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Podemos calcula que la izquierda perdería de 5 a 7 escaños si acude dividida a las andaluzas
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FRAGMENTADA EN TRES CANDIDATURAS

Podemos calcula que la izquierda perdería de 5 a 7 escaños si acude dividida a las andaluzas

Las negociaciones para una confluencia no deberían demorarse más allá de marzo, según la hoja de ruta diseñada por los morados. En su calendario tienen marcado en rojo el 28-F

Foto: Martina Velarde, Lilith Verstrynge, Ione Belarra e Irene Montero. (EFE/Jorge Zapata)
Martina Velarde, Lilith Verstrynge, Ione Belarra e Irene Montero. (EFE/Jorge Zapata)
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La desmovilización y dispersión del voto a la izquierda del PSOE que supondría concurrir a las elecciones andaluzas con tres candidaturas diferentes es la principal preocupación de Unidas Podemos. Desde la dirección de la formación morada calculan que las fuerzas de este espacio se dejarían entre cinco y siete escaños por el camino si se presentan por separado, según las encuestas que manejan. La barrera electoral del 5% en cada una de las ocho circunscripciones provinciales, junto a la ley d'Hondt por la que se reparten los escaños, "no solo nos restarían peso, sino que favorecería a la derecha si es la fuerza más votada", advierten desde la dirección del partido en Andalucía.

Unos datos que para los morados merecen una reflexión, sin ocultar que tienen como destinatarios a Andaluces Levantaos y Adelante Andalucía. Las otras dos candidaturas que pretenden competir en el mismo espacio y con quienes a día de hoy la confluencia se antoja compleja por las heridas todavía sin cicatrizar de su reciente ruptura. En las pasadas elecciones, el espacio a la izquierda del PSOE sumó 17 escaños, por lo que perderían según sus cálculos más de un tercio de su representación. "Electoralmente, esto es un suicidio", apunta un dirigente de IU. Tras la ruptura en dos del grupo parlamentario, Podemos e IU se quedaron con seis actas y el grupo liderado por Teresa Rodríguez, con la marca Adelante Andalucía, con los once que forman parte de los diputados no adscritos.

Foto: La diputada de Unidas Podemos Martina Velarde. (EFE/Fernando Alvarado)

En aquellos comicios de 2018, IU y Unidas Podemos, no sin resistencias de la cúpula entonces de Pablo Iglesias, se agruparon bajo una marca electoral conjunta, la de Adelante Andalucía. Pese a que esos 17 diputados ahora se antojan un buen registro, según lo que dicen en este momento las encuestas, entonces se leyó que esa suma no había funcionado. Por separado y tres años antes, en 2015, Podemos obtuvo 15 representantes e IU, cinco. Veinte en total, tres más que los arrojados en coalición. A estos cálculos se aferran quienes desde la izquierda no ven tan necesario unirse en una confluencia electoral con el resto de partidos y prefieren ir por libre. Ni Adelante Andalucía ni la marca de Más País lo tienen nada claro.

El último barómetro del Centro de Estudios Andaluces señaló el pasado octubre que Unidas Podemos por Andalucía se llevaría el 11% de los votos, entre 12 y 14 escaños, mientras que Adelante y Más País no obtendría representación. Una situación de la que se beneficiaría Vox.

El adelanto electoral todavía no tiene fecha. El presidente andaluz, Juanma Moreno, ha reconocido que baraja las opciones de junio u octubre del próximo año. En Podemos no descartan incluso que puedan ser antes, en primavera, según señala un diputado. Por ello, su intención es poner en marcha cuanto antes un proceso de negociación para intentar una confluencia, tras haberse producido ya unos primeros contactos discretos tanto con Esperanza Gómez, la líder de Andaluces Levantaos, la marca de Más País en la comunidad junto a formaciones andalucistas, y la dirigente de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez.

Foto: Yolanda Díaz conversa con los diputados de UP, Antonio Gómez (d) y Rafael Mayoral (c). (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Según la hoja de ruta marcada desde este espacio, las negociaciones no deberían demorarse más allá del mes de marzo. En su calendario tienen marcado en rojo el 28F, Día de Andalucía. Una fecha en la que entienden que sería su mejor lanzamiento para una precampaña de haber madurado para entonces un principio de acuerdo. Si las posiciones siguiesen alejadas, desde Unidas Podemos optarían por seguir adelante en solitario. No quieren que la discusión interna desvíe el foco y les reste proyección política, además de que creen que podría generar desmovilización. Se pondría así en marcha la maquinaria electoral a partir de marzo, haya o no acuerdo de coalición, rechazando forzar una discusión hasta el último momento y perdiendo capacidad de visibilizar políticas y programa.

Lo que les separa

Desde Unidas Podemos insisten en que no acudirán con ninguna línea roja al proceso de negociación. Dicen estar dispuestos, si así se consensúa, a no imponer su marca ni sus cabezas de lista. De hecho, desde la dirección explican que han pospuesto sus primarias para no interferir y para ser "respetuosos" con el desarrollo de las conversaciones. Las listas y la marca son cuestiones que se irían debatiendo porque su pretensión es que estos detalles trasciendan incluso a los partidos para incorporar al tejido social. No esconden ni desde Podemos ni desde IU unas mayores dificultades para poder sumar fuerzas con Adelante Andalucía que con Andaluces Levantaos. Además de que con los primeros sufrieron una traumática ruptura. Pero al margen de lo personal, en lo político también tienen diferencias estratégicas difíciles de solventar.

Desde la formación de Teresa Rodríguez, tras una primera conversación con la líder andaluza de Unidas Podemos, Martina Velarde, aseguran que están dispuestos a abrir el diálogo pero apuestan porque la interlocución sea dirigida por mediadores neutrales, representantes de la sociedad civil, vinculados al mundo de la universidad y con militancia en la izquierda, que ya por cuenta propia habían comenzado a abrir contactos entre los distintos actores políticos. La desconfianza preside las relaciones y eso motiva que ni Adelante ni Andaluces Levantaos quieran prestarse a unas reuniones dirigidas desde Madrid por la formación morada. Es la única condición que, de momento, han puesto sobre la mesa. Que el diálogo, piden, sea dirigido por esos mediadores al margen de siglas.

Las relaciones con el PSOE y la posibilidad de formar un hipotético gobierno de coalición son unos de los principales puntos que los alejan. Adelante Andalucía defiende una postura que pasa por evitar acuerdos de Gobierno en minoría con los socialistas, mientras que los morados apuestan por reforzar estas alianzas. "No quieren gobernar", caricaturizan fuentes de la dirección morada en la comunidad, señalando que este sería el principal escollo político. Por otra parte, la pretensión de los de Teresa Rodríguez de presentarse a las generales para intentar contar con representación propia en el Congreso es otro de los puntos que dificultan un acercamiento preelectoral.

Foto: Teresa Rodríguez y Esperanza Gómez en una foto de archivo. (EFE/Muñoz)

En este contexto, Yolanda Díaz está actuando con prudencia y su máxima pasa, según su entorno, por no intervenir, al entender que la decisión sobre una confluencia debe ser autónoma. Que surja desde Andalucía y de las partes concernidas. La región "es clave", pues se apunta que sin este territorio, al igual que Cataluña, no se revalidará el Gobierno de coalición en unas generales. Y, para ello, en la plataforma que está impulsando la vicepresidenta reconocen que es crucial que se agrupen todas estas fuerzas. "Sin derrotar a la derecha y a la extrema derecha en Andalucía, será mucho más difícil derrotarla en el resto de España", concluyen.

Desde la cúpula de Podemos también delegan en su dirección andaluza la marcha del proceso para evitar una atomización de siglas en las elecciones. "Tenemos mucho que aportar y creo que debemos hacerlo abriéndonos lo máximo posible a la sociedad civil organizada y tejiendo alianzas con otras fuerzas políticas", defendía la ministra de Derechos Sociales y líder del partido, Ione Belarra, ante los suyos este viernes durante la reunión del Consejo Ciudadano Estatal, el máximo órgano de dirección del partido. En esta línea se mostraba optimista sobre que "habrá una alternativa abierta y plural, que ensanche el espacio que hemos ocupado hasta ahora". Eso sí, subrayaba su línea estratégica de favorecer acuerdos con el PSOE y su hegemonía en este espectro, presentándose como "el único espacio político que es, al mismo tiempo, una fuerza de gobierno y una fuerza transformadora comprometida con los servicios públicos, con la profundización democrática y con la lucha contra la precariedad".

La desmovilización y dispersión del voto a la izquierda del PSOE que supondría concurrir a las elecciones andaluzas con tres candidaturas diferentes es la principal preocupación de Unidas Podemos. Desde la dirección de la formación morada calculan que las fuerzas de este espacio se dejarían entre cinco y siete escaños por el camino si se presentan por separado, según las encuestas que manejan. La barrera electoral del 5% en cada una de las ocho circunscripciones provinciales, junto a la ley d'Hondt por la que se reparten los escaños, "no solo nos restarían peso, sino que favorecería a la derecha si es la fuerza más votada", advierten desde la dirección del partido en Andalucía.

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