El dilema del PSOE

Susana Díaz recupera su agenda pero quiere mantenerse lejos del foco de la investidura

La baronesa socialista acaba sus vacaciones este viernes sin moverse del no a Rajoy, aunque sabe que el PP elevará la presión sobre ella para lograr una abstención del PSOE

Foto: La secretaria general del PSOE en Andalucía y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)
La secretaria general del PSOE en Andalucía y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

Susana Díaz tiene previsto reincorporarse este viernes al despacho e interrumpir unas vacaciones que empezó el pasado 8 de agosto, fecha de su última intervención pública en un acto con Iberdrola y Navantia. Ya entonces rehusó hablar de la posición del PSOE ante la investidura, en un repliegue táctico con el que busca que sea Pedro Sánchez quien se achicharre en este proceso político. Ese sigue siendo el plan, por más que el equipo de la presidenta andaluza sepa que se avecinan semanas de mucha presión. Calculan que el PP hará recaer sobre ella la responsabilidad de mover al PSOE hacia la abstención. “No lo va a hacer”, insisten desde su entorno, con cuidado de no alterar el argumentario previsto.

La presidenta de Andalucía ha dado orden a su Ejecutivo para que los consejeros retomen la actividad antes de que acabe la semana, y en un principio estaba previsto que este mismo viernes se celebre un consejo de gobierno, aunque desde San Telmo advierten de que quizás esta primera reunión se mantenga el próximo martes. Agosto ha sido muy plano. Solo la consejera de Hacienda, María Jesús Montero, ha tenido algo de actividad. La baronesa andaluza vuelve a la escena pública tras varias semanas de un clamoroso silencio, en el que el PSOE andaluz ha cumplido a rajatabla la orden de no salirse del guion del no a Mariano Rajoy.

El PSOE andaluz da por hecho que el PP redoblará la presión sobre Susana Díaz para que sea ella quien mueva al partido hacia esa “abstención patriótica” que ya han defendido otros líderes socialistas, entre ellos los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Otros barones, como Emiliano García-Page o Javier Lambán, que hasta ahora han coincidido plenamente con la líder andaluza, se han limitado a pedir la convocatoria de un nuevo comité federal en septiembre que deberá decidir cualquier cambio de posición en las filas socialistas ante la formación del nuevo Gobierno.

En un callejón sin salida

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

Hasta ahora, Susana Díaz no se ha movido del no rotundo a Rajoy, a la vez que ha alertado en contra de unas terceras elecciones y ha descartado que se pueda explorar una vía alternativa con Podemos. Esta posición, que conduce a un callejón sin salida, es ya de por sí insostenible, pero lo será más conforme se agoten los plazos para una investidura de Rajoy. Sin embargo, desde el PSOE andaluz y el equipo de la presidenta insisten en dejar claro que no será Díaz la que mueva ficha. Está decidida a que el desgaste de una abstención al PP lo pague Pedro Sánchez o, en cualquier caso, sea una decisión colegiada y adoptada por todo el partido en un comité federal. No se emiten señales de movimientos internos. Toda la estrategia está circunscrita a un próximo congreso federal, cuando se despeje el Gobierno de España, en el que Sánchez y Díaz podrían medirse por la secretaría general del PSOE.

Su hombre de mayor confianza en la dirección federal, el diputado por Sevilla Antonio Pradas, intervino este lunes en un acto público en la localidad sevillana de Osuna con un mensaje de puertas cerradas para el PP. Pradas, sin duda el hombre de mayor confianza con el que cuenta Díaz en Madrid, acusó este lunes al PP de “estar utilizando el chantaje desde el principio”. El diputado socialista exigió a Rajoy que deje de “amenazar” a las comunidades, los ayuntamientos, los pensionistas y los funcionarios, y que no presione ahora con unas elecciones el 25 de diciembre, “fecha elegida por Rajoy para precisamente chantajear al resto de fuerzas políticas”.

Ignorar la presión

El mensaje lanzado se situó en la misma línea del que se oyó al término de la reunión de trabajo convocada por Pedro Sánchez en Ferraz, por más que los puentes entre la dirección andaluza y el secretario general estén absolutamente rotos. Pradas se dirigió a Rajoy, al que reclamó que se “remangue” y busque un pacto con la derecha nacionalista de País Vasco y Cataluña. “El PSOE ha entendido cuál es el mensaje de los ciudadanos, que hagamos una oposición responsable y que desde luego no nos tapemos la nariz ni ante los problemas de corrupción, ni ante los recortes sociales ni ante los recortes económicos que tiene previsto el Gobierno del Partido Popular”, zanjó el también secretario de Política Federal del PSOE.

Los socialistas también pidieron al presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno, que “se deje de esos temas”, dejando claro que no piensan responder a la presión para que sea Susana Díaz la que mueva ficha. El líder de los populares andaluces aprovechó una entrevista en Radio Nacional de España para avivar la rivalidad entre Díaz y Pedro Sánchez, se mostró sorprendido de que la presidenta “lleve un mes desaparecida” y la retó a que aproveche la actual coyuntura política, “una oportunidad de oro”, para “demostrar que es una mujer de Estado”.

En el PSOE andaluz, dan por hecho que Rajoy no se someterá a un segundo intento hasta que pasen las elecciones vascas y gallegas

Nada de esto, insisten fuentes del PSOE andaluz, está de momento en la agenda. Susana Díaz no piensa responder a la presión del PP ni ayudará a Mariano Rajoy para su investidura. Desde las filas socialistas, insisten en que nadie moverá ficha hasta que pasen las elecciones en País Vasco y Galicia, a finales de septiembre. Los socialistas dan por hecho que el presidente del Gobierno fracasará en su intento del 30 de agosto y no se presentará a una segunda investidura hasta que pasen estos comicios. Admiten que la situación es difícil para un PSOE que en Galicia corre el peligro de quedar como tercera fuerza política, superada por En Marea y Podemos, pese a todos los problemas internos de la formación morada. Tampoco son buenos los augurios electorales para los socialistas en el País Vasco, donde el PNV puede necesitar del PP para gobernar, lo que daría a Rajoy la baza de exigir a cambio el apoyo para su investidura. Si el PSOE tiene malos resultados, se esgrimirá que el bloqueo institucional castiga al partido.

Desde el entorno de Susana Díaz insisten en que cualquier decisión que modifique el no a Rajoy que se firmó el pasado 28 de diciembre se deberá adoptar en un nuevo comité federal, que ya han reclamado barones de la cuerda de Susana Díaz, pero para el que, insisten, no hay ninguna prisa. La líder andaluza sigue preservándose tras el desgaste por la sobreexposición a que se sometió tras las primeras elecciones de diciembre. En clave interna, no piensa despejar dudas. En sus planes no entra ni presionar públicamente a Sánchez a favor de una abstención a favor del PP ni siquiera reclamar un nuevo comité federal que adopte esta decisión. Al menos, insisten fuentes del PSOE andaluz, hasta que haya una investidura fallida y se agote el calendario de elecciones autonómicas. Ni siquiera en su baja maternal del pasado agosto Susana Díaz se mantuvo tan al margen de la actividad política, admiten desde su Ejecutivo. Aunque tampoco niegan que este silencio está más que calculado.

Andalucía

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