Un preso de Soto reaviva las sospechas sobre el falso cura que atacó a los Bárcenas
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El espionaje al extesorero

Un preso de Soto reaviva las sospechas sobre el falso cura que atacó a los Bárcenas

El extesorero declara al juez que el recluso coincidió con Olivares en Cuenca antes del asalto y este le confesó que trabajaba "para la policía"

placeholder Foto: Enrique Olivares, durante el juicio en su contra. (EFE)
Enrique Olivares, durante el juicio en su contra. (EFE)

La declaración de Luis Bárcenas en el marco de la pieza en la que se investiga el espionaje al que fue sometido su entorno durante la última etapa de gobierno del PP ha arrojado una nueva línea de investigación sobre la presunta participación en el operativo policial irregular de Enrique Olivares, el hombre que asaltó la vivienda de la familia del extesorero ataviado como un sacerdote y que, tras maniatar a su mujer, Rosalía Iglesias, y al hijo de ambos, Guillermo Bárcenas, exigió, revólver en mano, que le entregaran documentación y 'pendrives' en poder del extesorero.

En su comparecencia ante el juez Manuel García-Castellón, el extesorero detalló el nombre, apellidos y módulo de un preso con el que comparte cárcel, la de Soto del Real, y que ha aportado datos hasta ahora desconocidos. El recluso asegura que coincidió con el falso cura en 2013 en la localidad de Cuenca y que este les confesó entonces a él y otros dos miembros de su banda también encarcelados ahora que "trabajaba para la Policía", indican fuentes jurídicas. Tanto el compañero de prisión de Bárcenas como Olivares residían en esa ciudad.

Foto: El falso cura, durante el juicio. (EFE)

Bárcenas recordó que el asalto a su vivienda familiar se produjo el 23 de octubre de 2013 y precisó que la confesión de Olivares al grupo, que se movía en ambientes delincuenciales, fue anterior. Insistió, como ya ha hecho en otras ocasiones, en su total convencimiento de que esa acción no fue la iniciativa aislada de un perturbado, sino que formó parte de las maniobras ilegales para sustraerle información. El juzgado valorará citar al recluso para que confirme lo declarado por el extesorero y amplíe los detalles que ofreció.

La pista del falso cura ha sido investigada con detalle en el marco de la pieza Kitchen. No obstante, su estado mental llevó recientemente al archivo de su imputación. Los peritos que le examinaron consideraron que padece una "merma" tan elevada de sus condiciones mentales que no se le puede atribuir responsabilidad penal. La presunta cooperación con el grupo policial que actuaba a las órdenes del Ministerio del Interior que entonces dirigía Jorge Fernández Díaz nunca ha quedado demostrada, pese a que la Fiscalía Anticorrupción siempre sospechó que existían vínculos.

La persona que llamó aquel octubre a la casa de Príncipe de Vergara donde vivía la familia del extesorero no era cura. Se presentó disfrazado con una camisa negra y un alzacuello, y aseguró que era un emisario del Obispado de Madrid y que necesitaba que le cumplimentaran una documentación para impulsar la puesta en libertad de Bárcenas. Logró convencer a la empleada de hogar de los Bárcenas para que le franqueara el acceso a la casa y, una vez dentro, charló con la esposa y el hijo del popular antes de apuntarles con un revólver, atarlos y exigirles a gritos que le entregaran documentos guardados en un disco extraíble. Llegó a entrar hasta en el despacho del extesorero para buscar lo que necesitaba — "los papeles de la contabilidad B y los discos duros", repetía—, pero Willy Bárcenas consiguió desatarse y reducirle.

Foto: Ilustración: El Herrero.

Aquel día, el 23 de octubre de 2013, el chófer Sergio Ríos, el mismo al que se atribuye ahora el papel de agente doble a las órdenes de la policía de Interior, no trabajaba. Pese a ser su día libre, figura como testigo en el atestado policial levantado tras el asalto. Libraba, pero se encontraba en la puerta del domicilio e incluso ayudó a reducir al sujeto una vez que los retenidos lograron abrirla. Justificó su presencia asegurando que se encontraba por la zona y le había avisado de lo que sucedía el portero de una vivienda cercana.

"O me das la información o te doy un culatazo"

El informe de la policía de aquel día reproduce los hechos de la siguiente forma. Olivares logró reunir a las personas que estaban en aquel momento en la casa, en el comedor, sacó un arma, apuntó a Rosalía Iglesias y empezó a gritar a su hijo: "Túmbate en el suelo o le pego un tiro a tu madre". Puso a todos bridas en las manos y exigió a continuación: "Ahora me lleváis al despacho de tu padre". Una vez allí, reclamó con amenazas "los 'pendrives". "O me das la información o te doy un culatazo", agregó.

Foto: La mujer de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias. (EFE)

En la documentación unida a la causa del asalto, que se saldó con una condena al falso cura de 22 años de prisión que cumple en la actualidad en la cárcel de Cuenca, se localiza la declaración prestada por la mujer de Bárcenas después del ataque. Entonces destacó a los agentes que esta persona "tenía unos conocimientos muy exhaustivos de la vida de todos los miembros de la familia".

También consta la declaración que prestó Ríos, ahora investigado en la operación Kitchen, sobre su inusual presencia en la zona. Dijo que se encontraba con su mujer cerca de la casa "cuando fue avisado telefónicamente por parte del conserje de una finca cercana con el cual tenía amistad y que le dijo que Rosalía Iglesias estaba pidiendo auxilio por la ventana y que habían avisado a la policía". Por ese motivo, "se dirigió rápidamente al domicilio" y se encontró la puerta abierta. En su interior, Guillermo Bárcenas forcejaba con el atacante y le ayudó a reducirle.

Al agresor, condenado ahora por allanamiento de morada, tres delitos de secuestro, tres delitos de amenazas, otro de tenencia ilícita de armas y tres faltas de lesiones durante el asalto a la vivienda, se le incautó un revólver sin marca ni número cargado con balas de fogueo y una bola de acero adherida, numerosas bridas, pegamento, un limpiador para plata y unos guantes negros.

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