Hollín, vinaza y "un olor que se mastica": la destilería que intoxica hasta a los abstemios
  1. España
"¿CÓMO ESTARÁN NUESTROS PULMONES?"

Hollín, vinaza y "un olor que se mastica": la destilería que intoxica hasta a los abstemios

Lluvia de ceniza, casos de alergia y migraña disparados y un olor "que se mastica" tienen ahogados a los vecinos de Villarrobledo, que conviven con una destilería a escasos metros

placeholder Foto: Humo sale de la fábrica, a escasos metros de tres institutos. (M. S.)
Humo sale de la fábrica, a escasos metros de tres institutos. (M. S.)

Las industrias consideradas "tóxicas" o "molestas" se han convertido en un problema recurrente para muchos ayuntamientos que conviven con fábricas tradicionales situadas en pleno casco urbano. En la mayoría de los casos se trata de fábricas antiguas, que no han modernizado sus instalaciones, no han invertido en protocolos medioambientales, ni se han adaptado al crecimiento urbanístico de las ciudades. Es el caso de Villarrobledo, donde la alcoholera Viuda de Joaquín Ortega cohabita —muro con muro— con los vecinos del barrio de San Antón.

En este barrio, donde viven más de 4.000 personas, están los tres institutos de enseñanza secundaria del pueblo, la escuela de educación especial, otro colegio de primaria, dos guarderías infantiles y el centro médico. Y a escasos metros de todas estas instalaciones, está también la chimenea industrial de la que sale un espeso humo oscuro de manera constante. Esto ha generado un conflicto socioambiental entre la empresa y los vecinos, que se quejan de las emisiones de CO2 y la lluvia de ceniza que tiñe de negro las fachadas de sus casas. El problema, además, se agrava en verano con la llegada de las altas temperaturas y de los malos olores que emanan de las vinazas de la alcoholera.

placeholder La chimenea de la destilería, en pleno funcionamiento. (M. S.)
La chimenea de la destilería, en pleno funcionamiento. (M. S.)

En 2004, el Ayuntamiento de Villarrobledo —encabezado entonces por el PSOE— intentó poner fin a este conflicto con una solución que ya se había hecho en otros municipios, y que parecía bastante ventajosa para la alcoholera: recalificó a coste cero 84.972 metros cuadrados de terrenos rústicos propiedad de la Viuda de Joaquín Ortega, con el compromiso de que la empresa trasladara allí su actividad. Los dueños de la fábrica aceptaron el acuerdo. Y comenzaron a edificar en los nuevos terrenos, situados a unos 5 kilómetros del pueblo. Sin embargo, no cerraron las viejas instalaciones. Se limitaron a duplicar su actividad ante el asombro del Consistorio y de todos los vecinos. Desde entonces, han pasado 17 años y la alcaldía ha estado en manos tanto de socialistas como de populares. Pero ningún partido político ha conseguido que la empresa cumpliera con su compromiso.

Respirar veneno a diario

Los testimonios de los vecinos ponen los pelos de punta. "En verano, a partir de las once de la noche, deben de abrir o remover las vinazas… y te da un vuelco el corazón. En cuestión de segundos nos invade un olor que se mastica", explica a El Confidencial una vecina de San Antón, que además trabaja como docente de uno de los institutos. Hablamos con ella en el bar Ruper, donde confluyen trabajadores de la zona y residentes. Todos ellos coinciden en cuál es su principal preocupación junto al tema de los malos olores: el aire que están respirando. "Si el hollín se pega en las fachadas, en las persianas, en los techos de los coches… ¿cómo estarán nuestros pulmones y los de nuestros niños?", se pregunta otro de los entrevistados, padre de dos hijos.

Pero las quejas de las personas que conviven con esta industria tóxica no son suficientes para movilizar a las administraciones públicas. El único paso que se ha dado desde el gobierno regional de Castilla-La Mancha, y después de reiteradas peticiones por parte del Ayuntamiento de Villarrobledo, ha sido colocar una estación de medición de la calidad del aire. Esta medición tuvo lugar entre el 27 de noviembre y el 20 de enero de 2021, coincidiendo con el periodo navideño y el temporal Filomena. Sin duda, las semanas de menor actividad en la fábrica. Huelga decir que los resultados no arrojaron datos preocupantes.

Foto: Dos personas pasean por la aldea de Nostián, en A Coruña, junto a la refinería de Repsol. (Manuel Varela)

Sin embargo, desde el departamento de Biología del IES Virrey de Morcillo, situado a pocos metros de la chimenea de la Viuda, no opinan lo mismo de estas emisiones contaminantes. "A raíz de la pandemia por el covid, en el centro decidimos comprar un par de medidores de CO2 para controlar la calidad del aire dentro de las aulas, y saber cada cuánto tiempo ventilar —relata la profesora Carmen Aranda—. El caso es que también decidimos medir la calidad del aire de la calle, dado que había que abrir las ventanas y queríamos saber qué iba a entrar… Los resultados de la medición que hicimos en marzo de este año fueron de entre 460 y 800 partes por millón. Eso significa que la calidad del aire de fuera es mala, peor que la de dentro". Lo normal en un entorno urbano sería que hubiese 400 partes por millón estando al aire libre. Otra de las profesoras del departamento, Almudena, explica que era algo que ya se esperaban, dado que habían observado que en los árboles del patio se desarrollaba un tipo de liquen amarillo que aparece en entornos contaminados. Incluso la naturaleza está mandando avisos.

Además, el índice de alergias, migrañas, asma y otros problemas respiratorios está disparado entre los chavales de Villarrobledo. Y no solo entre los más jóvenes. "Yo misma he desarrollado alergia", reconoce Aranda, que hasta que no llegó a esta localidad hace doce años no había sufrido este tipo de enfermedad. "Lo raro sería no tener ninguna, porque hay días en los que el hollín se ve flotando en el aire, y al final lo respiras", sentencia esta profesora de Biología.

placeholder Fachada de uno de los edificios cercanos a la destilería. (S. M.)
Fachada de uno de los edificios cercanos a la destilería. (S. M.)

Ramona dirige una de las guarderías del barrio. Ella no mide el CO2 del aire, pero ha llegado a enviar un paquete al Ayuntamiento con la ceniza que barre en un solo día en su centro. Un gesto simbólico para que "los políticos sean conscientes de la realidad con la que conviven nuestros niños". Cada mañana lleva a cabo el mismo ritual: barre todas las aulas, también los dos patios; limpia las ventanas, donde se acumula una cantidad ingente de hollín; después friega todos los suelos, y hay días en los que limpia hasta las hojas de los árboles que llegan más abajo, y que también están negras. "Lo primero son los niños, y ellos salen a jugar, lo tocan todo y luego se llevan las manos a la boca… Es agotador tener que hacer una limpieza así cada día, y pintar todo de nuevo cada año, para que no esté negro".

Además del gasto extra en temas de limpieza y pintura (que acometen todos los centros educativos de San Antón), Ramona explica a El Confidencial que también le indigna que no todos cumplan las normas. "Los que tenemos negocios pequeños somos los primeros que tenemos que cumplir con los mil requisitos que nos piden, más desde que empezó la pandemia, y luego te encuentras con empresas que se comprometen a trasladarse para tener un pueblo más saludable y no lo cumplen".

Anteponer el dinero a la salud

Desde el grupo parlamentario del PSOE justificaban la lentitud del traslado. Al menos al principio. "En 2004 aceptamos que se hiciera en dos fases, por su complejidad técnica. Pero una vez que instalaron en los nuevos terrenos parte de su actividad, no acometieron la segunda fase para cerrar la fábrica de San Antón", explica la concejal socialista Rosario Herrera. Lo cierto es que en ese acuerdo de 2004 no se recoge expresamente ninguna fecha límite para que la Viuda de Joaquín Ortega terminase el traslado. No se ataron cabos en ese sentido. Y la empresa se ha venido aprovechando de ese fallo formal desde entonces.

Foto: Iglesia de San Salvador, en Torneiros. (Ayuntamiento de O Porriño)

El conflicto social se volvió a visibilizar con más fuerza tras las elecciones municipales de 2015, cuando Se puede Villarrobledo (coalición de Podemos y Equo) entró en el Ayuntamiento. Ellos llevaban este asunto como primer punto de su programa político, y en 2017 consiguieron que se aprobara en pleno una moción (por unanimidad) por la que se instaba a la empresa a finalizar el traslado en 18 meses. La respuesta de la Viuda de Joaquín Ortega fue llevar a juicio al Ayuntamiento de Villarrobledo en 2018. Un juicio que han ganado y que el Consistorio debe recurrir.

Sin embargo, el equipo de gobierno actual, encabezado por el PP desde 2019, no es partidario de la vía judicial para resolver el problema. "Es mejor un mal acuerdo que un buen juicio", asevera Amalia Gutiérrez, la tercera teniente de alcalde y responsable del área de Economía, Patrimonio y Agricultura. Pero más allá de las formas, Gutiérrez reconoce que este tipo de industrias genera una "actividad molesta", que incluye también un incremento altísimo del tráfico de vehículos pesados en una zona cuajada de colegios e institutos.

placeholder A la derecha, el patio del IES Octavio Cuartero, que linda con la alcoholera. (M. S.)
A la derecha, el patio del IES Octavio Cuartero, que linda con la alcoholera. (M. S.)

Pese a la disparidad de criterios acerca de cómo deben hacerse las cosas, todos los grupos políticos de Villarrobledo coinciden en que la fábrica se tiene que trasladar, y en que es una cuestión de dinero que no lo hayan hecho ya. Prueba de ello es que la Viuda de Joaquín Ortega ha solicitado hasta en tres ocasiones las subvenciones FOCAL que otorga la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha. En 2009 les concedieron 2 millones de euros para el traslado, que no ejecutaron, y tuvieron que devolver. En 2010 se les conceden 500.000 euros, que rechazan; al igual que los 1,5 millones que les ofrecen en 2013. Les parece insuficiente.

En este punto cabe preguntarse si se puede permitir que una empresa privada anteponga su interés económico a la salud de un pueblo. El gobierno regional, por su parte, parece ponerse de perfil ante la situación. Actualmente, en Castilla-La Mancha existe una Secretaría de Desarrollo Sostenible, que se supone debería velar por este tipo de cuestiones a través de la Dirección de Economía Circular. Pero a pesar de la insistencia de la periodista que suscribe estas líneas, la directora de Economía Circular, Marta Palenque, no ha respondido a las preguntas relacionadas con este problema. Tampoco ha querido dar su punto de vista la responsable de comunicación de la alcoholera, María José Ortega. Han preferido guardar silencio.

No es un caso aislado

Este tipo de conflictos socioambientales, generados por industrias tóxicas, no son nuevos. Las papeleras del País Vasco también provocaron quejas vecinales por la emisión de humo y contaminación, hasta que finalmente abandonaron los núcleos urbanos. Sin embargo, sobre el sector de las alcoholeras apenas se ha hablado. Y el de Villarrobledo no es un caso aislado.

placeholder Detalle de una fachada junto a la guardería. (M. S.)
Detalle de una fachada junto a la guardería. (M. S.)

La Viuda de Joaquín Ortega lleva cincuenta años rectificando alcohol en este pueblo de Albacete. Al principio no había tanto desarrollo urbanístico a su alrededor, pero Villarrobledo ha crecido hasta alcanzar los 25.000 habitantes y el barrio de San Antón es uno de los que más se han dinamizado. Lo mismo ha sucedido en otros municipios manchegos: el casco urbano se expande y las fábricas quedan dentro. Fábricas que en la mayoría de los casos son muy antiguas, y no cumplen con las medidas medioambientales que se imponen ahora desde Europa. Además, se da la casuística de que de las 20 destilerías autorizadas en España, 10 están en Castilla-La Mancha. Por eso no es de extrañar que la mitad de los problemas también se concentren en esta comunidad autónoma.

Con las directivas comunitarias actuales y legislaciones medioambientales cada vez más exigentes, las autoridades locales y regionales difícilmente podrán seguir mirando hacia otro lado en un sector, el de las alcoholeras, que en su mayoría vive de espaldas a esta nueva realidad.

El de Villarrobledo es un problema que tiene solución. Ni vecinos, ni comerciantes, ni agentes políticos quieren que la empresa cierre, o que destruya los más de 30 puestos de trabajo que ofrece. Lo que piden es que se traslade a los terrenos que se recalificaron para tal fin en 2004, situados a unos pocos kilómetros del casco urbano. Piden que el aire que respiran sea saludable, y que no tengan que "masticar" malos olores a la hora de cenar.

Albacete Castilla-La Mancha Alcohol Administraciones Públicas
El redactor recomienda