Ceuta, un modelo de convivencia al que Abascal quiere prender fuego
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Tras la crisis con Marruecos

Ceuta, un modelo de convivencia al que Abascal quiere prender fuego

Los populares se abstuvieron el viernes cuando un partido musulmán propuso declarar al líder de Vox 'persona non grata' en la ciudad. Vivas, el presidente ceutí, trató así de preservar la convivencia

placeholder Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Ceuta y Melilla están a la cabeza del paro en España, especialmente el juvenil, también lideran el abandono escolar —el porcentaje de jóvenes con estudios superiores es el más bajo de España— y ostentan la mayor tasa de menores infractores penales.

La estadística no diferencia entre musulmanes y no musulmanes, pero en Melilla, y quizá también en Ceuta, los españoles de tradición islámica —no todos son practicantes— son mayoría. Si en esta última ciudad aún no constituyen el 50% de la población, no tardarán en rebasarlo. Tres de cada cuatro niños que nacen en las ciudades autónomas tienen nombres árabes o bereberes.

Foto: El portavoz de Vox, Jorge Buxadé, en una imagen de archivo. (EFE)

Pese a sus enormes problemas sociales, que afectan sobre todo a los musulmanes, pese a que barrios como el ceutí del Príncipe o el melillense de la Cañada Hidum son descritos como bombas de relojería y nidos de yihadistas, ambas ciudades son dos auténticos tesoros.

Ceuta y Melilla constituyen espacios de libertad y respeto de los derechos humanos que contrastan con lo que sucede del otro lado de la frontera

Lo son de cara a su entorno norteafricano, porque constituyen espacios de libertad y respeto de los derechos humanos que contrastan con lo que sucede del otro lado de la frontera. Lo son también de cara a una Europa donde la inmigración musulmana suscita a veces rechazo. Aunque es mejorable, en Ceuta y Melilla la convivencia entre los musulmanes y las demás comunidades funciona.

En Melilla, he visto más de una vez cómo en 'shabat', el día de la semana sagrado en el judaísmo, un hebreo se acercaba, con un pitillo apagado en la boca, a un grupo de musulmanes sentados en la terraza de una cafetería, para pedirles fuego. Su religión le impedía encender ese día el cigarro con su mechero. No es fácil ver esta escena en otros muchos lugares del mundo.

Foto: Decenas de menores llegados solos a Ceuta esperan para hacerse las pruebas de covid. (EFE)

El aluvión migratorio, provocado por Marruecos, que cayó sobre Ceuta a partir del 17 de mayo ha tenido un lado bueno porque ha supuesto un aldabonazo para el Gobierno de Pedro Sánchez que, como los anteriores, se había olvidado de las ciudades autónomas. Pero también ha incitado a Santiago Abascal, el líder de Vox, a convertirse en el adalid de la españolidad de Ceuta como si estuviera en peligro.

VOX da por rotas sus relaciones con el PP. (Atlas)

Abascal viajó dos veces a Ceuta a finales de mayo y no dudó en tachar a su población musulmana de “quintacolumnistas de Marruecos infiltrados en nuestras filas”. Al margen de las formaciones tradicionales, existen en la ciudad dos mayoritariamente musulmanas a las que describió como “partidos quintacolumnistas de Mohamed VI”.

Foto: Abascal volverá a Ceuta. (EFE)

Aquello fue una ofensa para muchos ceutíes. Por eso, con motivo de la segunda visita de Abascal a la ciudad, centenares de personas se concentraron ante el Parador, donde se alojaba, enarbolando banderas españolas al tiempo que coreaban: "Yo soy español, español". Hubo enfrentamientos con la policía.

Los musulmanes de Ceuta se consideran españoles, por mucho que las autoridades de Rabat repitan que son marroquíes en una ciudad ocupada por España. Ninguna voz cualificada de esa comunidad preconiza la incorporación de Ceuta al país vecino. En los años ochenta, se alentó desde Rabat la creación de partidos locales que propugnaban que la ciudad pasase a formar parte del Reino de Marruecos. No cosecharon más de 200 votos y no tardaron en desaparecer. Ya le gustaría al rey Mohamed VI poder alardear de la existencia de formaciones promarroquíes.

placeholder El líder de Vox, Santiago Abascal, en Ceuta. (Reuters)
El líder de Vox, Santiago Abascal, en Ceuta. (Reuters)

Después de la respuesta callejera a las palabras de Abascal, vino la política. La promovió Fátima Hamed, que encabeza el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, un pequeño partido musulmán. Sometió el viernes a votación en la Asamblea de Ceuta una resolución que no solo rechaza el “insulto” de Abascal, sino que declara al líder de Vox 'persona non grata' en la ciudad.

Juan Jesús Vivas, que preside Ceuta y la rama local del Partido Popular, trató de rebajar un poco el texto. Intentó que solo se rechazaran las palabras de Abascal porque “son falsas (…) perjudican la convivencia y favorecen las infundadas tesis marroquíes” que consideran a todos los musulmanes ceutíes como súbitos de Mohamed VI. Su iniciativa no prosperó. Cuando la resolución de Fátima Hamed fue sometida a votación, Vivas optó por abstenerse. Por eso salió adelante con los únicos votos en contra de Vox.

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Mohamed Ali, que dirige Caballas, la otra formación musulmana con representación en la Asamblea, propuso, por su parte, invitar a Felipe VI a visitar la ciudad el 2 de septiembre, el Día de Ceuta. Todos los partidos votaron a favor excepto los diputados de Vox. Argumentaron que se trataba de un gesto de "falsa bandera" para hacer alarde de una españolidad en la que no cree.

Aluvión de críticas

A Vivas le ha caído un chaparrón de críticas desde la dirección nacional de su propio partido, empezando por Andrea Levy, hasta Ciudadanos. Inés Arrimadas tachó de "inadmisible" su comportamiento. En Vox, dan por rotas las relaciones con el PP por segunda vez en los últimos nueve meses. La primera fue a finales de octubre, tras escuchar el discurso que pronunció Pablo Casado en el debate sobre la moción de censura presentada por la formación ultraderechista.

"No se podía ser equidistante" ante quienes quieren "dividir a los ceutíes", explicó Vivas, el lunes, una y otra vez en diversos medios de comunicación. La palabra 'dividir' no describe del todo la realidad. "Enfrentar a los ceutíes en función de su religión" hubiese sido quizás una expresión más acorde con lo que intentó Abascal.

Ceuta y Melilla están a la cabeza del paro en España, especialmente el juvenil, también lideran el abandono escolar —el porcentaje de jóvenes con estudios superiores es el más bajo de España— y ostentan la mayor tasa de menores infractores penales.

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