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Rubiales y su equipo pagaron gastos de la juerga de Salobreña con tarjetas de la RFEF
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fiesta con "ocho o 10 chicas jóvenes"

Rubiales y su equipo pagaron gastos de la juerga de Salobreña con tarjetas de la RFEF

El Juzgado de Instrucción número 4 de Majadahonda y la Fiscalía Anticorrupción investigan la estancia de Rubiales y otros directivos de la RFEF en un chalé de lujo de la costa granadina ante los indicios de delito

Foto: Imagen del chalé de Salobreña.
Imagen del chalé de Salobreña.
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Luis Rubiales y su círculo de confianza en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) utilizaron tarjetas bancarias corporativas del organismo para abonar gastos relacionados con unas controvertidas vacaciones en un chalé de Salobreña (Granada), en agosto de 2020. El Juzgado de Instrucción número 4 de Majadahonda y la Fiscalía Anticorrupción investigan ahora esa estancia, en la que Rubiales y sus directivos celebraron presuntamente una fiesta con “un grupo de ocho o 10 chicas jóvenes”, por si el uso de dinero de la RFEF pudo constituir un delito de administración desleal o de apropiación indebida, entre otros.

Rubiales y su equipo se alojaron durante una semana en un chalé de lujo de la costa granadina con grandes cristaleras, piscina privada y vistas al Mediterráneo. Según ha podido confirmar El Confidencial, la propia reserva del inmueble fue gestionada por uno de los pocos directivos de la RFEF que disponían en ese momento de una tarjeta corporativa de la institución. Se trata del actual coordinador del gabinete de Presidencia, José María Timón, que fue uno de los que acompañaron a Rubiales en aquella convivencia, junto al director de Marketing de la RFEF, Rubén Rivera; el director de Competiciones y Recursos Humanos, Alfredo Olivares; el director de la Asesoría Jurídica, Pedro González Segura; el director de Internacional, Jorge Mowinckel; el vicesecretario general, Miguel García Caba, y el director de Relaciones Institucionales, Antonio Gómez Reino, usuario de otra tarjeta corporativa.

Foto: Pedro González Segura, en el chalé de Salobreña.

Aunque podría tener una tarjeta corporativa, Rubiales no utiliza ninguna. En la época de la estancia en Salobreña, la práctica habitual en la RFEF era que Timón y Gómez Reino pusieran sus tarjetas a disposición de su jefe para que este pudiera abonar todo tipo de gastos con cargo al presupuesto del organismo. Otros empleados también las usaban. El número pin de esos medios de pago era conocido por casi todos los directivos de la entidad. Uno de ellos terminaba en 22. Cuando se quería ocultar el motivo de los desembolsos o evitar una autorización previa del Departamento de Contabilidad, se retiraba dinero en un cajero con las tarjetas y se pagaban los servicios, tiques o facturas en efectivo.

Además de tramitar la reserva del chalé, Timón y Gómez Reino cedieron sus tarjetas corporativas para pagar varias comidas durante la estancia en Salobreña. Dos de esos almuerzos tuvieron lugar en el restaurante El Barco, una marisquería situada en primera línea de playa en la zona de La Charca o Salomar. Además, según demuestran varios mensajes a los que ha tenido acceso este diario, Timón también se encargó de reservar el hotel en el que se alojaron el secretario general de la RFEF, Andreu Camps, y la mujer de este. El establecimiento elegido fue el hotel Salambina, ubicado junto a la playa del Caletón y a escasos metros del chalé en el que durmió Rubiales. Camps optó por alojarse en otro sitio porque prefería que su pareja no compartiera inmueble con el presidente de la RFEF y el resto de la expedición.

Foto: Imagen del chalé de Salobreña al que hace referencia Juan Rubiales. Opinión

El juzgado de Majadahonda y la Fiscalía Anticorrupción están analizando ese episodio en el marco de la investigación judicial sobre el escándalo de los Supercopa Files, que ya apunta a Rubiales y al jugador del FC Barcelona Gerard Piqué. Además de administración desleal o apropiación indebida, un uso indebido del presupuesto de la RFEF podría implicar un delito de malversación de caudales públicos. Aunque el grueso de su financiación procede de patrocinios privados, la Federación también recibe y gestiona transferencias y subvenciones públicas que están sometidas a un escrutinio especial.

El exjefe de gabinete del presidente de la RFEF, su tío Juan Rubiales, destapó la existencia de ese viaje el pasado mayo cuando declaró ante el Ministerio Público, como adelantó 'El Mundo', que el máximo responsable del fútbol en España había organizado una “fiesta en un chalé privado en Salobreña que supuestamente era para cuestiones de unas jornadas de trabajo, pero que no fue tal, sino únicamente para disfrute de él y de su equipo más directo”. Juan Rubiales ya afirmó entonces que los gastos se pagaron con “tarjetas de empresa de la propia RFEF” y aseguró que un exjugador amigo de Rubiales invitó a la “fiesta a un grupo de ocho o 10 chicas jóvenes”.

placeholder Pinche para leer la declaración de Juan Rubiales.
Pinche para leer la declaración de Juan Rubiales.

La RFEF reaccionó a la denuncia emitiendo un comunicado en el que negó que se hubiera celebrado ningún tipo de fiesta durante aquellos días y menos aún con “ocho o 10 chicas jóvenes”. El 16 de septiembre, el portavoz ante los medios de la Federación y asesor del gabinete de Rubiales, Javier Gómez Matallanas, acudió en persona al programa ‘El Partido de COPE’ para dar explicaciones sobre el fin de semana en Salobreña. Habían pasado casi 15 horas de la publicación de la noticia, pero no aportó datos concretos sobre el programa de trabajo en el chalé, ni quiénes estuvieron alojados.

"No todo era trabajar"

Según añadió, “en aquellas jornadas se avanzaron contratos muy importantes y se cerraron incluso de 'marketing', cosas jurídicas, se avanzaron cosas de plan estratégico, estaban todos. En vez de ir a un hotel, que se lo paga la Federación perfectamente, prefieren ir a un chalé, que tiene un clima de trabajo mejor, y deciden pagárselo, y menos mal. Imagínate que no lo hubiesen decidido así”. Admitió que “algunos directivos fueron con mujeres, suyas, propias”, porque no todo era trabajar. Según dijo, uno de los directivos que acudieron acompañados de su esposa fue la mano derecha de Rubiales y secretario general de RFEF, Andreu Camps. Pero ni siquiera supo decir cuántos días duró la estancia: “Pues exactamente no lo sé, creo que fueron tres días, pero exactamente no lo sé”.

Foto: EC Diseño.

La utilización de tarjetas corporativas tumba esa versión y abre la puerta a una posible imputación de Rubiales y su entorno por utilizar fondos de la RFEF para gastos de carácter privado. No solo no hay ninguna prueba de que se celebraran reuniones de “planificación y organización”, como dice la Federación, sino que, como publicó El Confidencial, de ser cierto que se trató de una sesión de trabajo, Rubiales habría incurrido en otra irregularidad. En la primera semana de agosto de 2020 ya estaban convocadas las elecciones a la presidencia de la RFEF. En ese momento, únicamente presidía la Junta Gestora de la entidad y, por tanto, tenía vetada la celebración de cualquier tipo de 'acto' que pudiera afectar a los comicios.

Hay otros detalles que cuestionan la versión oficial de la RFEF. Camps y su mujer estuvieron en el chalé, pero se alojaron en otro lugar y llegaron a Salobreña dos días después de la supuesta fiesta con “chicas jóvenes”. Fuentes de la Federación han reconocido que efectivamente se produjo esa fiesta y que el exjugador amigo de Rubiales, Francisco Javier Martín Alcaide, alias ‘Nene’, se encargó de buscar a las jóvenes, tal y como declaró el exjefe de gabinete a la Fiscalía.

Luis Rubiales y su círculo de confianza en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) utilizaron tarjetas bancarias corporativas del organismo para abonar gastos relacionados con unas controvertidas vacaciones en un chalé de Salobreña (Granada), en agosto de 2020. El Juzgado de Instrucción número 4 de Majadahonda y la Fiscalía Anticorrupción investigan ahora esa estancia, en la que Rubiales y sus directivos celebraron presuntamente una fiesta con “un grupo de ocho o 10 chicas jóvenes”, por si el uso de dinero de la RFEF pudo constituir un delito de administración desleal o de apropiación indebida, entre otros.

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