Vox aviva la guerra con Canal Sur mientras trata de capear su temporal interno
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CRISIS EN EL PARLAMENTO

Vox aviva la guerra con Canal Sur mientras trata de capear su temporal interno

Una expulsión de una diputada, dimisiones en las provincias, tensiones con Cs y PP por el pin parental y una batalla contra la cadena autonómica se suman en una semana negra

Foto: Vox aviva la guerra con Canal Sur mientras trata de capear su temporal interno
Vox aviva la guerra con Canal Sur mientras trata de capear su temporal interno

En el informe que Vox envió al comité de garantías en Madrid para pedir la expulsión del partido de la diputada por Almería Luz Belinda Rodríguez, hay párrafos asombrosos. El documento, al que ha tenido acceso este periódico, revela que la diputada “protagonizó un altercado con un funcionario del Parlamento de Andalucía cuando su marido, policía nacional, accedió al mismo con su arma reglamentaria estando fuera de servicio”. Luz Belinda se negó, dicen, a que un ujier identificara a su esposo. “Provocó el malestar del funcionariado”.

Son muchos los episodios que se relatan en el informe disciplinario y que contrastan con la versión de la diputada, que denuncia trato vejatorio, discriminación por ser mujer y acoso laboral. Este incidente —que confirma personal de la Cámara, siempre discreto, que cuenta cómo “el pasado verano un señor en bermudas quería entrar con una pistola mientras su mujer nos gritaba y amenazaba sin atender a razones”—, pero también otros. “Presentaba iniciativas en contra del ideario de Vox sin consenso previo”, comunicó por WhatsApp a la presidenta del Parlamento directamente y sin decírselo al grupo que se daba de baja, una figura que no existe como tal para los diputados, publicaba artículos en 'Diario de Almería' aunque “no tenía permiso”. “Y mientras estaba de baja, apareció en actos públicos en campaña electoral para salir en la foto con Santiago Abascal”, cuentan sus excompañeros.

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Denuncias cruzadas

El relato de supuestas faltas disciplinarias es largo. Contrarresta la versión que Luz Belinda ha dado. En ‘El País’, llegó a decir que el portavoz de Vox, Alejandro Hernández, le “levantó la mano”, algo que niegan y que piensan si llevar a los tribunales. “Ese camino que ha emprendido es peligroso”, advierten. También puso una denuncia en la Policía contra un trabajador del grupo por abrirle cartas personales. Vox asegura que es correspondencia que llega al grupo y se abría por sistema desde enero, “para agilizar y agendar los actos públicos”.

Hay más. Quien fue número uno en la lista al Parlamento andaluz por Almería y portavoz adjunta es de Roquetas de Mar y, según la dirección de Vox, “amiga” de los dos concejales expulsados del partido por subirse el sueldo un 30%. Fue en noviembre y coincidió, aseguran fuentes del grupo parlamentario, con el momento más tenso con la diputada almeriense. Bloqueó en el teléfono al coordinador provincial de Vox en Almería, también al responsable del grupo parlamentario, y se salió del que compartían los 12 diputados en la Cámara.

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El tablón sindical

Vox sufre en el Parlamento andaluz una crisis de partido de libro. El resto del grupo, aseguran, trabaja “unido y cohesionado”. Primero fue el juez en excedencia y exportavoz Francisco Serrano, que fue relegado, pensó irse y finalmente volvió. A veces, dicen, aguanta sin el foco mediático y otras sigue queriendo y pidiendo más protagonismo. En este ambiente estalló el caso de Luz Belinda Rodríguez. Esta semana, el sindicato CGT denunció, según avanzó ‘El País’, que el diputado Rodrigo Alonso arrancó y tiró unos carteles en el tablón sindical, pese a la advertencia de dos funcionarias, que convocaban unas jornadas sobre ‘Anarquía parlamentaria’ y convocaban a una huelga contra el cambio climático.

“Ahora mismo, estamos muy enfadados”, admiten en la dirección de Vox. “Electoralmente, estamos más fuertes que nunca”, agregan. La semana ha sido intensa. El pin parental los ha devuelto al centro de la polémica, con fisuras en el Gobierno de PP y Cs y un acuerdo presupuestario que incluía este punto y que no se sabe bien si se va a cumplir y cómo. Se sienten traicionados por Cs, aseguran. A la crisis del Parlamento se suma un goteo de noticias sobre dimisiones y disidencias de cargos del partido. La última, la dimisión de la dirección de Vox en Cádiz, que, según los dirigentes del partido en Andalucía, “estaba pactada para repartir cargos y responsabilidades”.

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Contra los periodistas

Mientras Vox se desfleca internamente, al modo más clásico de los partidos tradicionales, ha abierto otro frente que piensa seguir agitando, avisan sus dirigentes, “hasta que haga falta”: quieren que Canal Sur deje de calificarlos como “ultraderecha” o “derecha extrema”. Consideran que eso no es descriptivo, aunque ellos mismos llaman al PP "derechita cobarde". Quieren más presencia y voces afines en la cadena autonómica.

La campaña contra el medio público está a todo volumen desde hace días. Denuncian “manipulación” y “sectarismo” en la cadena autonómica. Han denunciado públicamente a sus profesionales en las redes. El portavoz parlamentario, Alejandro Hernández, aseguró que sus periodistas son “perrillos para servir de altavoz a quien fuera el dueño del pesebre”. Fue categórico en una rueda de prensa el pasado lunes en el Parlamento y al día siguiente tuvo entrevistas en Canal Sur radio y televisión. Este jueves, visitó el programa de Mariló Montero. Su presencia, según la dirección de la cadena, responde a motivos de estricta actualidad y criterio informativo. Sindicatos como CCOO denuncian que se cambió la escaleta para dar cabida a Vox tras su ataque a los profesionales.

La dirección de Canal Sur ha cerrado filas tras un comunicado de la Asociación de la Prensa de Sevilla que “denuncia, rechaza y considera intolerable la campaña de censura, amenaza, miedo y desprecio de Vox contra los medios de comunicación públicos”. "Es inadmisible". También el Sindicato de Periodistas de Andalucía defendió la labor de los profesionales.

Desde la dirección de la RTVA, calificaron de “deplorable” que un partido político, “en este caso Vox, denigre e insulte a los periodistas del medio público andaluz con descalificaciones e insultos impropios”, y considera “intolerable que trate de presionar con esta campaña de desprestigio la libertad de información o que pretenda condicionar el trabajo diario de los profesionales de la radio televisión pública andaluza”.

Podemos y la "extrema izquierda"

Los responsables de comunicación de Vox en Andalucía se preguntaron por qué no se califica a Podemos de “rojos” o de “extrema izquierda”. El portavoz del grupo parlamentario consideró que hablar de “extrema derecha” conlleva “un ataque” y “un intento de restar legitimidad democrática a Vox”. También aludieron a mensajes del PSOE contra los profesionales de Canal Sur que no han tenido reprimenda de ninguna asociación profesional. Por ejemplo, el exdiputado y miembro socialista en el consejo de administración, Antonio Pradas, llamó al periodista Jesús Vigorra y su programa de la radio “panfleto antisocialista y anti Sánchez”. En ese caso, el representante de Vox en la RTVA le afeó sus palabras: “Estaría bien que dejáramos de decirles a los periodistas de Canal Sur cómo deben ejercer su profesión. Jesús Vigorra, como el resto de la redacción, trabaja con esfuerzo y dedicación desde muy temprano”.

Eso sí, este partido tiene un representante en el consejo de administración de la RTVA pero prefiere seguir haciendo sus denuncias públicamente, lo que consigue un clima de tensión en el que muchos profesionales se sienten señalados, perseguidos. “Hasta aquí hemos llegado”, advierten. Continuarán en esa línea, aseguran desde el partido. “Cuando vamos a un acto público, lo que más reclaman nuestros militantes y simpatizantes es que acabemos con Canal Sur, que nos llama ultraderecha, nos ofende, nos piden que la cerremos, que no permitamos eso con nuestros impuestos. De verdad. Es lo que más nos dicen”, confiesa un dirigente del partido en Andalucía. En el primer documento que Madrid envió para negociar, pedía la supresión de Canal Sur. La dirección del PP abrió la puerta a cargarse el ente público. No hubieran podido, está recogido en el Estatuto de Autonomía. Ahora, Vox ya no quiere cerrarlo pero sí cambiar el trabajo de sus profesionales para que “se limiten a narrar” y no “a hacer periodismo de opinión”.

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