por unas declaraciones contra su uso

El 'hiyab' abre una brecha entre socialistas y musulmanes en la coalición de Melilla

La conferencia impartida por una feminista crítica con el velo islámico provoca una agria polémica entre los dos principales socios del Ejecutivo local

Foto: La feminista Zoubida Boughaba y de la consejera de Educación y Cultura, Elena Fernández Treviño, el lunes en Melilla. (Europa Press)
La feminista Zoubida Boughaba y de la consejera de Educación y Cultura, Elena Fernández Treviño, el lunes en Melilla. (Europa Press)
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Con el islam hemos topado. Lo sucedido esta semana en Melilla pone de manifiesto la dificultad para un partido laico como el PSOE de gobernar en comandita con Coalición por Melilla (CpM), la formación política que representa a la mayoría de los musulmanes de esta ciudad autónoma de 85.000 habitantes.

Ambos gobiernan juntos, en compañía también de Ciudadanos, desde junio pasado, y la alianza que forman acaba de experimentar sus mayores tensiones. No han sido los presupuestos ni un caso de corrupción los que las han provocado sino la religión, es decir, la interpretación rigorista —quizás intolerante— del islam que hacen los representantes del grueso de los musulmanes melillenses. Más de la mitad de la población de la ciudad es de origen rifeño.

La Comisión Islámica de Melilla (CIM), que reagrupa a la mayoría de las asociaciones musulmanas, inició el sábado 11 de enero las hostilidades con un comunicado en el que declara persona 'non grata' a la feminista Zoubida Boughaba, española de origen marroquí. La tachó de "islamófoba" por sostener que el 'hiyab' (pañuelo islámico) "oprime a la mujer musulmana, la degrada e invisibiliza".

Zoubida Boughaba
Zoubida Boughaba

La CIM lanzó, sin embargo, el grueso de sus dardos contra la consejera de Educación y Cultura, Elena Fernández Treviño (PSOE), que fue quién invitó a Boughaba a Melilla para que impartiera una conferencia no sobre el islam sino sobre un libro de cuentos del Rif, la región marroquí de donde es originaria, que publicó hace años. La actividad se enmarcaba en la celebración de Yennayer 2970, el año nuevo bereber. La iniciativa de la consejera inspiró a la CIM "indignación y repulsa" porque rompe la convivencia.

Uno tras otro, diversos colectivos musulmanes secundaron a la CIM. La Comunidad Islámica Imán Malik llegó a exhortar a los afiliados musulmanes del PSOE melillense a rebelarse y exigir que se depuren responsabilidades en su partido. CpM se sumó también al rechazo a la presencia de la feminista con un comunicado vehemente denunciando la utilización de "dinero público" para patrocinar la conferencia islamófoba.

Zoubida Boughaba se sintió amenazada, según dijo, no solo por la profusión de declaraciones hostiles sino por el vapuleo en las redes sociales. Canceló su desplazamiento, pero la consejera de Educación la convenció de que rectificase. Viajó finalmente de Granada a Melilla y dio su conferencia, el lunes 13, bajo vigilancia policial, en la antigua Cámara de Comercio. Entre el público, muy numeroso, apenas había una decena de rifeños. Su ausencia puso de manifiesto la división de la sociedad melillense sobre este asunto entre musulmanes y no musulmanes.

La presencia de Boughaba, que aseguró que se sintió amenazada, pone de manifiesto la división entre musulmanes y no musulmanes en Melilla

"Mientras yo sea consejera de Cultura no se van a dejar de fomentar espacios de libertad, debate y crítica en el ámbito cultural", comentó satisfecha Fernández Treviño tras la conferencia. "El debate era libertad de expresión sí o no; democracia sí o no", resaltó. Aunque han ganado la libertad y la democracia este episodio "no favorece la convivencia", reconoció. Gloria Rojas, la secretaria general del PSOE melillense y vicepresidenta del Gobierno local, la respaldó.

El Partido Popular, principal fuerza de oposición, intentó sacar provecho de la polémica. Los tres socios de Gobierno "no son capaces ni siquiera de compartir el concepto de libertad, que es lo más esencial que debe unir a un Ejecutivo", recalcó Isabel Moreno, diputada del PP en la Asamblea de Ceuta. A la hora de repartir culpas, el PP se las atribuye ante todo a CpM. Hizo gala, según los populares, de su "visión totalitaria" aunque los socialistas tampoco están exentos de pecado.

En Melilla y en Ceuta, donde también existen dos partidos que representan a los musulmanes (Caballas y Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía), estas formaciones se han hecho más tolerantes, en sintonía con la evolución de la sociedad, con relación al aborto, a la homosexualidad, etcétera. En cuanto se critica su religión, aunque los reproches no lleguen al insulto, su buena disposición se esfuma. Cuando la feminista Boughaba dio charlas en el norte de Marruecos nadie arremetió contra ella, pero en Melilla sí se le echaron encima.

El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Eduardo de Castro. (EFE)
El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Eduardo de Castro. (EFE)

Eduardo de Castro (Ciudadanos), el presidente de Melilla, ha guardado silencio para no ahondar la brecha abierta entre sus dos socios y poner aún más en peligro esta inédita coalición. Su ciudad es la única de la Unión Europea en la que gobierna un partido con especial sensibilidad hacia los musulmanes, que con sus 10.500 sufragios (31% del electorado) es la segunda fuerza, muy por delante del PSOE (15%) del que se escindió en 1995.

Mustafa Aberchan, el líder de CpM y cirujano de profesión, ya fue brevemente presidente de la ciudad en 1999 con la ayuda del GIL, el efímero partido fundado por Jesús Gil, pero en contra de las instrucciones dadas por Joaquín Almunia, entonces secretario general del PSOE, y del PP. Federico Trillo, que presidía el Congreso de los Diputados, afirmó que Melilla debería de estar "en manos de partidos que garanticen la españolidad". Dudaba de que CpM apostara por ella, pero su trayectoria demuestra que no ha sido así.

Veinte años después, CpM ha vuelto al poder. Mientras que en Ceuta los partidos similares al de Aberchan han retrocedido, en Melilla él ha cosechado éxitos. A medida que crezca en la ciudad la población española de origen rifeño, debería incrementar su representación, aunque el PSOE y el PP también cosechan algo del voto musulmán.

Su éxito ha dado ideas a otros musulmanes en la península. Ahmed Dib l’Hioui impulsa el Partido del Renacimiento y Unión de Europa, que es de corte musulmán. Se presentó en tres ciudades a las elecciones municipales de mayo pasado en España. Obtuvo su mejor resultado en Algeciras (115 votos), por delante de Sevilla (48) y de Mollet del Vallès (18).

En realidad, junto con CpM, solo hay una experiencia exitosa en la Unión Europea de un partido musulmán, la de Denk Holland, también una escisión de las filas socialistas promovida, en este caso, por dos parlamentarios de origen turco. En las últimas elecciones en los Países Bajos lograron tres escaños sobre un total de 150. Todos los demás intentos han fracasado, desde el Nuevo Movimiento para el Futuro, en Austria, hasta la Unión de los Demócratas Musulmanes Franceses.

Los que tomaron la iniciativa de fundar tales partidos argumentan que si en Europa hay formaciones de corte democristiano no hay razón alguna para que no surjan otras que sintonicen con las aspiraciones de los musulmanes que en varios países oscilan entre el 5% y el 8% por la población. En España se acercan al 4%.

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