La Rt será nuestra nueva 'prima de riesgo'

Empieza el baile con el virus hacia la 'nueva normalidad': dos pasos adelante y uno atrás

Tras aplanar la curva, comienza 'el baile', un proceso en el que tendremos que ir abriendo y cerrando la espita del distanciamiento físico para mantener a raya la tasa de contagio del virus

Foto: Foto: EFE
Foto: EFE

España se prepara para salir a bailar con el coronavirus. Pedro Sánchez esbozó ayer la hoja de ruta para que los españoles vayan recuperando su vida durante los próximos dos meses: una desescalada gradual del confinamiento, por fases y provincias, que en el mejor de los casos desembocará a finales de junio en una 'nueva normalidad'. Pero el ritmo de avance todavía dependerá de varios factores: los nuevos brotes detectados, la ocupación de los hospitales y, sobre todo, la tasa de contagio (Rt o número básico de reproducción).

Empieza el baile con el virus hacia la 'nueva normalidad': dos pasos adelante y uno atrás

Nuestro país no estará solo en la pista. Italia, Alemania, Francia o Suiza también preparan sus mejores pasos para unirse a esta danza con la pandemia cuyo objetivo no es erradicar completamente la enfermedad sino ir reabriendo poco a poco la economía sin llegar a un nuevo colapso sanitario. El experimento conllevará seguramente nuevos focos o rebrotes de diferente magnitud, por lo que las autoridades van a tener que ir jugando con esa variable de contagio en los próximos meses, abriendo y cerrando la espita para mantenerla controlada. Un complicado funambulismo entre el impacto sanitario, económico y social: dos pasos adelante, uno hacia atrás.

“La idea es ir jugando con las fases sociales, por un lado, y con los indicadores sanitarios, por otro”, explica el epidemiólogo Javier del Águila, “de tal manera que, en la medida que todo avance bien, se pueda continuar y si en un momento dado se detectan muchas infecciones, se detenga el avance o incluso haya que volver atrás”.

Y luego viene la danza

Uno de los que mejor han descrito ese tira y afloja que nos espera con el virus es Tomás Pueyo, un ingeniero y consultor español afincado en San Francisco que se ha convertido en un referente de divulgación sobre la pandemia con una serie de textos sobre el potencial impacto del covid-19 y las estrategias para enfrentarlo. Pueyo describe gráficamente las dos fases de la crisis epidemiológica en el artículo "El martillo y la danza". El martillo, ya lo conocemos bien.

"El martillo llega cuando no te has anticipado a la epidemia, explotan los casos, las muertes y colapsa el sistema. Todo va mal. Los gobiernos piensan 'no tengo ni idea de lo que está pasando, no sé resolverlo, entonces voy a aplicar el martillo. Voy a ser muy agresivo cerrando el país, el contacto y la economía para reducir los casos y dar tiempo a entender la situación y prepararme para resolverla'", explica Pueyo.

Y esto es importante recordarlo. El confinamiento es tan solo una forma de comprar tiempo para poner en marcha las medidas necesarias para convivir los próximos meses con el nuevo coronavirus hasta que haya una vacuna efectiva. Esto incluye reforzar los servicios sanitarios, efectuar test masivos a la población, poner en marcha sistemas de vigilancia de casos, desarrollar planes para el aislamiento de casos sospechosos o nuevos infectados y lanzar campañas ciudadanas de higiene y distanciamiento físico. También permite avanzar en la investigación sobre el virus y analizar cuál es el coste/beneficio de mantenerlo a raya en cada una de las fases.

"Y luego viene la danza —prosigue Pueyo—, que te permite relajar algunas medidas de confinamiento social. Y se llama la danza por eso, porque no sabemos exactamente qué medidas serán suficientes o no y probablemente irán cambiando de una semana para otra, de una ciudad a otra, de un país a otro. Tendremos que ser flexibles y seguir la evolución del virus". Aquí, los gobiernos tendrán varias palancas para equilibrar el contacto social con la actividad económica para evitar que el virus destroce aún más el tejido productivo del país. Puedes abrir o cerrar fábricas, oficinas y negocios —por servicios esenciales, por sectores o por riesgo de contagio—, la gestión de las escuelas, la regulación de aforos y aglomeraciones, restricción de viajes, eventos sociales o prácticas individuales y un largo etcétera.

Si en el martillo la estrategia era simple —golpear directo al virus con un confinamiento más o menos severo—, la danza es más sutil, más compleja y, por ello, más arriesgada. Y el ritmo lo va a marcar una sola letra: la Rt.

Nos lo explica Angela Merkel

Hasta ahora, el éxito de la lucha contra la pandemia de covid-19 se medía en cifras como el porcentaje de crecimiento de infectados o fallecidos. Con estos indicadores a la baja, entramos ahora en una fase de desescalada ante el primer agotamiento del brote —entendido como la expansión descontrolada y exponencial del SARS-CoV-2—, pero con los servicios sanitarios aún lejos de la situación de partida previa al impacto del coronavirus y la economía en estado de 'shock'. Así que el concepto que marcará nuestros días a partir de ahora es la tasa de contagio. El número determina el potencial de contagio que tiene cada portador del virus en un tiempo determinado.

Angela Merkel lo explicaba muy bien hace unos días: “Ahora mismo, estamos en un factor de reproducción de 1, así que una persona infecta a una más”, dijo la canciller alemana en rueda de prensa. “Si llegamos al punto en el que todos infectan a 1,1 personas, entonces para octubre llegaremos al límite de la capacidad de nuestro sistema de salud. Si es de 1,2, el colapso llegaría en julio, y con 1,3, en junio".

Solo cuando la tasa cae por debajo de 1 es señal de que se está controlando la expansión del virus. Actualmente, en España el Rt es de 0,75, según el Instituto de Salud Carlos III, lo que muestra una epidemia en remisión. Pero si algo distingue al covid-19 es su elevada transmisibilidad, que ha llegado a cotas de 3,8 en Hubei o 4 en Lombardía en la explosión del brote. Lo natural es que según las autoridades abran la mano, con mayor movilidad y contacto, este número vuelva a acercarse a 1 y entonces habrá que extremar de nuevo las medidas para que no se dispare.

Sin ir más lejos, las autoridades sanitarias de Alemania ya se vieron obligadas este martes a apretar la válvula, pidiendo a la ciudadanía que volviese a hacer un esfuerzo por permanecer en casa lo más posible después de que el virus volviese a coger carrerilla a consecuencia de la relajación del distanciamiento físico en las últimas semanas. La tasa de reproducción pasó del 0,7 a mediados de abril a cerca del 1 detectado ayer, según la agencia de control de enfermedades.

En España, esa evolución está por verse. El domingo ya salieron los niños y en unos días comenzaremos a ver qué efecto ha tenido. Si no se registra un auge inesperado, los mayores y deportistas son los siguientes en el calendario. Siempre permitiendo cierta tasa de contagio a un ritmo que el sistema sanitario pueda digerir. Mientras no haya vacuna, se debe fortalecer dentro de lo posible esa llamada ‘inmunidad de rebaño’ para que si el covid-19 regresa a finales de año, no nos golpee con la misma fuerza.

"El domingo pasado, con la salida de los niños, comenzaron a relajarse las medidas de aislamiento. Se tarda alrededor de dos semanas en ver si estas medidas conducen a un nuevo incremento de casos", dice Estanislao Nistal Villán, virólogo y profesor de Microbiología en la Universidad CEU San Pablo. "Si en algún momento aumenta el número de contagios, se va a traducir en más personas enfermas y un aumento de ingresos hospitalarios, al ir poco a poco, podemos controlar mejor la situación. Las fases diseñadas en el desescalado están pensadas con la idea de abrir un poco, de probar un par de semanas y luego volver a decidir. Es inteligente hacerlo así y de manera asimétrica siempre que se mantenga a raya la norma de los viajes interprovinciales. Con este método se puede ir ajustando la válvula y en cuanto haya signos de que los contagios suban, volver al escalón anterior. Abres un poco y, si no hay incrementos significativos, sigues abriendo...".

La 'nueva normalidad'

A día de hoy, un 60% de la población mundial sigue bajo el martillo, con algún tipo de restricción o confinamiento debido a la epidemia de coronavirus —que ya supera los tres millones de contagiados y más de 215.000 fallecidos—. Con cientos de millones de empleos evaporados y sectores enteros, del turismo a las aerolíneas, al borde de la quiebra, muchos han decidido avanzar a la siguiente fase. España y otros países europeos presentan ahora su coreografía para lidiar con el coronavirus. Los pasos son parecidos, pero cada uno los da a su aire.

Tanto España como Italia arrancarán la desescalada formal el próximo 4 de mayo. El Gobierno de Sánchez plantea cuatro fases con el objetivo de recobrar una normalidad progresiva por provincias hacia finales de junio. Previamente, se comenzará dejando salir a adultos a pasear y hacer deporte (2 de mayo) para luego iniciar la apertura de locales y establecimientos con comida para llevar a domicilio. Los seguirán el pequeño comercio, los bares y restaurantes, con limitaciones, así como hoteles y alojamientos turísticos.

Empieza el baile con el virus hacia la 'nueva normalidad': dos pasos adelante y uno atrás

En Italia, cuya curva de contagios también se ha aplanado sensiblemente tras más de siete semanas de cuarentena, se comenzará con las visitas familiares en pequeños grupos para luego pasar a reactivar fábricas y oficinas. El 18 de mayo, se incorporarán tiendas minoristas, museos y bibliotecas, y en junio, peluquerías y bares. Por su parte, los franceses arrancarán una semana después —a partir del 11 de mayo—, comenzando por las tiendas y analizando el caso de bares y restaurantes a partir del 2 de junio. Recuperarán las clases el 18 de mayo con un máximo 15 personas por aula y mantendrán limitadas las reuniones públicas y privadas a 10 personas.

Aunque recuperemos parte de nuestra libertad de movimiento y rutinas laborales, estarán supeditadas siempre a que la tasa de contagio se mantenga controlada. Y para ello, tenemos que imitar los pasos de aquellos que mejor llevan el ritmo por ahora, como Corea del Sur, Taiwán o China. Así, se necesita concienciar a la población para mantener cierto distanciamiento físico y adoptar nuevas rutinas (mascarillas, desinfección, control de temperaturas) al tiempo que las autoridades masifican los test y ponen en marcha planes para monitorear posibles brotes.

El camino no es fácil. Pero para que la danza sea efectiva y podamos evitar volver al confinamiento, el retorno a la 'nueva normalidad' deberá ser todo menos normal. "Sabemos que la gente no está muy abierta al cambio en general. Pero nos tenemos que dar cuenta de que el mundo no va a ser ya nunca el mismo y entender en qué sentido ha cambiado", concluye Pueyo.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
61 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios