ciclo de las derechas en el poder en Andalucía se alargue otros cuatro años. Se oyó pedir una oposición “más relevante en términos sociales” y que conecte más con la calle. “Insisten en el equipo de la secretaria general en que este es un Gobierno débil al que Susana Díaz puede dar el relevo en cualquier momento, y no es esa la realidad ni lo que dicen las encuestas”, advirtió a la salida otra participante del encuentro. Muchos se refirieron a la intervención del senador Javier Aragón, miembro de la ejecutiva federal y además íntimo amigo de Pedro Sánchez, que pidió “cambiar el paso porque no vamos bien” y advirtió de la cantidad de socialistas que hay “invisibles” en las provincias.

Susana Díaz agradeció “la participación” y “la generosidad” y admitió que se “han cometido errores”. Asumió que “el futuro no va a ser fácil” y advirtió de que “el PP y la derecha van a intentar hacer mucho ruido”, insinuando que quienes levanten la voz en su contra ayudarán al actual Gobierno de Andalucía. A la entrada al encuentro, aseguró que el PSOE está “en los problemas de los andaluces” y no se hablará de lo orgánico hasta que llegue la hora. Parece que para muchos esa hora ya ha llegado y al menos el debate interno se ha abierto. Algo se mueve, y esta vez parece más serio.

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