El epicentro de la 3ª ola de covid-19 son estos pueblos de Badajoz. ¿Cómo ha podido pasar?
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UNA REGIÓN EN APUROS

El epicentro de la 3ª ola de covid-19 son estos pueblos de Badajoz. ¿Cómo ha podido pasar?

La provincia lidera todas las clasificaciones de incidencia y actualmente duplica la media nacional sin, 'a priori', tener una alta densidad de población o grandes aeropuertos cerca

placeholder Foto: Entrada de Usagre, en la comarca de Llerena. (A.V)
Entrada de Usagre, en la comarca de Llerena. (A.V)

A las afueras del pueblo con más incidencia de la provincia con más incidencia de la comunidad autónoma con más incidencia de covid-19 ahora mismo en España hay un hombre sin mascarilla. Es un labriego que en mitad de un campo de vides va arrancando y poniendo en un montón los sarmientos secos de las cepas, para lograr que cuando les toque echar hojas y más tarde uvas lo hagan con fuerza. Nadie a su alrededor en muchos kilómetros a la redonda, donde se divisan las primeras casas de Aceuchal.

Este municipio de 5.500 vecinos ha cerrado la semana con una incidencia de 3.634 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, pero no es ninguna anécdota. Todos los pueblos de los alrededores están prácticamente igual y la incidencia media en la provincia de Badajoz es actualmente de 1.337, la más alta de España para una región que tradicionalmente se ha tildado de 'gran olvidada'. Lo que es peor, también lidera la clasificación de incidencia entre mayores de 65 años.

Foto: Foto: EFE.

Salvo cuando en el dial interfiere alguna emisora musical portuguesa, en la radio siguen brotando los habituales lamentos porque el tren y la banda ancha que hicieron a miles de extremeños marchar hasta Madrid en protesta siguen sin llegar. Sin una enorme densidad de población, sin aeropuertos importantes cerca y sin haber sufrido demasiado durante la primera fase de la pandemia, ahora la presión está empezando a resultar insoportable. Esta semana se ha batido el récord diario de contagios –algo que puede pasar, dado que actualmente se hacen más test que en marzo de 2020– pero preocupantemente también se han registrado más ingresos que entonces, las UCI están rondando esa línea roja del 25% de ocupación por coronavirus y las víctimas diarias ya se codean con las de los peores días de la primera ola.

¿Pero por qué aquí, por qué ahora?

Aceuchal, como el resto de localidades extremeñas de más de 5.000 habitantes de la región, está en teoría cercada perimetralmente. En la práctica, entrar y salir de ella es tan fácil como de costumbre. Lo que sí se ha respetado es el cierre de todo comercio no esencial, para desagrado de muchos vecinos que han colgado en las persianas cerradas crespones negros y carteles que dicen: "El pequeño comercio no es culpable. Contagio 0".

placeholder Vecinos de Aceuchal esperando su turno para el test de antígenos. (A.V)
Vecinos de Aceuchal esperando su turno para el test de antígenos. (A.V)

Como en cualquier pueblo de la zona, la mayor parte de las calles pasan el día desiertas. La única forma de ver a más de tres personas juntas es acercándose al centro de salud, donde durante toda la mañana hay una fila permanente de personas esperando para hacerse un test de antígenos.

Un hombre con la cabeza rapada aparece por detrás de un portalón metálico. Es dueño de un bar que lleva cerrado durante al menos dos semanas; dice no explicarse cómo el pueblo se ha puesto a la cabeza de contagios en Extremadura. "Yo el virus me lo quisiera coger mañana, el problema es cómo te viene", dice mientras se baja levemente la mascarilla para fumar. Explica que hay una mujer de 47 años que falleció por covid-19 y un hombre de 42 que está intubado.

Fiestas y cuarentenas rotas

Los bares de la localidad no tienen ahora mismo la mejor prensa después de que uno de ellos celebrara una fiesta ilegal el pasado 7 de enero con gente bailando sobre la barra, pero no son los únicos responsables de la situación. Una funcionaria de Aceuchal, que prefiere no revelar su nombre para este artículo, explica que "en este pueblo hay mucho trabajo con la campaña y no se quiere perder". Además de la uva o la aceituna, en los alrededores de la localidad se siembra y recoge el ajo. Como suele ocurrir en la agricultura, solo hay una pequeña ventana al año para ganar dinero y si no lo haces tú, otro lo hará.

placeholder Los negocios están cerrados en Fuente del Maestre desde hace días. (A.V)
Los negocios están cerrados en Fuente del Maestre desde hace días. (A.V)

Este es el motivo de que en los pueblos de la zona se tejiera una red de encubrimientos que afectaban directamente a los aislamientos y tiempos de cuarentena. "Es común que a alguien le manden aislarse por un positivo de alguien, salga de casa para trabajar o para ir a cualquier lado y digan 'yo no he estado contigo' si les preguntan", explica esta mujer.

Otros vecinos consultados repiten a menudo una palabra: corralones. Son patios o cocheras donde los vecinos suelen reunirse a comer y beber. Con la prohibición de abrir bares o restaurantes, las reuniones durante las fiestas se trasladaron a este tipo de entornos. "Hay gente que los tiene muy bien preparados", abundan estas fuentes, que insisten en no querer aparecer con nombre y apellidos. Es un pueblo pequeño.

placeholder La vida sigue igual pese al coronavirus. (A.V)
La vida sigue igual pese al coronavirus. (A.V)

En Fuente del Maestre, a 14 kilómetros de Aceuchal, la situación es muy parecida. Con 6.700 personas, el pueblo está en el Top 10 de mayores incidencias de Extremadura con 2.477 nuevos casos de covid-19 en las últimas dos semanas por cada 100.000 habitantes. Villafranca de los Barros, también cercana, registra una incidencia de 2.649. Y Almendralejo, la ciudad más grande de la zona, 1.174 según los datos más recientes de Salud Extremadura. Lo mismo está pasando en Don Benito, en Zafra, en Villanueva de la Serena o en la capital pacense. No hay ahora mismo en España un punto donde el virus se esté transmitiendo con más facilidad.

Un grupo de seis hombres reunidos en la plaza central del pueblo comparten el día en que salieron de sus respectivas cuarentenas. "Yo el cuatro de enero", dice uno; "yo el siete", dice otro. Todos ellos sin excepción han visto el covid-19 de cerca, cuando no lo han padecido. Los hermanos de uno, la hermana de otro. En el caso de este pueblo, todo comenzó a mediados de diciembre con un brote en un hotel, 30 casos y 60 contactos detectados. Como en la localidad vecina, pronto empezaron a detectar que muchos de ellos se saltaban la cuarentena.

"Hay mucho corralón, mucho corralito, ahí se ha hecho lo que se ha querido", reafirma uno de ellos.

¿Culpa de los forasteros?

En ambos pueblos se fustigan diciendo que a la comarca no ha venido mucha gente de fuera por Navidades, que si están así es por su propio comportamiento. Los registros de movilidad analizados por la Unidad de Datos de este periódico señalan, sin embargo, que Extremadura es la región donde menos cayó la movilidad con respecto a diciembre de 2019.

También fue la zona preferida para quienes salieron de Madrid antes del cierre que se produjo entre el 4 y el 14 de diciembre. Por entonces, el Gobierno autonómico del socialista Guillermo Fernández Vara no aplicaba ninguna restricción para entrar ni salir de la comunidad ni de sus municipios, como sí sucedía en el resto de la península, aunque en distintos grados.

La mayor parte de los traslados son de cercanía, también en Extremadura, donde el 98% de los desplazamientos registrados tienen origen y destino en la misma región. Si excluimos esta movilidad más cotidiana y nos quedamos con viajes de al menos 50 kilómetros, la provincia de Madrid acaparó el 28% de los desplazamientos con destino Extremadura durante el mes de diciembre. En concreto, los días 18 y 23 de diciembre se registraron más llegadas desde fuera a la región, según el análisis de los datos de movilidad del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Según esta información, durante todo el mes hubo 1.056.897 de desplazamientos a Extremadura con origen fuera de la región. Los municipios desde los que llegó más gente fueron Madrid, Sevilla y Talavera de la Reina.

La comunidad es un nuevo ejemplo de que, cuando los números son malos, lo que antaño parecían ejemplares estadistas se tornan de repente en vulgares trapisondistas. El presidente Fernández Vara ha estado esta semana en la diana tras proclamar que el retraso del inicio de la vacunación en Extremadura se debía a que estaba siguiendo el principio de precaución. Tras él, su consejero de Sanidad, José María Vergeles, ha criticado que las tasas de vacunas administradas se hayan convertido en un 'ranking' donde impera "la demagogia de la prisa por la vacuna". Curiosamente en este 'ranking' Extremadura figura a la cola junto con País Vasco y la Comunidad de Madrid. Hasta el momento han puesto un 53% de las dosis facilitadas frente a un 85% inoculadas en la Comunidad Valenciana o un 79% en Asturias.

Precisamente en Fuente del Maestre los vecinos andaban confusos porque dos nuevos casos habían sido identificados en una residencia donde recientemente se había vacunado, aunque la inmunización se produjo una vez apagado el brote. Las residencias de la comarca, cerradas a cal y canto, se debaten estos días más que nunca entre el temor —en Almendralejo un brote reciente en una residencia ha provocado 113 casos y cuatro muertes— y la esperanza.

Almorzar estos días fuera de casa en Badajoz solo es posible en localidades más pequeñas, como Usagre, de 1.700 habitantes y que ya tuvo su propio susto con el virus el pasado mes de noviembre. Tras la barra del bar La Cantamora, la empleada ve pasar la pandemia como una pesadilla recurrente. "Cada día en las noticias escuchaba dieciocho casos, veinte casos, veinte, dieciocho... yo pensaba que en Aceuchal o Fuente del Maestre ya lo habrían pasado todos". Pero aún hay madera humana para que el virus prenda.

Aquí y allá, los agricultores hacen hogueras con la poda de los olivos y el color del humo se mezcla con el del cielo ceniciento. El asfalto tiene fresco el rastro terroso de los tractores que entran y salen de los caminos. Visitando estos pueblos le queda a uno una sensación muy pegajosa en la cabeza. Si esta parte de Badajoz ha podido convertirse en el epicentro de la tercera ola del virus en España, cualquier otra región puede tomar el relevo.

A las afueras del pueblo con más incidencia de la provincia con más incidencia de la comunidad autónoma con más incidencia de covid-19 ahora mismo en España hay un hombre sin mascarilla. Es un labriego que en mitad de un campo de vides va arrancando y poniendo en un montón los sarmientos secos de las cepas, para lograr que cuando les toque echar hojas y más tarde uvas lo hagan con fuerza. Nadie a su alrededor en muchos kilómetros a la redonda, donde se divisan las primeras casas de Aceuchal.

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