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Sudamos y bailamos (lo del Matadero con Yolanda Díaz)
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Sumar da su primer paso

Sudamos y bailamos (lo del Matadero con Yolanda Díaz)

Díaz habló de paciencia, inteligencia y cariño. Cosas muy de las buenas intenciones del rojerío. Pero también dijo otras que se entienden claro: "Sois responsables cuando pagáis impuestos"

Foto: Díaz, junto a los participantes del proyecto Sumar. (EFE/Zipi Aragón)
Díaz, junto a los participantes del proyecto Sumar. (EFE/Zipi Aragón)
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Se me ocurren dos maneras de enfrentarse al proyecto Sumar, que ha presentado esta tarde de viernes la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. La primera es esa faltona, que ningunea y se mofa, tan habitual y condescendiente. Incapaz de ver alguna ventaja en el otro. Ya saben, las cosas de la Yoli, las risitas de la Fashionaria, la cursilería de la izquierda, esa querencia por el buenismo, el pardillismo, la paz en el mundo, el amor al prójimo como a uno mismo. Perfecto.

Pero también hay otra. La que escribe ha visto un poco de todo en este acto. Mucho propietario de Toyota Prius y también muchos asistentes al primer Vistalegre de Podemos y al 15-M. Abanicos con la bandera arcoíris y la republicana, personas en edad de haber conocido a Santiago Carrillo de mocito, una mujer con una chapa con forma de corazón en el pecho con la foto de Lola Flores y Rocío Jurado. Unos entremeses variados en el público. Por haber, había hasta una bolsa del restaurante Lhardy —uno de los más antiguos de la capital— en el suelo. Más de 5.000 asistentes. Y mucha emoción. Y un arranque de acto con la versión instrumental de 'Girl on fire' de Alicia Keys.

Foto: La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, durante la presentación de su proyecto Sumar en el espacio cultural Matadero (Madrid). (EFE/Zipi Aragón)

Como mis colegas se encargarán de decir qué personas conocidas han ido a la presentación, me permito destacar las que se han subido al escenario con Díaz, vestida de rosa y a la que conviene recordar que ese color magenta escogido para su proyecto antes lo tuvo UPyD. Luego que no digan que no advertimos.

Acompañaban a la vicepresidenta Irene Rubiera, jurista y activista ecologista; Valeria Castro, emprendedora digital; Fernando García, rider y sindicalista; Miguel Ángel Castellano, representante de los trabajadores de Amazon; Carmen Rodríguez, profesora de la Universidad de Málaga; Carolina Elías, abogada defensora de los derechos de las mujeres migrantes empleadas del hogar —una intervención eléctrica, que arrancó aplausos y emoción en el público— y Belén González, psiquiatra en un centro de salud mental. Porque esos son los ejes de Sumar. Que son los de todos, no los de Yoli. Que a algunos ya los veo venir.

Foto: Díaz, en la presentación de Sumar. (EFE/Zipi Aragón) Opinión

Me gustó mucho que todos ellos hablaran sin argumentario, con algún 'ejque' tan getafense y de alrededores, y que se les notara nerviosos con el micrófono en la mano. Había ahí, por cierto, más vida laboral que en muchos de esos cenáculos de Madrid de hombres con puros que dice Pedro Sánchez que son el eje del mal.

Pero no crean que una ha venido aquí a ganarse la canonización, además del pan. También hubo cositas mejorables. Se cayó en muchos de los clichés que ya son memes de la izquierda. Demonizar a los señores con traje y corbata es muy 2013, que dirían mis hijos. Se han pronunciado términos como "poner la vida en el centro" e "inteligencias colectivas", que ustedes me dirán qué demonios significa. Faltó hablar de "marcos ganadores" y "espacios de transformación" para terminar de cortocircuitar a personas como mis tías.

"Se cayó en los clichés que ya son memes de la izquierda. Demonizar a los señores con traje y corbata es muy 2013, que dirían mis hijos"

Y salió ella. Yolanda Díaz, más Lina Morgan que nunca, agradecida y emocionada. Felizona, que diría mi amiga María. A dar las gracias, diciendo que el protagonismo era del público, representado en los que estaban con ella en el escenario. Habló de paciencia, inteligencia y cariño. Que son cosas muy de las buenas intenciones del rojerío. Me dio un poco la bajona cuando habló de la "Europa afectiva" y que son importantes "las cosas del comer y del soñar". Porque es muy fácil pasar del buen rollo a la cursilería. Lo sé porque me pasa lo mismo.

Pero también dijo cosas importantes que se entienden a la primera: "Sois responsables cuando pagáis impuestos". "La política va de cosas sencillas: sanidad pública de calidad, educación pública de calidad, salario, trabajo y vivienda dignas", apuntó. Y también habló de democracia económica y un nuevo contrato social. Aquí conviene recordar que ella se sienta cada semana y desde hace un tiempo en el consejo de ministros.

"¡Yo no me resigno!", gritó a un público que la llamó presidenta en varias ocasiones. Luego sonaron temazos que el público y los periodistas coreamos. Y el Matadero se vació. Ojalá para ir al concierto de Isabel Pantoja en la fiesta del Orgullo. Porque a esa España que conoce mejor Cantora que su ciudad también hay que escucharla, señora Díaz.

Se me ocurren dos maneras de enfrentarse al proyecto Sumar, que ha presentado esta tarde de viernes la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. La primera es esa faltona, que ningunea y se mofa, tan habitual y condescendiente. Incapaz de ver alguna ventaja en el otro. Ya saben, las cosas de la Yoli, las risitas de la Fashionaria, la cursilería de la izquierda, esa querencia por el buenismo, el pardillismo, la paz en el mundo, el amor al prójimo como a uno mismo. Perfecto.

Yolanda Díaz
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