Madrid se pone en alerta ante la nueva borrasca de lluvia para evitar otro colapso
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Madrid se pone en alerta ante la nueva borrasca de lluvia para evitar otro colapso

El nuevo temporal de lluvia y viento podría complicar la situación. Los ayuntamientos revisan imbornales y alcantarillas para evitar picos de agua coincidiendo también con el deshielo

Foto: Una grúa limpia parte de la nieve acumulada en la calle Alcalá de Madrid. (EFE)
Una grúa limpia parte de la nieve acumulada en la calle Alcalá de Madrid. (EFE)

La Comunidad de Madrid se prepara para la segunda derivada de Filomena, que llegará a mitad de semana con una nueva borrasca de lluvia y viento. La alerta es máxima y por eso los servicios de emergencias del 112 advirtieron este fin de semana a todos los ayuntamientos de que debían revisar cuanto antes desagües, alcantarillado e imbornales. La prioridad es poder evacuar el agua que genere el deshielo a partir del miércoles con la lluvia y la subida de temperaturas que suele llevar aparejada. Tener despejadas todas las salidas de agua es crucial para evitar inundaciones y nuevos problemas para la capital. “Es una borrasca detrás de otra borrasca. Nos estamos preparando, pero esto resulta agotador”, explica un alcalde de la zona norte de la región.

El Ayuntamiento de Madrid ya ha movilizado un dispositivo amplio con efectivos específicos que se dedican a recorrer los imbornales de la ciudad e impedir que haya picos de agua en algunas zonas cuando empiece a llover. Desde la Consejería de Justicia e Interior, que dirige Enrique López y de la que depende el 112, dejan muy claro que el reto por delante es revisar cada uno de los imbornales y alcantarillas de la región. Si permanecen taponados por las placas de hielo que provocó la bajada de temperaturas de hace días (y que se han mantenido hasta ahora), la acumulación de agua será inevitable.

Otro riesgo importante es la acumulación de basuras, ramas y hojas caídas tras el paso de Filomena, que podrían también bloquear las salidas de agua. Por eso, insisten en el llamamiento a los vecinos de no aparcar los residuos en las calles si los cubos de la basura no dan abasto. “Es como la pescadilla que se muerde la cola. Si entre todos no actuamos y no hacemos esfuerzos, será imposible contener todos los riesgos”, explican fuentes regionales.

Foto: La presidenta de la CAM, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

“Semana decisiva”

El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, aseguró este domingo que la semana que hoy empieza es la “decisiva” para recuperar la normalidad. A pesar del riesgo que entraña la nueva borrasca, en el consistorio también están convencidos de que será posible aprovechar “la oportunidad que llega desde el punto de vista climatológico”. La lluvia es esencial para acabar con la nieve y el hielo que aún bloquean gran parte de la ciudad. Intensificar los trabajos de limpieza los próximos dos días es clave y, por eso, uno de los retos es que la ciudadanía use lo menos posible el coche privado. Es la única manera, insisten, de que los servicios municipales accedan al mayor número posible de calles sin obstáculos.

Foto: Almeida pide no usar vehículo privado y la EMT será gratis hasta el miércoles. (EFE)

Los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) serán gratuitos lunes, martes y miércoles, y el servicio de estacionamiento regulado (los parquímetros) no funcionarán en toda la semana, para persuadir a los vecinos y que no muevan sus vehículos. Hoy funcionará el 70% de la flota de autobuses y el martes, el porcentaje llegará al 100%.

A las lluvias previstas para el miércoles también se sumará la llegada de fuertes vientos, que podrían dificultar mucho la retirada de ramas por toda la ciudad. En la capital, se han visto afectados 700.000 árboles. El ayuntamiento pretende atender todo el arbolado urbano antes de que el jueves el viento domine la capital.

Los demás ayuntamientos de la comunidad también trabajan en sus dispositivos de liberación de salidas de agua, apoyados en el Canal de Isabel II, que mantiene unos 400.000 imbornales en las vías públicas de toda la región con labores de mantenimiento preventivo. La empresa pública de aguas asegura que la nieve y el hielo no suelen causar atascos en las salidas del agua porque el efecto del vaho del alcantarillado hace que se liberen en superficie. Los imbornales están diseñados para conducir el agua por las redes de drenaje urbano hasta las estaciones depuradoras.

placeholder El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, visita la calle Arturo Soria. (EFE)
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, visita la calle Arturo Soria. (EFE)

Aun así, algunos municipios madrileños reconocen preocupación por las placas de hielo, que 10 días después permanecen en muchas de sus calles y que podrían poner en riesgo esas salidas de agua. Aseguran tener capacidad para la revisión de los imbornales, pero recuerdan que el personal lleva más de una semana trabajando sin descanso. “Los principales problemas se pueden dar en calles llanas, donde la única forma de evacuar el agua es por las alcantarillas. Las calles con inclinación y cuestas, o los municipios donde predominan este tipo de vías, lo pueden tener más fácil”, explica un alcalde de la zona noroeste.

“Eso sí. Si llueve con mucha intensidad, los problemas los podemos sufrir en cualquier punto”, añade. Los alcaldes están pendientes de la precisión de las previsiones a partir de este lunes, precisamente por esa cuestión: la situación oscilará mucho en función de la intensidad de las lluvias y el espacio de tiempo en que caigan. El peor escenario serían lluvias fuertes prolongadas durante horas. Si la intensidad finalmente es menor, la situación se volvería bastante más favorable.

Sólo un 40% de las calles de Madrid están limpias de nieve y basura

En todo caso, las lluvias coincidirán con la reapertura de los colegios 12 días después de la gran nevada que dejó Filomena, que se sumaron a las semanas de descanso navideño para los alumnos. Una situación límite para la mayoría de las familias, que no escondieron su malestar ante la decisión del Gobierno regional, habiéndose incluso organizado para tratar de limpiar la entrada de los colegios de sus hijos. Un esfuerzo en balde que chocó con la decisión de la Administración.

El viernes, la vicealcaldesa de la capital, Begoña Villacís, que asumió la gestión del acceso a los colegios, anunció un contrato de emergencia con Tragsa (dependiente del Ministerio de Transición Ecológica) para 250 colegios y escuelas infantiles. Este sábado, confirmaba que 118 colegios ya se habían limpiado. Pidió disculpas y reconoció “que quedaba mucho por hacer”, evitando un discurso triunfalista tras las críticas recibidas.

El Ayuntamiento de Madrid y otros 50 de la región siguen pendientes de la decisión que adopte el Consejo de Ministros sobre la declaración de zona catastrófica. Almeida presentó el jueves pasado el informe formal en el que cuantifica los daños en un valor de 1.400 millones. Una factura que el Gobierno central vería excesiva, y sobre la que el alcalde de la capital asegura que "se puede hablar". El miércoles, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, oficializará la petición de que la declaración de catástrofe se extienda a toda la región.

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