¿atentado contra la dignidad?

Un infiltrado en Amazon lo cuenta todo: las medidas extremas que utilizan con su gente

Un reportero se ha infiltrado en uno de los centros de la marca para ver qué se cuece realmente en la compañía, y lo que ha revelado sobre las condiciones laborales es sorprendente

Foto: Trabajadores de la compañía Amazon en un centro de Sady, Polonia. (EFE)
Trabajadores de la compañía Amazon en un centro de Sady, Polonia. (EFE)

Amazon no pasa por su mejor momento en cuanto a reputación se refiere. Las condiciones laborales de los empleados de la multinacional están siendo cuestionadas en los últimos meses, a raíz de las numerosas huelgas convocadas por los trabajadores. Las movilizaciones, que se han producido en centros logísticos de todo el mundo, como en el de San Fernando, en España, han traído consigo un aluvión de noticias que no dejan nada bien a la empresa.

La nueva acusación llega desde Reino Unido, donde un reportero se ha infiltrado en uno de los centros de la marca para ver qué se cuece realmente. El periodista, James Bloodworth, ha contado a 'The Sun' lo que ocurre dentro de las paredes de una de las filiales británicas. Asegura que algunos trabajadores se vieron obligados a recorrer todo el almacén de 13 kilómetros para llegar a los dos únicos servicios que había en la empresa de cuatro pisos y 1.200 empleados. Además, el reportero dijo que a los trabajadores se les exigía caminar unos 16 kilómetros todos los días por la empresa (para ir de un lado a otro) y que todo ese "tiempo perdido" de inactividad era monitorizado.

Algunos trabajadores se vieron obligados a recorrer todo el almacén de 13 km para llegar a los dos únicos servicios de la empresa, de cuatro plantas

Como resultado, dice Bloodworth, "la gente solo orinaba en botellas porque vivían con miedo a ser amonestados por su 'tiempo de inactividad' y perder sus trabajos únicamente porque necesitaban ir al baño.

En España las quejas son similares: “Caminamos muchos kilómetros al día en el almacén y el miedo a enfermar y que no nos renueven nos frena”, explica durante su descanso un trabajador temporal. “Está muy bien pagado. Y está bien estar controlado para ser más productivo. Lo malo son los contratos. Anda uno siempre con la incertidumbre”, cuenta un trabajador de la planta de San Fernando, que prefiere guardar el anonimato, a nuestra compañera Analía Plaza.

Lo que cuenta Bloodworth vuelve a poner en entredicho a una empresa centrada en las ganancias que parece no respetar las necesidades básicas de sus empleados, pues estas no han sido las únicas quejas manifestadas hacia la compañía en los últimos años.

Los empleados no van al servicio

Las continuas quejas de los trabajadores de la firma han traído consigo que organizaciones laborales se preocupen por lo que sucede en la compañía. Una de ellas ha sido el grupo Organize, que ha elaborado una encuesta al respecto. Al respecto del "tiempo de inactividad", la empresa descubrió que el 74% de los empleados preguntados evitaban usar el baño para evitar medidas disciplinarias. La mayoría dijo que estaban preocupados por perder objetivos cada vez más altos, como, por ejemplo, pasar de temporales a indefinidos. El 55% confesó haber sufrido depresión desde que comenzó su trabajo en Amazon, y el 57% dijo que había tenido más ansiedad.

Una encuesta ha descubierto que el 74% de los empleados preguntados evitaban usar el baño para evitar medidas disciplinarias

Otro informe, publicado en 'The Mirror', documenta que se les pedía a los empleados que debían trabajar 10 horas diarias, a excepción de dos descansos de 30 minutos. Las visitas al aseo fueron cronometradas automáticamente por dispositivos. El reportero que escribió para el mencionado medio asegura que también se infiltró y que presenció el colapso de alguien y vio a otro tener un ataque de pánico después de enterarse de que tendría que trabajar 55 horas en la semana de Navidad.

En nuestro país, la política de descansos es similar. En el almacén de San Fernando, los trabajadores hacen un parón de 30 minutos, de los cuales, establece el convenio, 15 los paga la empresa y 15 no.

Lesiones "encubiertas"

Además del agotamiento y la falta de descansos para ir al baño, los empleados dijeron que se sentían intimidados ante la posibilidad de sufrir una lesión. Varios empleados le dijeron a 'The Seattle Times' en 2012 que se los alentó a no buscar atención médica externa cuando se lesionaron, o les dijeron que atribuyesen esas lesiones a afecciones preexistentes, para evitar posibles inspecciones. Otros dijeron que los empleados lesionados a menudo eran expulsados ​​o despedidos.

Sindicalistas de Verdi protestan frente al centro de logística de Amazon en Leipizg (Alemania). (EFE)
Sindicalistas de Verdi protestan frente al centro de logística de Amazon en Leipizg (Alemania). (EFE)

De las lesiones también le habló un empleado de San Fernando a El Confidencial: "El trabajo es muy duro, sobre todo en el puesto de 'picker' [coger paquetes]. Son pocas las jornadas que no superas los 20 kilómetros caminando. A mí me costó un par de lesiones al principio, que es cuando más te esfuerzas ante la posibilidad real de contratación que dicen que hay. Supongo que tienen establecido que un año es más o menos el tiempo que tardas en desmotivarte".

Además de las lesiones, se comenta que muchos almacenes tienen problemas con la temperatura. 'The Morning Call' informó que las temperaturas de uno de Pensilvania superaban los 100 grados, lo que provocaba que los empleados se desmayaran o se marearan repetidamente. Según el reportaje, Amazon organizó el estacionamiento de ambulancias para llevar a los empleados caídos al hospital.

Trabajos temporales

Una de las razones que ha motivado la huelga de España contra Amazon es la calidad de los contratos de sus trabajadores. Según datos de delegados sindicales, la temporalidad en la empresa alcanza picos de hasta el 65%. Actualmente, y en España, cifran en 2.000 el total de trabajadores de la planta de San Fernando: 1.200 fijos y 800 temporales, un 40% de temporalidad. Las ETT le ofrecen agilidad para no parar de contratar. Cabe recordar que Amazon pertenece al sector de la Logística, Paquetería y Actividades anexas al Transporte de Mercancías, cuyo convenio colectivo establece que, en empresas de más de 100 empleados, la cantidad de empleados temporales no debe superar el 25%, un porcentaje que sobrepasa la multinacional con creces.

Las acusaciones por el exceso de contratos temporales de sus trabajadores también están presentes al otro lado del charco. En Estados Unidos se asegura que Amazon depende de las agencias de personal que proporciona trabajo temporal para mantener bajos los costes, aislarse de la responsabilidad y evitar los sindicatos de trabajadores.

Según datos de delegados sindicales, la temporalidad en el centro español de San Fernando alcanza picos de hasta el 65%

Al respecto, la empresa cuenta con 'Amazon Flex', un servicio para autónomos con el que subcontrata el trabajo para así ahorrarse multitud de costes; son personas que dependen parcialmente de Amazon para obtener dinero, pero a quienes la compañía no les debe casi nada. Un informe de 'Gizmodo' del año pasado documenta que los conductores de Flex que han estado con la compañía durante años todavía están clasificados como "contratistas independientes", lo que podría violar las leyes laborales. Además, los empleados reportan problemas como la programación impredecible y un sistema de pago inconsistente.

Otros conductores se han quejado de que se les pide que conduzcan más de 11 horas por día, sin tener en cuenta, por supuesto, las pausas para ir al servicio. Según los informes, los conductores también orinan con frecuencia en botellas debido a este problema. El año pasado, de hecho, varios conductores de Amazon fueron sorprendidos orinanado y defecando en sus rutas de entrega, unas fotos de las que muchos medios hicieron burla pero que ponen de manifiesto la situación laboral de estos trabajadores.

Trabajador de Amazon defecando en la calle. (Facebook)
Trabajador de Amazon defecando en la calle. (Facebook)

Un modelo de negocio rentable

Aunque las condiciones laborales de Amazon no se pueden defender, son solo un reflejo de lo que está ocurriendo en la actualidad, sobre todo en empresas tecnológicas, como Uber o Cabify. Eric Peters, fundador, CEO y CIO (Chief Investment Officer, jefe de inversiones) del hedge fund One River, es claro: "Deberíamos tener cuidado y no pasar por alto la posibilidad de que las empresas tecnológicas disruptivas no sean más que mecanismos de reducción de los salarios a meros niveles de subsistencia”. Estas firmas “dependen menos de la innovación tecnológica per se que de los cambios en la forma de empleo y en la reducción de los salarios, así como de la imposición de condiciones de trabajo más duras. La naturaleza de la tecnología depende en gran medida de lo que el público pueda ser persuadido de aguantar”.

Aunque las condiciones de Amazon no se pueden defender, son solo un reflejo de lo que está ocurriendo ahora, y recuerdan a Uber o Cabify

El periodista Esteban Hernández ha escrito mucho sobre ello: "El nuevo modelo de negocio que están imponiendo las tecnológicas y los fondos de inversión que las impulsan posee una visión holística en la que se pretende extraer lo máximo haciendo lo mínimo. Y eso afecta a los empleados, que ya no lo son y se convierten en autónomos y que vuelven al trabajo a destajo típico del pasado, pero también a proveedores y clientes", leíamos en una de sus últimas tribunas publicadas en este medio.

La repercusión social que tiene la praxis de empresas como Amazon es innegable, como también lo es su rentabilidad. La compañía de Jeff Bezos facturó 4.241,1 millones de euros, lo que le sitúa con superioridad al frente del comercio electrónico en España en 2017, seguido por la plataforma asiática AliExpress y del gigante de la distribución española El Corte Inglés, según el ranking elaborado anualmente por la revista 'The eShow Magazine', y Netquest.

Respecto al número de pedidos, Amazon, Aliexpress y eBay copan el podio, situándose el Corte Inglés en cuarto lugar. Con el tiempo veremos si estas noticias que denigran la imagen de la compañía tienen efecto sobre los consumidores o si, como todo parece indicar, vuelven a ganar los mismos mientras las autoridades y sindicatos miran hacia otro lado.

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