EL PILAR SILENCIOSO DE LA VUELTA AL COLE

¿Un año sin extraescolares? "O hay servicio de conciliación o tenemos un problemón"

Una de las preguntas que se hacen muchos padres es qué ocurrirá con las extraescolares y los servicios de conciliación que ofrecen los colegios

Foto: Bienvenida a los menores en un colegio andaluz. (EFE)
Bienvenida a los menores en un colegio andaluz. (EFE)

En la primera mitad de marzo, antes incluso del estado de alarma y el confinamiento, el cierre de los colegios se llevó consigo otra víctima colateral: las clases extraescolares y las actividades complementarias. La 'vuelta al cole' este septiembre ha partido del principio de retomar la presencialidad, pero lo que no ha quedado tan claro es que ocurriese lo mismo con las extraescolares u otros servicios como el de 'madrugadores' cuyo objetivo es la conciliación laboral.

Las alarmas comenzaron a saltar entre los padres y el sector a finales de julio, cuando algunas comunidades anunciaron que no darían luz verde al desarrollo de estas clases. Aunque comunidades como Madrid o Cataluña siempre fueron favorables, en Navarra, las asociaciones de directores solicitaron su suspensión este año; en Asturias, el protocolo remitido a finales de julio promovía que los centros educativos evitasen “la planificación y desarrollo de las actividades extraescolares al menos durante el curso 2020-21” y Cantabria “desconsejaba” los servicios de madrugadores, si bien dejaba abierta una puerta a la revisión cada trimestre. En otras comunidades como Galicia, las familias apremiaban a la Xunta.

La tesis del Ministerio de Educación fue también tibia respecto a estas actividades. La Ministra Isabel Celaá, en declaraciones a La Sexta el pasado 29 de agosto, recordó que "si son dentro de la misma burbuja, será un punto a favor. Si supone mezclar alumnos, no es recomendable y no se va a hacer. Intentamos salvaguardar la salud de los alumnos". Unas declaraciones matizadas que, no obstante, no tuvieron continuidad, salvo en Castilla y León, la Comunidad donde aún no se ha dado luz verde a las extraescolares.

La situació parece haber dado un vuelco en las últimas dos semanas, como explica a El Confidencial Javier Paris, CEO de Cultural Actex, una de las empresas de actividades extraescolares con más peso en Madrid: “Hace una semana o 10 días parecía que no iba a ver absolutamente nada, y ahora en prácticamente todas las Comunidades va a haber algún servicio extraescolar”.

La diferencia respecto a otros años, explica Paris, es que las actividades ofertadas han sufrido cierta regresión a 20 años atrás al enfocarse más en la conciliación que en la actividad en sí, un factor cada vez más demandado en lo que respecta a idiomas, deportes u otra formación. En otras palabras, "con la pandemia ha variado porque los padres, con toda la razón del mundo, solo van a dejar a sus hijos en las actividades extraescolares si no pueden recogerlos ellos, va a primar más la conciliación que porque les guste o porque el amigo del niño se ha apuntado”. En septiembre u octubre, vaticina, la mayor parte de extraescolares tendrán como objetivo la conciliación con programas más amplios, aunque espera que después de eso "se retome la normalidad".

Una trabajadora toma la temperatura a un niño a la entrada del colegio privado internacional American School of Barcelona. (EFE)
Una trabajadora toma la temperatura a un niño a la entrada del colegio privado internacional American School of Barcelona. (EFE)

Al fin y al cabo, las extraescolares juegan un papel esencial para la conciliación de los padres trabajadores. "Quizá puedan ser sustituidas en localidades de menor densidad del interior, donde quizá alguien que no sea el abuelo puede ir a recoger a tu hijo, pero no en Madrid”, prosigue Paris. “No es que sea un capricho, es que es una necesidad. ¿Quién entra a las 9 a trabajar? Prácticamente nadie. O tienes servicio de conciliación, o tienes un problema muy gordo".

El baile del verano

Un cambio de criterio forzado tanto por las asociaciones de padres y madres como por las de empresas de esta índole, que durante las últimas semanas se han reunido con las distintas consejerías y han conseguido que al menos no se hayan prohibiciones explícitas a las clases extraescolares. Organizaciones como CEAPA (Confederación de Padres y Madres de Alumnado) siempre han apostado por la celebración de las extraescolares. Su presidenta, Leticia Cardenal, decía en agosto que sirven “para ayudar a conciliar más allá de que el niño pueda hacer cosas que le gustan”.

En los últimos 10 días, la mayoría de CCAA menos Castilla y León han admitido las extraescolares, pero falta que los directores den el visto bueno

Es lo que ha ocurrido en Asturias, como recuerda Ramón Villa, de ESAE, unión de empresas de servicios auxiliares y educativos de Asturias, donde la edición del 31 de agosto del BOPA (Boletín Oficial del Principado de Asturias) mantenía "en suspenso" las actividades extraescolares y complementarias. De ahí nacieron plataformas como la suya, que en el último mes han mantenido conversaciones con las distintas administraciones para conseguir un cambio en las normas. El origen, las experiencias positivas en los campamentos de verano donde apenas se han producido incidencias, y cuyos organizadores suelen ser los mismos que en las extrascolares.

Un movimiento que a base de reuniones ha conseguido dar el primer paso: que la mayoría de CCAA acepten la celebración de extraescolares. En Asturias, explica Villa, la consejera de Educación Carmen Suárez y el director de Salud, Rafael Cofiño, vieron con buenos ojos sus explicaciones, donde saldrá adelante un protocolo que aún no ha sido publicado. También en Cantabria donde, como explica Alberto Aja, uno de los impulsores de AESPECAN (Agrupación de empresas de servicios y proyectos educativos de Cantabria), desde el 31 de agosto también se permite la celebración de extraescolares.

Varios menores corretean en un patio. (EFE)
Varios menores corretean en un patio. (EFE)

La única comunidad donde hasta el momento sigue sin admitirse la celebración de extraescolares es Castilla y León, donde la de también reciente formación ASACEYL ha pasado los últimos días reuniéndose con la oposición. “Todos los partidos nos han transmitido su comprensión, incluido Ciudadanos, que es partido de gobierno”, explica Víctor Gutiérrez Martínez, presidente de la asociación. “Sabemos que ahora mismo lo más difícil del mundo es gestionar una Consejería o Ministerio, por lo que queremos ser de ayuda yo esperamos que cambien de opinión para que se vean beneficios educativos y, por qué no, económicos”.

Otras comunidades han cambiado de parecer a lo largo de las últimas semanas. Navarra aclaraba en una orden foral del 31 de agosto que “los centros educativos introducirán en la programación general anual las actividades complementarias que consideren necesarias”, respetando los grupos burbuja. En Aragón aún hay reuniones para establecer un marco.

"El decreto nos pide una separación de al menos tres metros de distancia entre grupos o que asumamos nosotros los costes de limpieza"

En otros casos, como en Cantabria, la orden puede facilitar servicios de madrugadores que favorecen a la conciliación, pero resulta más complicado llevar a cabo extraescolares por las limitaciones impuestas. “El decreto nos pide una separación de al menos tres metros de distancia entre grupos de convivencia o que asumamos nosotros los costes de limpieza y desinfección”, explica Aja. Unos requisitos difíciles de mantener en grupos que suelen montarse con alumnos de distintas líneas, en aulas que ya están organizadas para las nueva aulas con ratios reducidas. Otras comunidades como Madrid, sin embargo, han pedido un refuerzo para estas actividades, para eviatr que se recurra a los abuelos.

Pero, ¿qué pasa con los directores?

El siguiente escollo, y tal vez el más difícil, es el de convencer a los cuerpos directivos de cada centro, quienes en última instancia tienen la potestad de llevar a cabo estas actividades o no, así como a los padres preocupados por la seguridad de sus hijos. Como explica Villa, “independientemente de que las administraciones lo permitan, los directores tienen que admitirlo, y muchos no quieren”. Villa, CEO de Language Kingdom, reconoce que algunos ya se han echado atrás y que están decantándose por la formación virtual para esta clase de formaciones.

Un menor en un aula, tras la 'vuelta al cole'. (EFE)
Un menor en un aula, tras la 'vuelta al cole'. (EFE)

Es razonable, coinciden desde el sector, que los directores tengan sus reservas, debido a que la responsabilidad en los centros educativos recae en ellos y no dejan de ser cuerpos extraños en ambientes ya lo suficientemente enrarecidos. “Yo lo entiendo, si fuese director y me preguntasen si voy a hacer extraescolares, habría dicho que no”, concede Paris. "Pero si lo piensas detenidamente, tienes que ofrecer esa ayuda a los padres". Coincide Aja: "Entiendo la postura de los directores, porque es meter personas diferentes en el centro educativo, pero no tienen que perder la perspectiva de que para que puedan acudir se necesitan esas labores de conciliación".

La mayor parte de centros se escudan en que impartir clases extraescolares rompería los grupos de convivencia estable o burbujas, aunque otros han permitido que las clases se amplíen a un mismo curso, no a única línea. Para las empresas que ofertan estos servicios, se trata de la alternativa más segura, puesto que garantizan los mismos protocolos (toma de temperatura, distancia interpersonal) que los colegios. "Estar en el colegio estas horas es más seguro porque para nosotros es fácil hacer seguimiento de los profesores, porque si recurren a profesores que trabajan en B pierden ese contacto", recuerda Gutiérrez.

"Si fuese director y me preguntasen si voy a hacer extraescolares, habría dicho que no"

Las ratios también se han reducido significativamente en los grupos que han aparecido durante los primeros días de septiembre. Si en una época normal los grupos de extraescolares suelen tener unos 15 alumnos de máximo y una media entre 9,5 y 10, este año, calcula el empresario castellanoleonés, probablemente bajarán a 6 o 7 de media y un número máximo de 12.

Miles de puestos de trabajo, en peligro

El de las empresas de servicios escolares ha sido uno de los sectores más afectados desde el inicio de la pandemia, cuando lo primero en cerrarse fueron los colegios. Muchos puestos concide trabajo dependen de que los cursos salgan adelante o no. En Castilla y León, calculan desde ASACEYL, alrededor de 10.000 puestos. En Asturias, entre 3.000 y 5.000. "En nuestra empresa, antes del covid-19, teníamos alrededor de 250 personas en plantilla", recuerda el portavoz de EASAE.

En Cantabria, serían alrededor de 700 docentes entre las siete empresas representativas a las que AESPACAN representa, por lo que no tiene en cuenta autónomos o empresas más pequeñas. Para Gutiérrez, estas serán las grandes perdedoras en caso de crisis. "Las grandes empresas no se van a ver tan afectadas porque trabajan en varias comunidades, pero sí los autónomos o las pymes que pueden llegar a cerrar", recuerda.

El sector suele dar trabajo a estudiantes de Magisterio, opositores u otros profesionales de la educación. Muchos de ellos son jóvenes, pero también hay un elevado porcentaje de mujeres que complementan su sueldo debido a las facilidades de conciliación de las clases. El gran peligro para el sector es que tradicionalmente en septiembre se decide todo, por lo que es difícil recuperarse a lo largo del año. "Si no empiezan ahora, no van a empezar en enero, los padres no lo han hecho en los últimos 20 años y no lo van a hacer ahora”, concluye Gutiérrez. “Si no se da luz verde, el agravio comparativo para los estudiantes que no lo hagan, como los de Castilla y León, es brutal, porque van a perder al menos más de un año, desde marzo de 2020 hasta septiembre de 2021".

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