EL CONGRESO AUTORIZA LA PRÓRROGA DE LA ALARMA

Sánchez defiende no parar el país frente al virus y reclama "tiempo", "unidad y lealtad"

El presidente subraya que hay que aplicar el "bisturí" para no congelar de más España de tal manera que luego cueste más activarla. Propone que la Comisión de Sanidad siga la evolución del Covid-19

Foto: Pedro Sánchez, con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en el pleno del Congreso de este 25 de marzo. (EFE)
Pedro Sánchez, con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, en el pleno del Congreso de este 25 de marzo. (EFE)

"A la hora de actuar, es preciso utilizar el bisturí para no amputar ningún nervio de nuestro organismo social que comprometa el propio sostenimiento de la población confinada o la ulterior recuperación". Pedro Sánchez no tiene en mente, al menos por ahora, paralizar más la actividad económica para vencer al coronavirus. Blande el "bisturí" para que no se congele tanto el país que luego cueste más moverle. El estado de alarma vivirá otros 15 días más, hasta el 11 de abril, pero en las mismas condiciones que ahora. Sin cambios.

El presidente del Gobierno intervino en el pleno del Congreso pasadas las 21:30 de la noche de este miércoles. Fue él quien defendió la prórroga del estado de alarma hasta el 11 de abril, para "ganar tiempo" frente al SARS-CoV-2, para derrotar la enfermedad y para la que requiere "unidad" y "lealtad" de la oposición, y alejar "pensamientos mezquinos" y "egoístas". Pero sabía de antemano que esa cohesión es ficticia, y los reproches siguieron casi enseguida. Así que en su réplica, de madrugada, advirtió de que cuando pase todo, se defenderá, pero ahora no gastará "ni un minuto de energía", porque lo necesita para combatir la enfermedad. A su izquierda, a unos metros, el líder socialista no tenía a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, positivo por coronavirus, sino al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. Otra vez un hemiciclo prácticamente vacío, desolador, con 307 señorías votando telemáticamente dada la emergencia sanitaria y para prevenir contagios. Al filo de las dos de la mañana, el Congreso avaló la extensión de la alarma por 321 síes (PSOE, Unidas Podemos, PP, Vox, Ciudadanos, PNV, Más País, Compromís, CC, Nueva Canarias, Teruel Existe, PRC, UPN y Foro), ninguno en contra y 28 abstenciones (ERC, EH Bildu, JxCAT, BNG y la CUP).

Sánchez compuso un discurso más corto y más administrativo [aquí en PDF] que el de hace una semana, cuando admitió tibiamente errores y advirtió de que lo peor aún estaba por llegar. Esta vez salió más a la ofensiva. Defendió su gestión al frente de la crisis, tanto la declaración de alarma como los reales decretos leyes de medidas económicas diseñados para mitigar el impacto social de la emergencia —una movilización de hasta 200.000 millones, recordó—, y también todas las órdenes e instrucciones dictadas al amparo de este periodo excepcional que arrancó el pasado 14 de marzo.

El Gobierno "no ha dejado ni un instante de tomar medidas y dictar órdenes", y las "seguirá tomando" para afrontar los "desafíos que puedan surgir"


Desde que estalló la crisis, subrayó, "no ha habido ni un solo día, ni una sola hora, ni un solo momento en el que este Gobierno y todas las administraciones autonómicas y locales hayan dejado de actuar". El Ejecutivo, y en particular los cuatro ministros al mando —Salvador Illa (Sanidad), Margarita Robles (Defensa), Fernando Grande-Marlaska (Interior) y José Luis Ábalos (Transportes)—, y él mismo, "no ha dejado ni un instante de tomar medidas y dictar órdenes", y se "seguirán tomando" en los próximos días si es necesario para afrontar los "desafíos" que se crucen por el camino.

El difícil "equilibrio"

Tras mencionar el despliegue de 240.245 efectivos —entre Fuerzas Armadas (2.680 militares en más de 135 localidades), la Policía, la Guardia Civil, la Ertzaintza, los Mossos, la Policía Foral navarra, la Policía canaria y las policías locales—, y agradecer la labor de los más de 350.000 sanitarios ("un orgullo nacional") que luchan a brazo partido para "ganarle la guerra al virus", Sánchez subrayó que cada vez es más innegable la "magnitud" de la crisis que afronta la Humanidad. El patógeno "avanza y golpea con dureza a cada uno de los países del mundo", sin entender de distancias, políticos y países. El "poder del virus", su "estrategia", es su "abrumador número de contagios", su expansión. De modo que la "única opción" para derrotarle es "el aislamiento social y el confinamiento del grueso de la población en sus hogares".

"Al tiempo que nos recluimos debemos preservar el máximo de los bienes que nos han de permitir reanudar nuestra vida acabada la pesadilla", aduce

Y precisamente porque ese encierro de los ciudadanos es "indispensable" el Gobierno pide la prórroga de la alarma hasta el 11 de abril. Aunque no queda claro aún si hará falta una nueva extensión si, para esa fecha, los datos de la pandemia siguen siendo malos. Pero esa regla, indicó Sánchez, "debe tener algunas excepciones". Las que están contempladas en el decreto del 14 de marzo, corregido cuatro días más tarde: se permite salir a la calle para la compra de bienes de primera necesidad o por causa de fuerza mayor. "Y ocurre que para que los supermercados tengan víveres, y las farmacias medicamentos, son necesarias algunas otras actividades económicas de producción y de transporte. Y sucede que al tiempo que nos recluimos debemos preservar el máximo de los bienes que nos han de permitir reanudar nuestra vida una vez que concluya esta pesadilla", que "concluirá pronto". Es decir, que el Gobierno ha de velar por la urgencia sanitaria pero también sin perder de vista la tarea de "reconstrucción".

Así que, "a la hora de actuar", continuó, "es preciso utilizar el bisturí para no amputar ningún nervio de nuestro organismo social que comprometa el propio sostenimiento de la población confinada o la ulterior recuperación de esa misma población. Y eso nos obliga a buscar un equilibrio muy delicado, pero que tenemos que hacerlo". Dicho de otra manera, añadió, se trata de "ganar al virus sin dejar a nadie atrás". Ese es el "equilibrio" que persigue el Gobierno y el punto de conexión que aspira que compartan el resto de fuerzas. Pero no es así, porque otras formaciones, algunas tan alejadas como PP y ERC o Bildu, defienden parar toda la actividad económica no esencial, tal y como hizo Italia el pasado fin de semana. La tesis es que un confinamiento más duro, prácticamente total, puede llevar a una salida más rápida porque se frenaría radicalmente la propagación del contagio.

Sánchez defiende no parar el país frente al virus y reclama "tiempo", "unidad y lealtad"

Sánchez resumió el propósito de la prórroga: "Nos hemos encerrado para ganar tiempo". Para aplanar la curva y los hospitales puedan absorber los pacientes que les llegan, sin arribar al colapso, para que los investigadores encuentren medicamentos eficaces y den con una vacuna. Pero es consciente el Gobierno de que el confinamiento es un "nuevo sacrificio para todos", especialmente para colectivos vulnerables como las mujeres víctimas de la violencia de sus parejas, los que viven en infraviviendas o aquellos que tienen problemas psicológicos. Comparecía el presidente, pues, para "solicitar tiempo", doblegar la curva y "tratar de evitar olas futuras" y adelantarse a futuras amenazas. La oposición le da ese tiempo, y de hecho apoyó sin fisuras la extensión, pero le avisa de que le cobrará la factura más tarde. Cuando toque.

"Colaboración y coordinación"

Pero Sánchez también pedía a la Cámara otro "bien igual de precioso": "Unidad y lealtad". En ese punto, recordó que hace una semana planteó crear una comisión de evaluación, para cuando pase la crisis, a fin de sacar lecciones de esta pandemia y reforzar el sistema sanitario. Este miércoles ampliaba su oferta, en el pasaje más nuevo de su discurso: planteó que durante el periodo de vigencia de la prórroga la Comisión de Sanidad del Congreso se convierta en una "comisión de seguimiento de la crisis del coronavirus".

Sánchez plantea también que el ministro Illa comparezca una vez por semana en la comisión de seguimiento, que dispondría de todos los datos

El planteamiento del Gobierno es que todas aquellas "informaciones, datos, que suministra el Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias", que coordina el doctor Fernando Simón, y que, "evidentemente todos los días ve la Comisión Técnica de Seguimiento del Estado de Alarma", compuesta por los cuatro ministros al mando y que él mismo encabeza, "puedan ser compartidos diariamente a la comisión parlamentaria y a todas las fuerzas políticas allí integradas". Sánchez también plantea que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, comparezca una vez por semana en ese órgano para "explicar la evolución de la pandemia y las medidas" que el Gobierno va tomando. "Por tanto, máxima transparencia, máxima colaboración, máxima coordinación y lealtad y unidad del Gobierno de España con el Congreso de los Diputados", reforzó. El presidente señaló además que el Ejecutivo está estudiando las enmiendas presentadas por los grupos y asumirá aquellas que entienda "factibles" [aquí las propuestas de resolución en PDF].

Sánchez defiende no parar el país frente al virus y reclama "tiempo", "unidad y lealtad"

Sánchez, además de reclamar insistentemente "unidad" y "lealtad institucional" a la oposición, pidió "solidaridad con la Comunidad de Madrid", como mañana la demandará si es necesario con Cataluña o con otras comunidades que se vean afectadas por el Covid-19 y sean focos imparables.

"Trabajemos juntos, pensemos en los enfermos y en sus familias, pensemos en la angustia con que siguen la expansión de la epidemia los mayores y los más vulnerables, pensemos en los sanitarios y en sus desvelos", pidió, recordando que había hecho ese mismo requerimiento a los presidentes autonómicos. "Ahuyentemos cualquier pensamiento mezquino, cualquier pensamiento egoísta". Y a todo ello, culminó, hay que añadir "espíritu de unión" y "voluntad de victoria".

Defensa de las marchas del 8-M

Sánchez, de manera imprevista, cambió de estrategia en la réplica. Había escuchado una intervención más crítica de Pablo Casado, y también reproches de otros grupos por la tardanza en la actuación del Ejecutivo y peticiones de confinamiento total. El presidente se dirigió, sobre todo, al líder del PP, y por primera vez en esta crisis se sacudió de las críticas yendo al ataque. Advirtió de que el mismo día en que los ministros de su Gabinete tomaron posesión, el 13 de enero, se constituyó el comité permanente de seguimiento del coronavirus, y desde entonces se ha reunido cada día e incluso dos veces al día. Y así desgranó todas las actuaciones del Gobierno.

"Cuando salgamos de esta, tendrán mucho tiempo para hacer oposición, pero habrá una diferencia respecto a hoy: entonces me defenderé", avisa

Sí reconoció el líder socialista que no había sido "capaz de frenar" la curva, "no se puede discutir", y probablemente "todos" los países hubieran actuado de manera distinta. Pero la oposición registró "cero iniciativas" en los primeros meses del año sobre esta crisis. España, dijo, fue "uno de los primeros países en actuar y de manera contundente": anunció el decreto de alarma con 4.231 infectados y 121 fallecidos, pero Italia lo hizo con más de 9.000 contagios; Francia, con 6.500, Reino Unido, con más de 5.600. "Todos los países han sido invadidos sorpresivamente", remarcó. También defendió que no solo su Gobierno autorizó las manifestaciones del 8-M, sino que otras naciones vecinas las celebraron "con absoluta normalidad", e incluso Francia permitió las marchas de los chalecos amarillos el mismo día en que España decretó la alarma y al día siguiente la primera vuelta de las elecciones municipales tuvo lugar.

Sánchez acusó a Casado de falta de lealtad. Tanto la del PP como la de los gobiernos autonómicos que controla, dijo. Y comparó sus críticas con las de los partidos de oposición de otros países. Por ello volvió a reclamar "tiempo, unidad y lealtad" y "solidaridad con Madrid". "Cuando salgamos de esta, tendrán mucho tiempo para hacer oposición al Gobierno, pero habrá una diferencia respecto a hoy: entonces me defenderé. Pero ahora no voy perder ni un minuto, ni un gramo de energía en defenderme porque necesito todo el tiempo y todas las fuerzas de que dispone el Gobierno para combatir el virus. El enemigo es el virus, y espero que todos lo entendamos".

El jefe del Ejecutivo también afeó al PP que sus comunidades se quejen de la falta de material sanitario cuando, hasta la declaración de la alarma, podían haberse aprovisionado de mascarillas, batas, guantes o respiradores. A partir de ese día, remarcó, "muchos vieron claro lo que antes no habían visto". Por último, insistió frente a los grupos que no se puede paralizar por completo la actividad económica por sus efectos "devastadores" y porque hay que ser "ponderados en las restricciones". "No corramos detrás de soluciones milagrosas que solo acentuarían el sufrimiento", remachó en su tercer turno final, cerca de las dos de la mañana.

El larguísimo pleno de este miércoles —había comenzado a las 15:00— concluyó poco después, apenas tres minutos antes de las 2:00, con la votación de las propuestas de resolución de los grupos y del estado de alarma. Solo se aceptó la enmienda del PNV, que pedía que el Gobierno trasladara semanalmente a la Cámara información "estructurada" de la ejecución de las medidas contra el Covid-19 y la valoración de su eficacia. El último paso era votar la prórroga, que salió adelante por una insólita mayoría de 321 votos a favor, ninguno en contra y 28 abstenciones. Sánchez logró tiempo, pero sabe que la unidad de los partidos se resquebraja y que le pasarán factura. Y no tardando.

El primer debate con Calvo ingresada

Hace una semana, quien estaba cerca del presidente, aunque no en el escaño contiguo por la necesidad de mantener el distanciamiento social, era Carmen Calvo. Ahora ella continúa ingresada, ya diagnosticada por coronavirus. 

El Gobierno confirmó que la vicepresidenta primera había dado positivo a las 17:15 de este miércoles "en la última prueba médica que le fue realizada ayer". Calvo, según el comunicado de la Moncloa, "había tenido en pruebas anteriores un resultado negativo, pero, a juicio médico, el último no proporcionaba datos concluyentes". "Por este motivo, se le ha repetido la prueba, cuyo resultado se acaba de conocer", indicaba la nota. La vicepresidenta "evoluciona favorablemente y recibe el tratamiento médico prescrito".

Calvo sigue en la clínica Ruber de Madrid (concertada con la mutualidad pública Muface, a la que pertenece, por ser funcionaria de carrera), "con el protocolo de aislamiento y cuarentena preceptivo". 

La baja médica de Calvo abre el debate, dentro del Gobierno, de cómo será reemplazada. Porque ella preside un órgano capital, la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios, que filtra los asuntos que llegan al Consejo de Ministros. La cita semanal aún no ha sido convocada, pero en la Moncloa no descartan que ella pueda seguir dirigiéndola de manera telemática, como ya hizo, cuando aún no estaba hospitalizada, el pasado 20 de marzo. 

El artículo 8.2 de la Ley de Gobierno, de 1997, señala que en caso de ausencia de la presidenta de la Comisión General de Secretarios de Estado, "la presidencia recaerá en el ministro que corresponda según el orden de precedencia de los departamentos ministeriales". La parte PSOE del Gobierno hace una lectura apegada a la letra de la ley de 1997. Entiende que la redacción "es muy clara" y no reviste dudas: "La ley no dice que a Carmen le deba sustituir otro vicepresidente, en este caso el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, sino que ha de reemplazarla la ministra de Exteriores". 

¿Y por qué Exteriores? Porque el real decreto 2099/1983, que aprobó el ordenamiento general de precedencias del Estado, establece cómo hay que listar los ministerios. Y el primero de ellos, por ser el que antes se creó en la historia de España, fue el de Exteriores, en 1714. De hecho, el real decreto de Pedro Sánchez de 12 de enero, por el reestructuró el Gobierno después de su promesa en el cargo, ordena los departamentos ministeriales y el primero es, obviamente, Exteriores. Aquel del que es titular Pablo Iglesias, Derechos Sociales y Agenda 2030, ocupa el puesto número 17.

Miembros del Gobierno consultados por este diario entienden que se debe preservar que quien presida esta Comisión General, por su importancia y su función de vigilancia de la pureza jurídica de los acuerdos que van al Consejo de Ministros, ha de ser un ministro que se conozca bien este órgano y tenga formación jurídica, "que no tiene Iglesias". Calvo es profesora titular de Derecho Constitucional, y es un soporte seguro, en el terreno normativo, para Sánchez. 

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