Los chats de Voloh: un servicio de inteligencia para proteger a Puigdemont en Waterloo
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con un coste anual de 450.000 euros

Los chats de Voloh: un servicio de inteligencia para proteger a Puigdemont en Waterloo

La Guardia Civil interceptó mensajes entre Gonzalo Boye y Josep Lluís Alay sobre la creación de un dispositivo de seguridad y otro de inteligencia para garantizar la protección del expresidente catalán en Waterloo

placeholder Foto: Chats entre Gonzalo Boye y Alay. (El Confidencial)
Chats entre Gonzalo Boye y Alay. (El Confidencial)

El entorno de Carles Puigdemont planeó montar en Waterloo un dispositivo de seguridad y otro de inteligencia, ambos de carácter permanente, para reforzar la protección del expresidente catalán por temor a que sufriera algún tipo de ataque. La Guardia Civil interceptó mensajes entre el abogado del líder secesionista, Gonzalo Boye, y el jefe de su oficina política, Josep Lluís Alay, con los detalles que debía reunir el nuevo servicio de escolta. Preveían que estuviera integrado por hasta una decena de efectivos y que contara con un presupuesto anual de 450.000 euros.

Las comunicaciones fueron localizadas en el propio teléfono de Alay durante la investigación de la llamada operación Voloh, del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona contra el presunto desvío de fondos públicos al 'procés', en la que el colaborador de Puigdemont se encuentra imputado junto a otras figuras destacadas del movimiento secesionista, como el exdirigente de ERC Xavier Vendrell, el ex secretario general de Comunicación de la Generalitat David Madí y el asesor áulico del 1-O Oriol Soler.

Foto: El secretario general del PSC, Miquel Iceta, acompañado por la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, Núria Marín. (EFE)

El 27 de septiembre de 2020, tras la publicación en 'ABC' de una noticia que relataba el funcionamiento interno del equipo de 'mossos' desplazados voluntariamente a Bélgica para dar seguridad a Puigdemont, Boye y Alay se pusieron en alerta ante la existencia de un posible topo. “Puf. ¿Ya se lo has pasado al 'president'?”, preguntó Boye a través de la aplicación de mensajería instantánea Signal. “No. ¿Se lo paso?”, dijo Alay. “Claro. Escola también me lo ha enviado”, contestó el abogado, refiriéndose a Lluís Escola, uno de los 'mossos' que ayudaron a Puigdemont a huir a Bélgica, que luego se hizo cargo del primer equipo de seguridad personal integrado exclusivamente por miembros de la Policía autonómica.

A juicio de Alay, la noticia publicada ese día era un “ataque directo a todos los niveles”. “Afecta toda la seguridad”, aseguró, mostrando su inquietud por esta cuestión. “Ha sido un topo”, afirmó. “Sí, hay que saber quién fue”, convino instantes después Boye, según consta en las conversaciones intervenidas por la Guardia Civil. En ese momento, el responsable de la oficina del 'expresident' se lamentó de que no contaran con un “mínimo sistema de inteligencia”. “Siempre lo he reivindicado”, dijo Alay.

Boye se mostró partidario de poner en marcha un operativo de ese tipo. De hecho, contó a su interlocutor que estuvo comentando ese problema con Sergi Miquel, el responsable de las finanzas de Puigdemont en Waterloo y la persona que tendría que encargarse de “poner el dinero” necesario para costear el nuevo grupo de protección del 'expresident'. “Sí, ahora se necesita un servicio de seguridad y, sobre esa base, montar uno de inteligencia”, explicó Boye.

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Alay coincidió en que era una buena idea porque, en su opinión, en ese momento la seguridad de Puigdemont era “nula”, un “desastre”. “Pero ya estoy harto de decirlo y pedirlo”, se quejó Alay. “¿Quién vigila Waterloo?”, se preguntó antes de responder él mismo la pregunta: “Pues a lo mejor un bombero”.

Boye, asumiendo un papel que iba más allá de las funciones que se presumen en un letrado, precisó a continuación los requisitos que debía tener el nuevo operativo de seguridad. “A ver, las cosas tienen un orden que es lógico: primero, seguridad, luego inteligencia. Para la seguridad, necesitamos generar unos 450.000 euros al año y, sobre esa base, construir la inteligencia. La inteligencia la deberías llevar tú [Alay], la seguridad, un profesional liberado y pagado por hacerlo con otros 6/8 profesionales en igual situación”, expuso Boye. “La inteligencia siempre vigila a la seguridad, pero para ello primero hay que establecerla”.

Alay dio su visto bueno a ese esquema “en una situación ideal”. “Pero ahora hay mínima seguridad e inteligencia nula”, advirtió. “Sí, pero si no ponemos remedio a la seguridad pasará algo y, entonces, ¿para qué nos va a servir la inteligencia? El orden de los factores es importante, tenemos que hablarlo mejor en persona”, consideró entonces Boye. “Perfecto, porque creo que somos los únicos que al final reflexionamos sobre estas cosas”, zanjó Alay, según consta en el sumario del caso Voloh.

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Lea la conversación entre Boye y Alay.

Uno de los 'mossos' que habrían participado en el dispositivo de vigilancia de Waterloo sería Xavier Manso Luis, destinado en la comisaría de Sant Celoni (Barcelona). Las diligencias apuntan a que este funcionario pudo incurrir en un presunto delito de revelación de secretos. El 17 de julio de 2020, Alay contactó con él para pedirle un favor: “Ya sabes. Mirar si se mantiene efectivo el control específico que hay contra mí. Me vendría bien un pantallazo también, por favor”.

La mano derecha de Puigdemont quería viajar de Waterloo a Barcelona, pero, antes de entrar en territorio nacional, quería saber si estaba en vigor algún tipo de requisitoria judicial contra él. Hacía solo unos meses que la Fiscalía se había querellado contra él por malversación y prevaricación por usar los fondos públicos que recibía como director de la oficina del 'expresident' para sufragar actos relacionados con la agenda independentista, sin relación con las funciones de su cargo.

Manso contestó a Alay que no tenía problema en proporcionarle esa información de carácter reservado, pero que, en esas fechas, se encontraba de vacaciones. Finalmente, el 'mosso' envió a Alay la información que buscaba el 6 de agosto de 2020. “Ya la tengo”, anunció Manso, junto a un pantallazo de la base de datos de los Mossos en el que se podía leer el siguiente mensaje: “La persona no tiene requerimientos pendientes”. "Muchas gracias", contestó Alay.

Los mensajes localizados en el teléfono de Alay también han confirmado los contactos del independentismo con empresarios y políticos rusos próximos al Kremlin, que estaría interesado en promover la causa secesionista para generar otra crisis en el seno de la Unión Europea similar al Brexit y al crecimiento de los partidos de extrema derecha en Alemania, Francia e Italia, a juicio de los investigadores.

El entorno de Carles Puigdemont planeó montar en Waterloo un dispositivo de seguridad y otro de inteligencia, ambos de carácter permanente, para reforzar la protección del expresidente catalán por temor a que sufriera algún tipo de ataque. La Guardia Civil interceptó mensajes entre el abogado del líder secesionista, Gonzalo Boye, y el jefe de su oficina política, Josep Lluís Alay, con los detalles que debía reunir el nuevo servicio de escolta. Preveían que estuviera integrado por hasta una decena de efectivos y que contara con un presupuesto anual de 450.000 euros.

Carles Puigdemont Mossos d'Esquadra Guardia Civil
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