Pingarrón: "Que un profesor de universidad se estabilice a los 40 años es una barbaridad"
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ENTREVISTA CON EL Nº2 DE CASTELLS

Pingarrón: "Que un profesor de universidad se estabilice a los 40 años es una barbaridad"

El secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, despacha en entrevista con El Confidencial los cambios que el Gobierno pretende acometer en los próximos meses

placeholder Foto: El secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón. (J. De Miguel)
El secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón. (J. De Miguel)

Al entrar en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, el secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, se topa con una enorme pancarta de color rojo dirigida expresamente a su jefe: "No al real decreto de Castells", a quien un colectivo de estudiantes acusa de precarizar la mano de obra estudiantil.

El motivo es la llamada mención dual, que el ministerio prevé introducir próximamente para acercar la universidad a las empresas y que buena parte de la oferta lectiva en los másteres tenga este componente práctico. Pingarrón, lejos de sentirse intimidado por el cartel, se sonríe, sujeta el cartapacio entre las piernas y dice: "Voy a hacerle una foto". ¡No es difícil prefigurar a qué WhatsApp puede ir dirigida la imagen!

Foto: Manuel Castells, bajo la mirada de Rafael Hernando. (EFE) Opinión

Este próximo Real Decreto de Organización de las Enseñanzas Universitarias es el primero de una serie de cambios legislativos que pretenden sacudir el polvo a los birretes, y que alcanzarán su cénit con la nueva ley de organización del sistema universitario o LOSU, cuyo anteproyecto está previsto para otoño.

Pero de momento, Pingarrón, catedrático de Química Analítica en esta misma universidad, ha vuelto a Ciudad Universitaria para participar en una conferencia internacional sobre el futuro de las humanidades, momento en el que es abordado por El Confidencial para esta entrevista.

PREGUNTA. ¿Qué pretenden con esta nueva ley?

RESPUESTA. Es una ley muy de base, queremos que permita a las universidades, dentro de unos límites comunes denominadores, desarrollarse en la medida en que puedan. También en lo que tiene que ver la investigación y la transferencia de conocimientos, disminuir las barreras que dificultan esa transferencia. Esto también tiene que ver con la reforma de la Ley de la Ciencia y para eso nos estamos coordinando con ellos.

P. La mayor parte de la investigación en España se hace en las universidades, ¿pero están satisfechos con ella, puede mejorarse o está un poco lastrada por la rigidez y la burocracia?

R. Los sistemas de investigación españoles son comparables a los del resto de Europa, pero es verdad que el tipo de legislación que tenemos, que proviene de la que se instauró durante la crisis, es muy restrictiva. En Estados Unidos por ejemplo te dan un proyecto, te dan una visa y gastas con arreglo a esa visa. Eso sí, como luego te miren los gastos y lo hayas hecho mal, vas a la cárcel. Es decir, que responsabilidad siempre hay. Aquí es verdad que tenemos una serie de trabas como la intervención previa y la fiscalización previa que dificulta bastante.

placeholder Pingarrón, de vuelta en la facultad. (J. De Miguel)
Pingarrón, de vuelta en la facultad. (J. De Miguel)

¿Qué estamos intentando? Quitar alguna de esas barreras, siempre y cuando haya un control porque esto es dinero público y tiene que haberlo. Y una rendición de cuentas y una transparencia. Pero, siempre y cuando eso se dé, intentaremos quitar todas las barreras que podamos.

P. ¿Les preocupa la empleabilidad?

R. Sí, claro.

P. ¿Cómo van a hacer para mejorar esas tasas y reducir esa abundancia de licenciados en paro?

R. Bueno, ahí tengo que decir que eso es un mantra. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, es decir, que no son datos espurios, en la encuesta que le hicieron a la cohorte de egresados universitarios del curso 2014-15, la tasa de paro de los graduados universitarios en 2019 es del 8% para esa cohorte. Con los que tienen máster es menor del 7%. Con los que tienen FP superior es del 12,5% y con los que tienen FP de grado medio es del 16%. Y ni le digo los que no tienen estudios.

"Eso de los graduados de paro un mantra, otra cosa es de qué trabajan o su salario"

Tener un grado universitario y tener un máster da una cierta garantía de empleabilidad, no hay una enorme cohorte de graduados en paro. El nivel es mucho menor que con otro tipo de formaciones. Otra cosa es de qué trabajan y cuál es el salario que tienen. Sin embargo, aquí hay que tener en cuenta dos cosas: los grados y los másteres los hacen las universidades, es decir, ellas tienen que pensar cuáles proponen para mejorar la empleabilidad, que es un factor clave, pero también para formar ciudadanos críticos o mantener el nivel cultural. Las universidades tienen que saber qué quieren, porque se puede proponer un grado o un máster muy bonito, pero que no tenga un estudio adecuado sobre salidas profesionales.

P. Pero si hablamos de mejorar la empleabilidad y resulta que los datos no son tan malos, ¿dónde está el problema, por dónde se puede atacar?

R. Ahora mismo, fundamentalmente, el reto está en la formación permanente, lo que se llama el 'upskilling' y el 'reskilling'. Después de terminar un grado, podrás encontrar trabajo de lo que sea, pero es prácticamente imposible que en algún momento no te tengas que recualificar. Ese tipo de educación es lo que creo que va a marcar el futuro.

P. O sea, ¿vamos hacia un escenario en el que uno estudiará una carrera para iniciarse y en algún momento de nuestra vida laboral tocará volver a la universidad?

R. A lo mejor no, seguro. Aquí la enseñanza 'online' será fundamental, porque si estás trabajando y tienes familia no vas a estar viniendo a la universidad a las 12 de la mañana, no puedes. Para que esta gente se recualifique será clave poder hacerlo de forma no presencial.

P. Cuando nombraron ministro a Castells, que lleva muchos años en Berkeley, muchos lo interpretaron como que se buscaba americanizar la universidad española y que introdujera ideas del modelo americano a la universidad española. ¿Hay algo de esto?

R. No, no, no. Él es consciente y yo soy consciente de que el modelo americano tiene cosas buenas y cosas malísimas. Yo he sido profesor visitante varios años en Cornell y, cuando estaba allí, el que era el decano le dijo a un señor que había sido nominado tres veces para el Nobel que estaba metiendo poco dinero a la universidad, y que el mes siguiente tendría que desalojar dos laboratorios y, si dentro de tres meses no había cambiado la cosa, le jubilaban. Es un nivel de competitividad brutal: la gente no tiene vacaciones, duerme en los laboratorios, las matrículas cuestan 70.000 dólares... Eso es inexportable, solo puede estar en Estados Unidos porque ni siquiera en Inglaterra es así. Sería imposible.

P. Últimamente están apareciendo muchas nuevas 'universidades', y lo digo entre comillas porque un estudio reciente se preguntaba precisamente a qué podemos llamar universidad. ¿Les preocupa eso?

R. Tanto nos preocupa que estamos a punto de sacar un real decreto de creación y reconocimiento de universidades, tanto públicas como privadas. Eso deja claramente cuáles son los requisitos, que serán más duros que los actuales, para que una institución de enseñanza pueda llamarse universidad. Tiene que tener un número de grados mínimo, un número de másteres mínimo, un doctorado, una labor investigadora mínima... En fin, una masa crítica suficiente.

"Recibimos muchas peticiones de universidades espurias que no llegan ni al mínimo"

P. ¿Y cómo afectaría a las que ya existen?

R. Tendrían cinco años para adaptarse. De todas formas la inmensa mayoría cumple los requisitos, serían solo unas poquitas. El tema es que estamos recibiendo muchas peticiones de universidades nuevas que son peticiones espurias, que no llegan ni al mínimo para que algo pueda llamarse universidad, y eso es un freno para que esas peticiones se acaben.

P. ¿Está la universidad demasiado envejecida? Hay plantillas de profesores con una edad media de 60 años.

R. Sin duda. Uno de los grandes problemas que tenemos es el envejecimiento de las plantillas. Actualmente, uno se estabiliza cuando tiene 40 años, eso es una barbaridad. Por eso, uno de los objetivos fundamentales de la nueva ley es cambiar la carrera académica para rejuvenecer las plantillas y que las personas que entren se estabilicen a los seis años, ¡pero no mucho más!

P. ¿Y de qué forma se articulará eso?

R. Por ejemplo, haciendo que para entrar solo haga falta ser doctor y no tener ninguna acreditación. Dejar a las universidades que contraten, dar a las personas seis años para que desarrollen su carrera y, entonces sí, acreditarse para ser permanente. Es que es fundamental, porque en la universidad española va a haber miles de jubilaciones en los próximos años.

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