La 'guerra' del cordero en Melilla: bronca política por el origen de los animales
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Cruce de reproches entre partidos

La 'guerra' del cordero en Melilla: bronca política por el origen de los animales

Otro año más, no se podrán importar borregos de Marruecos para celebrar el Aid El Kebir o pascua grande musulmana. El PP denuncia la campaña que sufrió en el pasado

placeholder Foto: Miles de musulmanes celebran en Melilla la Fiesta del Sacrificio. (EFE)
Miles de musulmanes celebran en Melilla la Fiesta del Sacrificio. (EFE)

La polémica se reactivó la semana pasada y ha tenido su réplica casi diaria en las redes sociales. El expresidente de la ciudad autónoma de Melilla, y líder del PP local, Juan José Imbroda, aprovechaba una rueda de prensa para desear un buen Aid El Kebir, o pascua grande de los musulmanes, a los que profesan el islam. Pero no se detuvo ahí. "Porque también tengo que lanzar otro mensaje desde un punto de vista político", dijo como preámbulo de una alocución en la que se le notaba molesto porque "no se puede retorcer la religión para obtener un rédito electoral".

"Las hemerotecas están llenas, llenas de insultos, mentiras, improperios, engaños y falsedades contra el Partido Popular cuando estaba gobernando Melilla", señalaba, antes de acusar al partido independiente Coalición por Melilla (CpM) y a su líder, Mustafa Aberchán, de haber "ideado y dirigido" una campaña para promover la idea de que su formación atenta contra las tradiciones de la fe islámica.

Era su particular forma de ajustar cuentas con aquellos que en el pasado le criticaron que se opusiera a la importación de borregos de Marruecos para realizar uno de los momentos más señalados de esta celebración: la Fiesta del Cordero o Fiesta del Sacrificio. Una cita especial para todos los musulmanes del mundo que en los últimos años ha sido el trasfondo de movilizaciones ciudadanas, duros reproches entre partidos y hasta querellas en los juzgados de la ciudad autónoma. Un rito que, en el ámbito exclusivamente económico, se ha convertido en una gran oportunidad de negocio para las explotaciones ganaderas de todo el país y para empresas que cada año exportan sus productos a países como Francia, Qatar, Arabia Saudí o Emiratos Árabes.

placeholder Aid El Kebir de 2018. (EFE)
Aid El Kebir de 2018. (EFE)

La raíz de toda esta controversia se sitúa en un brote de fiebre aftosa declarado en Marruecos en 2015 y que obligó al Gobierno central —entonces dirigido por Mariano Rajoy— a cerrar el paso de borregos procedentes de este país. En julio de 2017, el Ministerio de Agricultura relajó las restricciones a la importación de estos animales y autorizó su llegada con un exhaustivo control sanitario que evitara la expansión de la enfermedad entre las cabañas españolas.

La idea no gustó a Aberchán, quien llegó a manifestar que, si el año anterior había sido el de la tristeza, ese se podía transformar en "el de la crispación social" si se mantenían lo que consideraba trabas a la importación del animal. Medidas que en su formación siempre han pensado que perseguían favorecer a las firmas españolas.

Las restricciones al borrego marroquí comenzaron con un brote de fiebre aftosa

Fuentes del PP consultadas por El Confidencial deslizaron una motivación más material y apuntaron a que en Melilla hay personas con lazos e intereses económicos con ganaderos marroquíes para los que la Fiesta del Cordero es una gran oportunidad de negocio, ya que pueden vender su producto en un mercado con un mayor poder adquisitivo. No en vano, la cifra de ejemplares importados llegó a alcanzar en algunos años los 6000.

"Aquí hilan fino", señalaron de forma coloquial para insistir en estas "relaciones empresariales", antes de advertir que los borregos criados en España tienen un control veterinario exhaustivo y son muchas las granjas que han incorporado el método de sacrificio Halal —"permitido" por la fe islámica— para ampliar sus mercados.

Protesta, querellas y tensiones

Ese verano de 2017 se produjo una manifestación en coche para protestar por las restricciones al paso del borrego marroquí que concluyó en la plaza de España, donde el líder de CpM aseguró a los medios que solo pretendían defender las tradiciones.

Y, como era previsible, esta polémica acabó en los tribunales. En mayo de 2019, pocos días antes de unas elecciones municipales, en las que Coalición por Melilla acabaría pisando lo talones de los populares y gobernando en alianza con el PSOE, el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Melilla citaba a declarar como imputados a la entonces vicepresidenta segunda y consejera de Presidencia y Salud Pública, Paz Velázquez Clavarana (PP), así como al secretario técnico de la Consejería de Medio Ambiente, Juan Luis Vilaseca, por un presunto delito de prevaricación administrativa.

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Celebración del Aid El Kebir en Melilla. (EFE)

La querella, interpuesta por la Plataforma en defensa de nuestras tradiciones y por el citado partido de corte musulmán, estaba relacionada con las disposiciones que ambos investigados firmaron para impedir el paso de borregos de Marruecos a Melilla para su sacrificio en el Aid El Kebir "al negarse a ceder el matadero municipal como explotación ganadera cuando se cumplían todos los requisitos" que había establecido un Gobierno central ya presidido por Pedro Sánchez.

Los denunciantes aseguraron que la dirigente popular "actuó con total desprecio del derecho e impidió el ejercicio de un derecho fundamental" como es cumplir con una tradición religiosa.

La Fiesta del Sacrificio, no obstante, también ha sido un elemento de fricción entre los socios del gobierno local. Pocos meses después de que los socialistas y CpM sellaran el acuerdo que le entregó la vara de mando al ahora independiente, y anteriormente miembro de Ciudadanos, Eduardo de Castro, era Mustafa Aberchán el que en rueda de prensa exigía al PSOE melillense que presionara al Ejecutivo de Sánchez para que permitiese la llegada sin restricciones de corderos marroquíes. Incluso reclamó la presencia de su partido en una reunión que De Castro iba a solicitar al Ministerio de Agricultura y advirtió que únicamente había dos vías de actuación: “O solucionar este problema, o ampliar la querella". Amenaza que ha quedado en nada… De momento.

Foto: La feminista Zoubida Boughaba y de la consejera de Educación y Cultura, Elena Fernández Treviño, el lunes en Melilla. (Europa Press)

"Los han engañado"

Juan José Imbroda ha reprochado que, desde que el actual equipo de Gobierno local tomara las riendas de la ciudad, la situación no ha cambiado. "Tres Aid El Kebir, tres engaños", manifestó, previamente a imaginar la decepción de los musulmanes melillenses, "que son los que me preocupan y ocupan", ante lo que considera una mentira.

Imbroda censuró que "se utilizase la religión para decir que el PP iba contra el islam porque afirmaban que no dejábamos pasar corderos marroquíes y venían de la península", para recalcar que "lo más tremendo es que el PSOE se lo tragó, lo aceptó y fue cómplice sabiendo que era incierto".

"Ahora dirán que es por la pandemia, pero antes no había covid-19", declaró adelantándose a la réplica que le daría un Aberchán que tiró de sorna: "Parece que todo el mundo se ha enterado del cierre de la frontera que ha decretado Marruecos de forma unilateral menos él. A no ser que los corderos vengan en paracaídas con un visado en la boca".

"Vamos a dejar la hemeroteca tranquila", recomendó el líder de Coalición por Melilla, que criticó la supuesta declaración de una dirigente popular que invitaba a irse a Marruecos a los que no estuviesen de acuerdo con las medidas sanitarias adoptadas alrededor de esta celebración.

Foto: El presidente de Coalición por Melilla (CpM) y actual líder de la oposición, Mustafa Aberchán. (EFE)

Mustafa Aberchán rechazó que desde las filas del PP les den "lecciones de respeto" y añadir que "lo que deseamos, lo que nos condiciona y lo que predicamos y practicamos es intentar favorecer al Gobierno de la nación para encauzar el tratado de buena vecindad". Después se expresó como un líder extranjero y afirmó que "es la diplomacia de defender los intereses del pueblo español sin sacrificar los del nuestro".

Este periódico intentó recabar la opinión de CpM sobre otros aspectos relacionados con esta controversia sin obtener respuesta.

Pero al margen del debate y enfrentamiento político que las distintas siglas melillenses puedan tener sobre la forma de celebrar el Aid El Kebir, que conmemora el pasaje del Corán en el que Abraham se muestra dispuesto a sacrificar a su propio hijo Ismael siguiendo la voluntad de Dios, lo cierto es que esta festividad —que este año se celebra el 21 de julio— se ha convertido en una gran oportunidad de negocio para el sector ganadero nacional, que está abriendo vías de producción de alimentos Halal para su posterior exportación.

Una oportunidad de negocio

Josefa Sánchez ya no es Josefa Sánchez. Desde que se convirtió en musulmana se llama Maimuna. "Significa algo así como la transmisión de las buenas cosas". Ella es una de esos emprendedores españoles que han encontrado en esta combinación de economía y religión una experiencia comercial que se expande ya por cuatro países: "Qatar, Italia, Francia e Inglaterra, concretamente Liverpool".

Al-Andaluzza es el nombre de su curioso proyecto. Una fábrica de embutidos elaborados con antiguas recetas andalusí que se encuentra en el municipio granadino de Puebla de Don Fadrique, en la Sierra de la Sagra, y que se ha especializado en los productos gourmets.

Maimuna explica a El Confidencial que "en estos días de fiestas" las ventas se incrementan y eso es un plus para una empresa familiar como la suya que, tras seis años de existencia, y la compleja situación provocada por la pandemia, empieza a posicionarse en el mercado.

Maimuna ha tenido que adaptar su producción para obtener el certificado Halal

Esta empresaria explica que para poder comercializar productos Halal han recibido una certificación, que "es más severa que la sanitaria", que corrobora que han seguido los métodos de crianza y sacrificio marcados por el islam. De este modo, los animales que emplean para la elaboración de sus productos "están criados de forma natural, no se les aturde con descargas o fármacos y mueren a manos de un matarife musulmán que pronuncia el nombre de Dios cuando los degüella".

"Como se hacía antiguamente", resume, para precisar que el borrego "no se debe dar cuenta de que lo van a sacrificar para evitar que la segregación de adrenalina afecte a la carne y que la sangre se paralice en los músculos".

Josefa Sánchez señaló que hasta han tenido que hacer "cursillos de concienciación", pero se muestra muy de acuerdo con todos estos controles porque son una forma de "evitar fraudes y estafas" y "una garantía para el cliente".

Un estudio difundido por el Instituto Halal de Córdoba señala que "la población musulmana gastó 1,4 billones de dólares en alimentos y bebidas Halal durante 2018, y está previsto que esta cifra alcance los dos billones de dólares en 2024". En mercados mayoristas como el de Barcelona, por ejemplo, más del 60% del cordero que comercializa ha sido sacrificado siguiendo los preceptos del islam.

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