El CGPJ acelera su labor en plena tormenta política y con presiones de dimisión
  1. España
La crisis de la renovación

El CGPJ acelera su labor en plena tormenta política y con presiones de dimisión

Mientras el PSOE y el PP alargan la crisis de la renovación, el órgano de gobierno de los jueces continúa la labor que tiene asignada, adoptando decisiones en las áreas que no le han sido vetadas

Foto: El presidente del TS y del CGPJ, Carlos Lesmes, junto con otros miembros. (EFE)
El presidente del TS y del CGPJ, Carlos Lesmes, junto con otros miembros. (EFE)

Ni la reforma legislativa que prohibió los nombramientos ni las presiones para una dimisión en bloque ni el largo periodo en funciones han detenido el trabajo de un Consejo General del Poder Judicial cuyo mandato caducó hace casi tres años. Mientras el PSOE y el PP alargan la crisis de la renovación institucional, el órgano de gobierno de los jueces continúa la labor que tiene asignada, adoptando decisiones en las áreas que no le han sido vetadas.

La reactivación tras los meses de verano es un ejemplo. La primera de las permanentes del curso aprobó medidas de refuerzo para órganos judiciales de Sevilla, Pontevedra y Badajoz. Mientras tanto, se sigue trabajando en informes a anteproyectos legislativos del Ejecutivo. Los más importantes, la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal y la de Eficiencia Organizativa se encuentran ya bajo estudio.

Y es que, más allá de los nombramientos discrecionales, la tarea del CGPJ es muy larga. El Consejo sigue realizando sus funciones en materia de inspección y en materia disciplinaria y resolviendo los recursos competencia del órgano tanto en permanente como en pleno. En el área disciplinaria, hace unos días las asociaciones de jueces celebraron una reunión en la sede de Marqués de la Ensenada para examinar las posibilidades de regular las faltas cometidas por los jueces que la LOPJ solo recoge de forma genérica.

Foto: Sede del Tribunal Constitucional.

Además, el Consejo sigue resolviendo las solicitudes de revisión de oficio y cumpliendo sus competencias en materia de ingreso y selección de jueces (oposiciones y concursos). La supervisión de la Escuela Judicial y la labor de formación continuada constituyen las partidas presupuestarias más importantes. En estos días, el órgano prepara junto a la Casa Real el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces, centro de la polémica hace un año cuando se vetó la presencia de Felipe VI en Barcelona.

También se siguen cumpliendo las funciones en materia de informática judicial, tanto a nivel interno como el servicio a los jueces, las tareas de documentación judicial, la relación internacional y la gestión ordinaria de carrera y oficina judicial, un trabajo continuo en materia de concursos de ascenso y traslado, conflictos entre jueces y prevención de riesgos. El Consejo no ha dejado tampoco de evaluar las necesidades de órganos a efectos de creación, sus competencias de contratación y materias de mediación y violencia de género.

Sin horizonte de renovación

Ese trabajo es uno de los motivos que conducen a los integrantes del Consejo a rechazar una dimisión para presionar a los dos partidos políticos que continúan enfrentados. Los vocales consideran que un vacío en la institución la dañaría más que favorecería, más aún a la vista de las posturas del PP y PSOE centradas ahora en un cambio en el sistema de elección.

De hecho, para evitar ese vacío, la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) especifica en su artículo 570.2 que si ninguna de las dos Cámaras que deben designar por mayoría cualificada a los 20 vocales de la institución lo hubiera efectuado en el plazo legalmente previsto, "el Consejo saliente permanecerá en funciones hasta la toma de posesión del nuevo". "No es algo opcional, es un mandato legal", indican. Comparten esta opinión vocales de todos los sectores, incluidos los pertenecientes a Juezas y Jueces para la Democracia, la asociación que está reclamando la dimisión de los miembros del órgano como solución a su no renovación.

En la LOPJ, evitar el vacío resulta fundamental. La mención no se reduce al artículo citado, sino que especifica cómo deben remediarse posibles bajas. Establece así mecanismos para que los vocales sean sustituidos automáticamente en caso de cese anticipado, de modo que siempre haya 20. En los últimos años, este precepto se ha aplicado, por ejemplo, para cubrir las vacantes del ahora ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reemplazado de forma automática por el siguiente en el listado de sustitutos que aprobaron las Cortes para este mandato.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado (c) tras la celebración este lunes del acto de apertura del Año Judicial en el Tribunal Supremo en Madrid. (EFE)

Es más, la norma fija un cuórum mínimo para que el Consejo pueda tomar decisiones, pero no regula qué sucede si no se alcanza. Se requieren 10 vocales más el presidente para que el pleno pueda adoptar decisiones y fija la presencia de los siete miembros de la Comisión Permanente para que la Disciplinaria pueda actuar. Es decir, en caso de desbandada por goteo, no se podría sancionar a los jueces que cometen alguna infracción.

CGPJ Carlos Lesmes Partido Popular (PP) PSOE Jueces
El redactor recomienda