LA DIFÍCIL FORMACIÓN DE GOBIERNO

El PSOE se reagrupa en torno al no y rechaza en bloque las presiones del PP a los barones

Ferraz amonesta al PP y le exige que pierda "toda esperanza" de "quebrar a los dirigentes socialistas". A los líderes autonómicos les solivianta que Génova les demande que empujen por la abstención

Foto: Pedro Sánchez y Mariano Rajoy llegan al posado de su última reunión, el pasado 2 de agosto en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy llegan al posado de su última reunión, el pasado 2 de agosto en el Congreso. (EFE)

En el fondo, es como ocurre en todas las familias. Uno puede abroncar a uno de los suyos, cabrearse y hasta dejarse de hablar. Pero no gusta que sean otros los que digan cómo tiene que funcionar tu casa o que aconseje a los chavales rebeldes que se subleven contra el padre.

El símil, en este caso, se acopla como un guante al PSOE. Es 'vox populi' que el partido está dividido respecto a qué hacer en caso de que Mariano Rajoy logre sumar en torno a 169 o 170 apoyos, los que caerían de su lado si convence a los 32 parlamentarios de Ciudadanos y la diputada de Coalición Canaria. Como es sabido que seis de los siete presidentes autonómicos -todos, menos la balear Francina Armengol, muy cercana a Pedro Sánchez- son los más proclives a estudiar la posibilidad de la abstención como única vía para evitar unas terceras elecciones. Pero lo que el PSOE no tolera, ni en Ferraz ni en las federaciones, es que el PP hurgue en su herida y que pida a los barones que se desmarquen de su secretario general, que los anime a reclamar y votar abstención en el comité federal. Más aún, los líderes autonómicos no podían disimular su enorme enfado con los populares. Todo el partido, en realidad, se realineó y reagrupó en el no. Ese tipo de "presiones", como recordaban dos de los barones de mayor peso, son "contraproducentes" para los intereses de Rajoy. 

Hernando recalca que "todos los socialistas" van a seguir "unidos en el no". Varios presidentes asumen que las injerencias del PP son "contraproducentes"

Tan descarado fue el gesto coordinado de los responsables del PP que tuvo que comparecer en rueda de prensa, desde Almería, el portavoz parlamentario socialista. Si los populares tienen "la ensoñación de quebrar a los dirigentes del PSOE, que pierda toda la esperanza", porque el partido "no ha cambiado de opinión" y votará en contra de la investidura de Rajoy. "No vamos a aceptar consejos de los dirigentes del PP, un partido procesado por corrupción y financiación ilegal", sentenció ceremonioso Antonio Hernando. En definitiva, "todos los socialistas" van a "seguir unidos en el no a Rajoy". El portavoz remarcó que el PSOE y sus 85 diputados "no indultarán a Rajoy con su voto o abstención", sino que defenderán "la autonomía política del PSOE, le pese a quien le pese y cueste el trabajo que cueste". Hernando reiteró que el líder popular es la persona "legitimada" para intentar la investidura, pero "han pasado 39 días desde el 26-J y siete días desde el 28 de julio [cuando el Rey le nombró candidato] y no ha sido capaz de sumar ni un solo apoyo, ni un solo voto" y está "en la soledad absoluta". 

El PSOE se reagrupa en torno al no y rechaza en bloque las presiones del PP a los barones

Casado y Maroto aprietan

Génova comenzó a desplegar su estrategia intensiva de "hostigamiento" a los socialistas ya desde el jueves. El vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, criticó en Antena 3 y La Sexta que haya barones que "estén a favor de la abstención" pero que "luego", cuando se reúne el comité federal no proponen un "entendimiento" con los populares. Ayer viernes siguió remachando ese mensaje el vicesecretario de Sectorial del PP, Javier Maroto, en RNE: "Está muy bien que haya voces como la de José Luis Rodríguez Zapatero, junto con otros líderes, que digan públicamente que Sánchez se equivoca", pero además de decirlo "valientemente", agregó, deberían votar esa posición en el comité federal. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, no fue tan lejos, apeló a la responsabilidad de cada partido para evitar que se repitan las elecciones, y confirmó la voluntad de Rajoy de seguir "trabajando" con Sánchez. La presión de Ciudadanos, por cierto, se redobló igualmente: "El inmovilismo puede ser una cobardía", afirmó el responsable naranja Fernando de Páramo.

En realidad, el único barón que sí ha apostado abiertamente por dejar gobernar al PP, siempre y cuando este atraiga a C's, es el extremeño Guillermo Fernández Vara. Otros presidentes autonómicos comparten, con matices, esa reflexión, pero ninguno lo ha asumido públicamente y en todo caso quieren que sea el secretario general el que lidere la solución y sea él quien se queme. Los notables del partido sí han hablado con más claridad. Felipe González, José Bono, Josep Borrell o Alfonso Guerra sí han recomendado la abstención. El último en sumarse fue, el jueves, el expresidente Zapatero, pero para alertar contra unas terceras elecciones y pedir al PSOE que abra un proceso de diálogo interno. O sea, que reflexione a calzón quitado sobre la investidura. Su tesis, por tanto, no es exactamente la misma que la de González, según admiten dirigentes que conocen bien a ambos. 

El presidente aragonés muestra su apoyo a Zapatero: quiere que haya debate interno sobre la investidura. Guerra aboga por una abstención generalizada

La dirección federal ya había advertido el jueves que respetaba la opinión de Zapatero, pero que no cambiaba nada la posición del partido. Pero quien sí recogió el guante fue el presidente aragonés, Javier Lambán. Vía Twitter, el canal que está utilizando durante sus vacaciones para lanzar mensajes políticos (aunque no solo), mostró "todo" su "apoyo" al expresidente, a su idea de abrir el debate interno, algo que él ya viene intentando, pese a los "insultos" que le llegan de ciertos "compañeros" de filas. Fuentes de su entorno aclararon que Lambán pretende que se valore "adónde conduce cada una de las hipótesis que se van barajando desde todos los ámbitos". 

Ferraz quiere frenar esa discusión de raíz, para no dar bazas al PP ni evidenciar más fractura. "Lo único que digo es que en el último comité federal [el del 9 de julio] se estuvo debatiendo durante siete horas -afirmó Hernando, cuando fue preguntado por la opinión de Lambán y, por extensión, la de Zapatero-. Si es necesario más debate porque alguien ha cambiado de opinión, habrá más debate, pero no creo que ningún dirigente del PSOE vaya a cambiar de opinión, porque ninguno va a querer indultar a Rajoy con su voto o abstención". Al razonamiento de Hernando se suma otro, no explicitado pero muy presente en las mentes de los cuadros socialistas: cuando se resuelva la gobernabilidad, vendrá el 39 Congreso Federal, y ninguna parte, ni Sánchez ni los críticos, desean comparecer ante los militantes -los que votarán a su secretario general- como la facción derecha del partido. Y demandar la abstención puede marcar quizá decisivamente a cualquiera de los candidatos: al jefe actual de Ferraz y a su probable contendiente, la andaluza Susana Díaz

El PSOE se reagrupa en torno al no y rechaza en bloque las presiones del PP a los barones

Rubalcaba no se sube al carro de Zapatero

Alfredo Pérez Rubalcaba también terció en el debate. Pero precisamente para lo contrario, para remansar las aguas y no añadir temperatura a la caldera. Invitado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, el ex secretario general quiso mostrarse "prudente" respecto a si el PSOE debería facilitar la reelección de Rajoy. Si quiere manifestar su opinión, destacó, lo hará en el comité federal, y no ante los medios. Por lo pronto, "suscribe" las declaraciones del partido y el no al PP que emanó de la última reunión del máximo órgano de los socialistas el pasado 9 de julio. Rubalcaba, aunque mantiene sus diferencias con Sánchez -más las tiene Zapatero-, cuida mucho sus palabras y tiende a marcar diferencias con el último expresidente, de quien se halla distanciado. El exvicepresidente del Ejecutivo Alfonso Guerra abogó, en una tribuna en 'Tiempo', por una abstención colectiva, generalizada, por "responsabilidad". 

"Si el PP no tiene derecho moral a gobernar, aún lo tiene menos a pedirnos nada. Hoy por hoy, la única opción es la del comité federal: no", dice un barón

Los dirigentes más próximos a Sánchez ya calculaban que la injerencia del PP -atípica, porque los partidos suelen ser cautelosos respecto a la vida orgánica de sus adversarios- iba a "reagrupar" a todo el PSOE, barones incluidos, en torno al no. Y así fue. Bastaba sondear a algunos de ellos y a sus equipos -de Andalucía, Asturias, Extremadura, Castilla-La Mancha, Valencia y Aragón- para apreciar hasta qué punto había molestado la apelación directa de los populares.

El PSOE se reagrupa en torno al no y rechaza en bloque las presiones del PP a los barones

"Si el PP no tiene derecho moral a gobernar, aún lo tiene menos a pedirnos nada al PSOE, ni a la dirección ni a los barones. Rechazo absolutamente ese tipo de presiones, que además me parecen torpes y contraproducentes. Hoy por hoy la única opción es la que aprobó el comité federal el 9 de julio: no", confesaba a este diario un presidente autonómico. Posición calcada a la de otro conocido barón: "No nos hace ninguna gracia que nos diga el PP qué tenemos que hacer. Nos reafirma en el no". 

El PSOE se reagrupa en torno al no y rechaza en bloque las presiones del PP a los barones

¿Rajoy quiere terceras?

La percepción de que el presidente en funciones busca otra convocatoria electoral y por eso fuerza la máquina es mentada por varias federaciones. "Rajoy quiere otros comicios y sabe que la manera de radicalizarnos a los socialistas es exigiéndonos una abstención que en realidad nadie desea. Pedírnosla es la mejor forma de boicotear una solución. Él no quiere gobernar en precario con 137 escaños. Prefiere hacerlo con, por ejemplo, 160 diputados más 16 de Ciudadanos en unas terceras elecciones", razona un alto cargo regional, también muy molesto con la actitud del PP. Otra responsable de la máxima confianza de un presidente socialista ofrece un argumento del mismo tenor: "Tampoco les decimos a ellos lo que tienen que hacer en su partido. Que Mariano se centre en buscar apoyos y no querer echarnos el muerto a nosotros". "Cuanto más nos aprieten, peor. El camino hacia la abstención tendremos que hacerlo nosotros, no el PP", rubricaba uno de los colaboradores más cercanos de Sánchez. El jueves, el expresidente del Congreso ya había denunciado el intento de "chantaje" de los populares, y la presión que estaban ejerciendo "los medios y el Ibex 35" contra el PSOE, cuando no la hicieron en marzo contra Génova, cuando era Sánchez el candidato a la investidura. 

En Ferraz aplauden la reacción de los territorios, pero algunos dirigentes afeaban a los barones que hubieran servido en bandeja el argumento al PP

En Ferraz veían con agrado cómo el gesto del PP había soliviantado a las cancillerías autonómicas. Pero algunos dirigentes de probada fidelidad a Sánchez también apuntaban que si los conservadores han podido hacer cuña contra los barones es porque ellos se lo habían puesto en bandeja. "El PP les pone frente a las cuerdas y no les queda otra que defender la postura oficial. Los populares les han dado el toque que desde el federal no les daba", señalaba una integrante de la ejecutiva. "Un flaco favor se hacen a sí mismos. Esto refuerza a Pedro", opinaba otro responsable, que juzga "torpe" la conducta de los líderes autonómicos críticos. Un tercer dirigente reconocía la "evidencia": que cualquier "grieta" interna será aprovechada por el PP, y por eso "los barones deberían defender la posición oficial del partido, ahora y siempre". 

El PSOE se reagrupa en torno al no y rechaza en bloque las presiones del PP a los barones

"Que yo sepa ellos son presidentes. Otros han fracasado dos veces", respondía a su vez un alto cargo regional, que recordaba que "el flaco favor" se lo hizo Sánchez al echarse en contra "a los mismos que le avalaron" en el congreso extraordinario de 2014 y le ayudaron a tomar las riendas de Ferraz. "Los silencios de Mojácar son mejores", ironiza esta fuente, refiriéndose al cierto mutismo, roto en contadas ocasiones, al que se ha acogido el secretario general para escapar de la presión y situar los focos en Rajoy. Y es que las desconfianzas y recelos mutuos entre la cúpula federal y los críticos continúan. Pero eso no quita para que el PSOE saque su coraza cuando el enemigo ataca. Lo dicho: igual que pasa en cualquier familia. 

Javier Fernández: ir a terceras elecciones "dañaría la imagen de marca de España"

El presidente asturiano, Javier Fernández, es otro de los barones muy cuidadosos con sus palabras y sus declaraciones ante los medios. Es hasta parco con los periodistas cuando le preguntan por cuestiones internas del PSOE. 

Este viernes, previno contra unas terceras elecciones en la inauguración de la Feria Internacional de Muestras de Gijón. "¿Sería sensato derivar por tercera vez la responsabilidad al electorado? Equivaldría a constatar una crisis de capacidad política que desacreditaría nuestras instituciones, incentivaría la desafección, multiplicaría la desconfianza internacional y, en suma, dañaría nuestra imagen de marca como país". Y añadió: "O somos capaces de dar con una salida seria que evite la repetición de las elecciones o provocaremos un roto en la evolución de España. Hoy, acordar una solución es un deber de calidad democrática que nos implica a todos. La seriedad y la complejidad pueden resultar aburridas, pero son imprescindibles". Él es uno de los convencidos de que España no puede ir a unos terceros comicios y de que el PSOE no se puede meter en una "ratonera". 

Fernández también disertó sobre el desafío independentista, y subrayó que el entendimiento "nunca puede pasar por reconocer el derecho a decidir, eufemismo del derecho a dividir". El presidente asturiano no mete en la categoría de partidos nacionalistas a las fuerzas clásicas, sino también a Podemos, a las que han "abanderado" ese derecho de autodeterminación. Los que han "medrado" con ese planteamiento, recalcó, son "tan deudores del derecho a dividir como cualquier partido soberanista", puesto no tienen "marcha atrás posible" en sus posición. Para los socialistas, "aceptar esos criterios" se hace "un imposible". En sus palabras también estaba, pues, su rechazo ya conocido a un Gobierno alternativo de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias de socio. 

Podemos, algo fuera de juego estas semanas, también echó leña al fuego este viernes. Su portavoz y número dos, Íñigo Errejón, sostuvo que el PSOE no debería cambiar "la palabra dada" durante la campaña del 26-J y confió en que resista frente a quienes le pidan que se haga "un cierto harakiri" en favor de la gobernabilidad. 

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