Su letrado se muestra "perplejo"

Se acabó la fiesta de La Manada: todos cumplen condena en Sevilla

El abogado habla de "estupefacción" y pone en duda el Estado de Derecho al tardar el Supremo apenas dos horas en dar el fallo: "Prenda fue detenido cuando aún no sabía la sentencia"

Foto: El furgón con los cinco miembros de 'La Manada' sale de la comisaria sevillana Blas Infante. (EFE)
El furgón con los cinco miembros de 'La Manada' sale de la comisaria sevillana Blas Infante. (EFE)

No esperaban una condena por violación. Ha sido un revés. No lo contemplaban pese a la indignación social por el primer fallo judicial. Tenían más o menos asumido que ingresarían en prisión por abuso con una condena de nueve años. Han recibido la condena del Supremo con "estupefacción", según declaró el abogado de La Manada, Agustín Martínez a su llegada a Sevilla tras la sentencia del Supremo. "Nadie intentó fugarse", repitió indignado. "Tengo sensación de fracaso", admitió el letrado.

Dijo sentirse parte de "una obra de teatro con un final ya escrito". "Siento haber hecho el ridículo, tengo la sensación de haber perdido el tiempo", señaló el abogado tras mostrar su "más absoluta perplejidad" por el contenido de la sentencia, por la forma como se ha comunicado y por cómo se ha actuado a la hora de detener a sus representados.

Cabe recurso al Constitucional y a Estrasburgo pero aún no se sabe qué ocurrirá

Los cinco miembros de La Manada ingresaron en la prisión de Sevilla I. También el exmilitar y el guardia civil, que será posiblemente suspendido en las próximas horas, pedirán estar en una cárcel civil. Martínez cargó contra el procedimiento, insistiendo en que habían ido a detener a los miembros de La Manada, por orden del Tribunal Superior de Justicia de Navarra ante el riesgo de fuga, antes de que los acusados conocieran el contenido del fallo judicial. "En una hora. Es irracional y no es habitual, no lo he visto nunca. He recibido decenas de llamadas de compañeros escandalizados", argumentó. Cabe recurso al Constitucional y a Estrasburgo pero aún no se sabe qué ocurrirá.

"He hablado con todos menos con Prenda. Han recibido la condena con estupefacción, no les cabe en la cabeza. Cinco magistrados en Pamplona consideraron que era abuso y ahora se dice que es agresión sexual, 15 años, más dos años por robo con fuerza, 17 años, por llevarse un móvil de cien euros", relató el abogado defensor, que consideró que la sentencia ha sido "absolutamente dura, ejemplarizante y radical". "Esa alegría que he podido leer en muchos mensajes de políticos, esa algarabía porque por fin ha llegado alguien que ha dicho lo que querían escuchar", lamentó.

A las 9.35 de la mañana, José Ángel Prenda, entraba en los juzgados del Prado de Sevilla como cada viernes hacían los miembros de La Manada desde que quedaron en libertad provisional hace ahora un año. El líder del grupo fue el primero. Tenían obligación de presentarse ante el juez lunes, miércoles y viernes hasta que hubiera sentencia firme. Este viernes no era un día cualquiera. A la misma hora el Tribunal Supremo celebraba la vista y era un secreto a voces que la sentencia iba a ser inminente.

El último en llegar fue el exguardia civil. Antonio Manuel Guerrero acudió pasada la una de la tarde. De nuevo, gafas de sol y gorra. Les quedaban pocas horas de libertad. Al salir del juzgado, Prenda, como otras muchas veces, se burló de los periodistas que lo esperaban a la puerta de lo juzgado, subiéndose sonriente la bragueta mientras era objeto de las cámaras y los micrófonos. Acudió a un ultramarino cercano donde preparaban bocadillos. Algunos reporteros gráficos le siguieron hasta allí y él les increpó. La Policía secreta, de paisano, que posiblemente no los perdió de vista durante todo el viernes, a la espera de acontecimientos desde el Supremo, medió. Poco después los detendrían en sus domicilios.

Cinco horas más tardes, las cámaras volvían a captar cómo Prenda entraba en la comisaría sevillana de Blas Infante. Su rostro volvía a ser sonriente. Ni una sombra en su expresión pese a que ya se sabía que el Supremo había elevado la condena a quince años por violación. Su abogado aún no había hablado con él. No le dio tiempo. La Policía lo detuvo en su domicilio de forma inmediata, por orden del Tribunal Superior de Navarra y ante el riesgo de fuga. El abogado de los condenados, Agustín Martínez, negó tajantemente que hubieran sido detenidos cuando intentaban fugarse. Aseguró que no había orden ninguna contra ellos hasta que se dictó sentencia y que tenían libertad de movimientos. A las cinco, entraba por su propio pie en comisaría el más joven, Ángel Boza. Todos estaban ya en dependencias policiales.

Los cinco fueron conducidos a la comisaría en un intervalo de apenas dos horas desde que se conoció el fallo judicial. Cuatro acompañados por la Policía, en dos de los casos con agentes de paisano. Las imágenes demuestran que no ofrecieron resistencia ninguna a entrar en los coches que los condujeron a la comisaría.

Ningún jaleo en la barriada sevillana de Amate, donde La Manada ha vivido siempre y dónde han pasado el último año. Haciendo vida normal. Corrieron fotos de los condenados en la Feria de Abril. También en el fútbol. Han estado en la playa. Serían las últimas fiestas en muchos años. Prenda, el más mediático, vivía de un subsidio social. El militar Alfonso Jesús Cabezuelo fue expulsado del Ejército. Él, junto con Prenda, es quien tenía un mayor historial delictivo. Habían sido condenados por riñas en el fútbol. Ambos pertenecían a los ultras de los Biris del Sevilla. Ambos además se exponen a una nueva condena por abusos y violación a una chica en unas fiestas en Pozoblanco (Córdoba).

El guardia civil, Antonio Manuel Guerrero, fue suspendido pero sigue perteneciendo a la Benemérita. Ahora que hay sentencia firme es cuestión de días su expulsión. Él también participó en el episodio de Pozoblanco, pendiente de sentencia. En este tiempo ha sido padre de una niña. Su novia se quedó embarazada en el primer vis a vis. Ahora le esperan 17 años de cárcel, dos más por el robo del móvil de la víctima.

Ninguno de los condenados volvió a trabajar en este tiempo de prisión preventiva. El peluquero, Jesús Escudero, es quien ha llevado una vida más alejada del resto del grupo. Fue despedido del establecimiento donde trabajaba en Triana. También participó en los abusos de Pozoblanco.

Sólo Boza (1991), el más joven, no está pendiente de la nueva sentencia por abusos a una joven que se espera a final de año. Para él, el de Pamplona fue el primer viaje con el grupo. Durante este año ha sido también el que más ruido ha dado después del intento de robo de unas gafas en unos grandes almacenes y del supuesto atropello a dos guardias de seguridad en su huida. "Fue una absoluta gilipollez", le dijo al juez.

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