El primo del rey Juan Carlos oculta 21 'offshore' con 84 millones en viviendas, acciones y 'cash'
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El primo del rey Juan Carlos oculta 21 'offshore' con 84 millones en viviendas, acciones y 'cash'

Álvaro de Orleans, presunto testaferro del monarca en la Fundación Zagatka, gestiona un patrimonio millonario a través de otra veintena de firmas instrumentales de Panamá y Liechtenstein

placeholder Foto: Álvaro de Orleans-Borbón, primo del Rey emérito. (Cordon Press)
Álvaro de Orleans-Borbón, primo del Rey emérito. (Cordon Press)

Álvaro de Orleans-Borbón, primo de Juan Carlos I y responsable de la Fundación Zagatka, presuntamente utilizada por el monarca para cobrar comisiones irregulares y pagar vuelos privados por medio mundo, controla otras 21 sociedades 'offshore' de las que dependen activos por un importe de 84 millones de euros. La mayoría de esas firmas están alojadas en Panamá y Liechtenstein y tienen como administradores a testaferros profesionales, según consta en las diligencias que instruye el fiscal del cantón de Ginebra Yves Bertossa en torno a la fortuna oculta del Rey emérito y a las que ha tenido acceso El Confidencial.

Orleans no está imputado en el procedimiento, pero el representante de la justicia helvética llegó a congelar todas sus cuentas personales y las de sus empresas en septiembre de 2018 por su presunta implicación en el blanqueo del patrimonio del antiguo jefe del Estado. Bertossa también tomó declaración a Orleans el 10 de octubre de ese año. Aunque este no pudo explicar el origen de 6,5 millones de euros ingresados en Zagatka por personas anónimas, ni los motivos por los que la fundación cobró otros 4,6 millones de OHL, el fiscal liberó días después sus cuentas y no acordó ninguna medida contra él.

Viviendas en Cádiz, Madrid y Roma

Con todo, la documentación sobre el familiar del monarca incorporada al sumario deja incógnitas en el aire. Orleans reconoció ser titular o poseer acciones de hasta 21 vehículos instrumentales de los que no se tenía ningún dato hasta ahora y que sirven para camuflar su relación con viviendas, apartamentos, negocios, inversiones en bolsa y dinero en efectivo en varios países, entre ellos España.

Es el caso de Tower y Castle, dos mercantiles panameñas con las que esconde inmuebles en el complejo turístico de Costa Ballena, en Cádiz, promovido por el propio aristócrata en los años 90. Para dificultar todavía más la detección de esas viviendas, tutela las dos compañías a través de una tercera radicada en Liechtenstein, Deparbo Foundation, según figura en las diligencias de Suiza.

Foto: Documento de ingresos bancarios de la Fundación Zagatka. (El Confidencial)

El mecanismo de doble pantalla se repite con Aviante, otra sociedad panameña con la que Orleans gestiona 700.000 euros en efectivo y otras dos entidades del mismo país llamadas Costa Esmeralda y La Belle. Detrás de esta última se encuentran varios apartamentos en su lugar de residencia, Mónaco, y que están valorados en 11 millones de euros. Por su parte, con Costa Esmeralda controla casas en Madrid con una tasación conjunta de tres millones.

Su lista de activos es mucho más larga. Por ejemplo, a través de una sociedad implantada en Barbados, Holding Cremona SA, es propietario de una cantera en Venezuela. También en este país es supuestamente dueño de un terreno valorado en 500.000 euros mediante otra panameña, Woodham. Y de otras dos mercantiles del mismo estado centroamericano, Sanibel y Avanti, cuelgan una vivienda a las afueras de Roma valorada en 2,5 millones de euros y una casa en el centro de la capital italiana de otros dos millones, respectivamente.

El misterio de la red 'offshore'

Las diligencias de Suiza no han aclarado por qué el presunto testaferro del Rey emérito en Zagatka guarda todos esos otros activos tras estructuras opacas. Las redes 'offshore' conllevan elevados costes de mantenimiento. Hay que pagar a fiduciarios, asesores fiscales, despachos especializados y tasas de conservación. Pero son rentables para los grandes patrimonios que buscan eludir impuestos millonarios en sus países de residencia o pretenden ocultar la verdadera titularidad de los bienes.

La cuestión es que Orleans vive desde hace más de 40 años en Mónaco, un territorio en el que no existe impuesto de sociedades, ni de dividendos, ni de propiedad. Es decir, lleva años sufragando 21 redes instrumentales para no obtener ningún tipo de beneficio fiscal. Además, en paralelo a este entramado, Orleans nunca ha disimulado su participación en empresas como Compañía Agrícola Torrebreva, un 'holding' que engloba su actividad inmobiliaria en Costa Ballena y la producción de uva de mesa en fincas gaditanas.

Foto: Documento de ingresos bancarios de la Fundación Zagatka. (El Confidencial)

Fuentes de su entorno aseguran a El Confidencial que las razones por las que creó y mantiene las 21 compañías opacas son otras. “D. Álvaro de Orleans-Borbón comenzó a residir en Mónaco en los años 70 tras su salida de Italia, su país natal, debido a las amenazas con las que grupos terroristas como Brigadas Rojas asediaban a miembros de su familia o amigos cercanos, entre los cuales llegó a haber víctimas mortales. Así, la residencia y gestión de su patrimonio persiguió desde entonces asegurar la máxima discreción y privacidad para él y su familia”, explica un portavoz del pariente del Rey emérito en un texto remitido a este diario.

Solo unos días antes de que el aristócrata declarara ante Bertossa, entre el 24 y 27 de septiembre de 2018, su abogado en Suiza, Philippe Cottier, se convirtió en apoderado legal de todas las mercantiles para representarlas ante la justicia de ese país. Tras su declaración, el fiscal de Ginebra levantó el bloqueo de sus activos. Las últimas medidas cautelares fueron eliminadas el 14 de noviembre de ese año.

La Fundación Zagatka

A esas 21 firmas 'offshore' hay que sumar la Fundación Zagatka, clave en las investigaciones sobre Juan Carlos I. La entidad, constituida en Liechtenstein, fue creada por Orleans en 2003 con el supuesto objetivo de ayudar financieramente a las casas reales europeas. Pero la Fiscalía del Tribunal Supremo sospecha que, en realidad, la mercantil pertenecía a Juan Carlos I y que su primo era un simple testaferro.

De las cuentas de Zagatka en Credit Suisse y Lombard Odier salieron más de ocho millones de euros para pagar vuelos privados del monarca. También se costearon escopetas de caza, hoteles y restaurantes y se transfirió dinero a otras personas del círculo de confianza del ex jefe del Estado, como el envío en 2008 de 150.000 euros a una cuenta de Andorra del armador del Bribón, Josep Cusí. Además, ninguna otra casa real europea recibió de Zagatka cantidades similares a las percibidas por el antiguo inquilino de Zarzuela.

Foto: Don Juan Carlos I. (EFE) Opinión

En esta fase de la investigación, se desconoce cuánto dinero habría entregado exactamente Orleans a Juan Carlos I, pero la cifra supera los 12 millones de euros y todavía quedan en las cuentas de Zagatka otros seis millones, unas cifras que a ojos de la Fiscalía son demasiado elevadas para alguien que declara una riqueza de 84 millones de euros. La supuesta donación equivaldría al 21% de su riqueza.

De las diligencias en territorio helvético se desprende un curioso juego de palabras. La fundación vinculada al Rey emérito se llama Zagatka, pero no está claro que su primo quisiera realmente ponerle ese nombre. En la documentación incorporada al sumario, Orleans se refiere en numerosas ocasiones a la entidad como Zagadka, una palabra rusa que significa adivinanza, misterio, enigma o rompecabezas. Durante dos décadas, nadie fue capaz de resolverlo. La Fiscalía del Tribunal Supremo va ahora camino de hacerlo.

Álvaro de Orleans-Borbón, primo de Juan Carlos I y responsable de la Fundación Zagatka, presuntamente utilizada por el monarca para cobrar comisiones irregulares y pagar vuelos privados por medio mundo, controla otras 21 sociedades 'offshore' de las que dependen activos por un importe de 84 millones de euros. La mayoría de esas firmas están alojadas en Panamá y Liechtenstein y tienen como administradores a testaferros profesionales, según consta en las diligencias que instruye el fiscal del cantón de Ginebra Yves Bertossa en torno a la fortuna oculta del Rey emérito y a las que ha tenido acceso El Confidencial.

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