canonica le traía dinero en vuelos regulares

Juan Carlos I metió en España miles de euros en billetes por los controles de Barajas

El abogado del monarca se desplazó durante años desde Ginebra hasta Madrid en vuelos regulares de Iberia para entregarle en mano dinero de la cuenta de los 64,8 millones de Arabia Saudí

Foto: Imagen: EC.
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El rey Juan Carlos introdujo en territorio nacional grandes sumas de dinero en efectivo por la frontera del aeropuerto de Barajas. Uno de los testaferros que utilizó para esconder los 64,8 millones de euros de Arabia Saudí en una cuenta de Suiza, el abogado Dante Canonica, le llevó presuntamente durante años fondos de ese depósito hasta el Palacio de la Zarzuela, según revelan documentos de la investigación a los que ha tenido acceso El Confidencial. El sistema habría permitido a la familia real disfrutar fácilmente en España de la fortuna no declarada que el monarca poseía en el extranjero.

El dinero entró en fajos de billetes por los controles del aeropuerto de Madrid sin que saltara ninguna alarma. No consta que ni una sola de las remesas transportadas por Canonica fuera declarada a la Agencia Tributaria, pese a que la normativa fiscal prohíbe introducir en suelo español más de 10.000 euros en efectivo sin una declaración de su origen. Y aunque es menos conocido, la legislación tampoco permite transportar más de 100.000 euros en cash dentro de territorio nacional.

El testaferro del Rey emérito siempre superó holgadamente esas cifras en sus viajes, como demuestran los registros de la cuenta 505523, controlada a través de una sociedad instrumental panameña Lucum Foundation. La mayoría de los reintegros de 'cash' del depósito oscilaron en torno a los 200.000 euros y algunos llegaron incluso a los 300.000.

Los documentos en poder de este diario describen una mecánica sencilla. Canonica se acercaba a las oficinas de Mirabaud en Ginebra para retirar los fondos que Juan Carlos I necesitaba en ese momento y después se trasladaba a Madrid para entregarle los billetes en mano. La mayoría de veces, realizaba el viaje de ida y vuelta en el mismo día. Las entregas quedaban anotadas en un sistema de contabilidad interno muy rudimentario. Canonica le daba el dinero al Rey y este firmaba un recibo sin membrete, solo con la fecha y el importe del reintegro, para dejar constancia de la transacción. En otros ocasiones, se encargó presuntamente de traer el dinero el socio de Canonica, el también suizo Arturo Fasana, un gestor financiero que jugó igualmente un papel clave en la creación de la estructura 'offshore' del monarca.

La periodicidad de los desplazamientos dependía de la urgencia de efectivo que tuviera el monarca. Por lo general, Canonica se trasladaba a Madrid cada dos meses, pero hubo fases en que fue reclamado por Zarzuela todas las semanas. También para cuestiones relacionadas con la gestión legal de Lucum Foundation y el resto de sociedades instrumentales que supuestamente utilizó el exjefe del Estado para camuflar los 64,8 millones de euros que recibió del rey Abdulá de Arabia Saudí en 2008 y los 1,5 millones que también le transfirió el emir de Baréin en 2010.

Las facturas de la agencia de viajes con la que trabajaba Canonica y los movimientos de la cuenta de Mirabaud permiten ahora reconstruir esas operaciones efectuadas entre 2008 y 2012, el periodo en el que estuvo en funcionamiento el depósito. El 8 de febrero de 2012, el testaferro del monarca se subió en el aeropuerto de Ginebra a un avión de Iberia que despegó a las 8:15 y tomó tierra en la capital de España a las 10:25. Tras reunirse con el Rey en su residencia oficial, Canonica emprendió el camino de vuelta. A las 16:00 cogió otro vuelo de Iberia y llegó a su ciudad de origen dos horas después.

A los dos meses y medio, el letrado helvético hizo la misma ruta. El 25 de abril de 2012, solo una semana después de que Juan Carlos I pidiera perdón por su accidente cuando estaba de safari en Botsuana, Canonica despegó otra vez de Ginebra con dirección a España. Tomó un avión de Iberia a las 8:10 y aterrizó en Madrid a las 10:25. Horas más tarde, tras un breve encuentro con Juan Carlos I, el abogado retornó a Suiza. Salió de Barajas a las 19:50 y a las 21:50 llegó al mismo punto del que había partido por la mañana, otra vez en un vuelo regular operado por Iberia.

El 23 de mayo de 2012, se produjo un ligero cambio. La agencia de viajes de Canonica le envió un billete de AVE para trasladarse desde Barcelona a Madrid con fecha abierta. Se desconoce cuándo se desplazó realmente, pero una factura de unos días después indica que, a primera hora del 31 de mayo, Canonica voló en otro avión de Iberia desde Barajas a Ginebra. Y apenas cinco días después, el 4 de junio de 2012, el fiduciario del Rey volvió a comprar un billete Ginebra-Madrid de la compañía de IAG. En concreto, según los documentos, salió a las 12:00 de la capital suiza y llegó a Barajas dos horas después.

Sus viajes entraron en ese momento en una espiral frenética. Tan solo nueve días después, el 13 de junio de 2012, Canonica tuvo que trasladarse otra vez a España para reunirse con Juan Carlos I en Zarzuela. Despegó de territorio helvético a las 9:30, esta vez, en un avión de Air Europa, y aterrizó en suelo español las 11:25. Como en muchas otras ocasiones, antes de que terminara la jornada regresó a Suiza. Cogió un vuelo de Swiss International Airlines, con salida de Barajas a las 20:25 y llegada a las 22:15. Entre los documentos a los que ha tenido acceso El Confidencial, consta precisamente un dosier de la cuenta de Lucum firmado por el Rey emérito, de su puño y letra, ese mismo 13 de junio.

El histórico de operaciones de la cuenta 505523 del banco Mirabaud acredita esa entrada continua de dinero negro en España. El 12 de enero de 2009, cinco meses después del ingreso de los 64,8 millones de Arabia Saudí, se produjo una primera retirada de fondos en efectivo por importe de 207.000 euros en concepto de "entrega en España para gastos personales". El movimiento fue realizado por Rhone Gestion, el bufete de Canonica y Fasana.

El 11 de marzo de 2009, el despacho de los testaferros sacó del depósito 299.960 francos suizos, unos 205.000 euros al cambio de la época, otra vez para una "entrega en España para gastos personales". El 23 de marzo se produjo otro reintegro de 105.000 euros con el mismo concepto. Y el 17 de junio de ese mismo año, Canonica y Fasana cogieron en la ventanilla de Mirabaud otros 209.000 euros en billetes para entregárselos en persona al verdadero beneficiario de la trama.

A pesar de mover el dinero en simples vuelos regulares, el dinero del Rey circuló durante años por esta ruta sin ser descubierto en los controles de Barajas. Era el sistema más barato para el monarca. Un vuelo en 'jet' privado para cubrir la ruta Ginebra-Madrid, ida y vuelta, cuesta en torno a 200.000 euros, un importe similar al que Canonica y Fasana solían llevar en sus equipajes.

La documentación está en manos de los investigadores de la Fiscalía del cantón de Ginebra y de la Fiscalía del Tribunal Supremo español. Esta última asumió hace un mes la investigación de las diligencias que tenía abiertas la Fiscalía Anticorrupción por el presunto pago de comisiones ilegales en Arabia Saudí para que un grupo de empresas españolas se adjudicara el contrato de construcción y explotación del AVE a La Meca. La aparición de indicios que apuntaban al padre de Felipe VI llevó a los representantes del Ministerio Público en el alto tribunal a tomar las riendas de las pesquisas. La Fiscalía tiene que decidir si los hechos posteriores a 2014 son constitutivos de delito. Hasta ese año, el rey era inviolable.

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