DIÁLOGO "SIEMPRE" DENTRO DE LA CONSTITUCIÓN

Sánchez reivindica el diálogo y superar la vía judicial y avisa: "No se va a romper España"

El candidato subraya que la política es la "única vía posible" para encauzar el conflicto en Cataluña, dejando atrás la "judicialización del conflicto". Enarbola el "patriotismo social" frente a la derecha

Foto: Pedro Sánchez, durante su discurso de investidura en el Congreso, este 4 de enero. (Reuters)
Pedro Sánchez, durante su discurso de investidura en el Congreso, este 4 de enero. (Reuters)

"No se va a romper España, no se va a romper la Constitución. Lo único que se va a romper es el bloqueo al Gobierno progresista democráticamente elegido por los españoles".

Pedro Sánchez optó este sábado por un arranque inusual en él. Eligió subir a la tribuna de oradores del Congreso para hilar un discurso de casi dos horas y tratar de despejar dudas respecto a sus intenciones desde el primer minuto del arranque del debate de investidura. Quiso bañar su parlamento inicial de un barniz más político y menos administrativo que en otras ocasiones, consciente de que, esta vez sí, y si nada se tuerce, logrará ser elegido por la Cámara como nuevo presidente del Gobierno con plenas capacidades para encabezar un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos. No rehuyó Cataluña, como hiciera en julio. Reivindicó su pacto con Esquerra Republicana y el carril de la "política" y el "diálogo" para encauzar un "conflicto político". Pero, frente a lo escrito en ese acuerdo de folio y medio, en esta ocasión sí remarcó una y otra vez que ese diálogo estará "amparado" por la Constitución, dentro de su marco. Citó la Carta Magna (la que no aparece en el acuerdo con los de Oriol Junqueras), para intentar contener la lluvia de reproches que le iba a llegar a lo largo de todo el debate por parte de la bancada conservadora. Y frente a ella, frente a la derecha que se aferra al "bloqueo", enarboló el "patriotismo social", un rosario de medidas progresistas que están contenidas en su programa compartido con Pablo Iglesias.

[Consulte aquí en PDF la intervención íntegra de Pedro Sánchez en la investidura]

Todo era parecido y a la vez muy distinto para Sánchez. Otro discurso de investidura —el tercero de su vida política—, pero el primero que puede concluir con éxito. Otro Parlamento fragmentado y dificilísimo de gestionar pero con una oposición que se espera durísima por su entente con ERC. Por ello, el candidato, recibido con aplausos por los diputados de su grupo y los de Unidas Podemos, antes de embarcarse en el detalle de las iniciativas que emprenderá el nuevo Gabinete, arrancó con una reflexión más política. Y más enfática de lo que acostumbra, apegado a intervenciones desapasionadas y más burocráticas. Agradeció primero el apoyo y la "enorme confianza" de sus compañeros, y no era un gesto casual, habida cuenta de que ellos y los líderes territoriales han seguido prácticamente a ciegas las negociaciones de investidura, estrategia opuesta a la del verano, cuando no prosperó el acercamiento con los morados. Recordó que el PSOE fue la fuerza más votada en las cinco elecciones que se sucedieron en 2019 e invocó la historia larga de su formación a través de sus 140 años de vida, un partido longevo, "que no se rinde, que no desfallece". Que es un partido "español", integrado por "compatriotas" y que ha contribuido a "mejorar la vida de nuestra sociedad".

Sánchez reivindica el diálogo y superar la vía judicial y avisa: "No se va a romper España"

"Se equivocan muy gravemente quienes, desde los bancos de la derecha, ponen en duda el compromiso de la izquierda con España", defendió. "Menos aún se entiende que agiten los peores presagios sobre el porvenir de España y a la vez se nieguen a evitarlos. No comparto ni remotamente sus terrores. Pero si son sentidos y no fingidos, no alcanzo a entender cómo es posible que no muevan un dedo por evitar que sucedan", lanzó, acusando por tanto a la derecha de dejarse llevar por su afán de "bloqueo" a quien ha vencido en las cinco últimas competiciones electorales. Frente a la "coalición progresista" que quiere encabezar, la "coalición del apocalipsis" de la derecha, dibujó.

"No se va a romper España, no se va a romper la Constitución. Lo único que se va a romper es el bloqueo al Gobierno progresista", proclama


Esa coalición progresista que compartirá con Iglesias, y que funcionará como un "Gobierno unido", se asentará sobre los principios de "cohesión, lealtad, solidaridad" e "idoneidad en el desempeño de las funciones". Sus cuatro pilares, avanzó, será la justicia social —el recorte de las "desigualdades lacerantes"—, la defensa de los servicios públicos, la defensa de las libertades y, por último, la construcción de la cohesión social "a través de la cohesión territorial".

"Yo me incluyo entre ellos"

De ese capítulo colgó el líder socialista el tronco más político de su discurso, la parte medular de su larga intervención. El "conflicto" en Cataluña, una "crisis heredada" de la que ya advirtió el PSOE en la oposición, recordó, y que asume con "lealtad constitucional" y "responsabilidad institucional" para "devolver a la política un conflicto político", "permitiendo dejar atrás la deriva judicial", que "tanto dolor y fractura ha causado" en la ciudadanía catalana y española. "Hay que retomar la única vía posible: la política. La del diálogo, la negociación y el pacto. Amparado por nuestra Constitución". "Abramos un diálogo honesto amparado por la seguridad que otorga nuestro marco legal", incidió.

El candidato defiende "retomar la senda de la política, dejando atrás la judicialización del conflicto", emplear el diálogo "dentro de la ley"

Sánchez reconoció que el momento es complicado, que existen sentimientos encontrados que hacen difícil avanzar. El de una parte de los catalanes que se sienten agraviados respecto a las instituciones del Estado, el de otra parte de los catalanes que se siente "ignorado o tratado injustamente" por las instituciones catalanas, el de los españoles que rechazan las "acusaciones" que vierten "algunos líderes independentistas sobre la España constitucional". "Yo me incluyo entre ellos", resumió. Pero la clave de la superación de las "tensiones territoriales" está en "compatibilizar sentimientos diversos bajo unas mismas reglas de respeto". El Estado autonómico, "la España del autogobierno", es una realidad "incuestionable" que no admite marcha atrás y que "ha permitido el libre desarrollo de las identidades nacionales dentro
de nuestro marco constitucional".

Sánchez reivindica el diálogo y superar la vía judicial y avisa: "No se va a romper España"

El presidente defiente que es necesario "recomenzar", retomar el "diálogo político" en el punto en el que los "agravios" comenzaron a acumularse. "Retomar la senda de la política, dejando atrás la judicialización del conflicto", señaló, alineándose con lo que indica el pacto con ERC. Sánchez subrayó que no hay más camino que el diálogo para encauzar el "contencioso" en Cataluña, un diálogo que ha de discurrir "dentro de la ley", pero esta por sí misma no basta. Es la "condición", pero el diálogo "es el camino". En ese punto, llamó a todos los partidos de la Cámara a "arrimar el hombro para reconstruir la cohesión dañada", y a hacerlo en torno a la propuesta de una España "diversa". La crisis no se resolverá, advirtió, de manera súbita, pero sí se puede comenzar a resolver con "paciencia y constancia, templanza y responsabilidad, generosidad y empatía".

Para el nuevo Gobierno que pretende forjar a partir del martes, si recibe la confianza del Congreso, el diálogo no solo se debe aplicar con Cataluña, sino en varias direcciones, con todos los grupos parlamentarios, articulando "mayorías amplias" para solucionar "problemas capitales" que padece el país. "No pediremos a nadie que renuncie a sus principios. Solo que renuncie a su sectarismo", reclamó. Mientras, el Ejecutivo se compromete a evitar "el insulto y el exabrupto", porque la palabra en democracia es el instrumento "más poderoso". En resumen, "valores progresistas, actitud de diálogo" y un Gobierno "activo, ejecutivo, resuelto".

Diez ejes

A partir de ese punto, Sánchez comenzó a desgranar las medidas de su programa de coalición con Unidas Podemos, de marcado carácter social. Un programa con el que pretende gobernar, prometió, para todos los españoles. Ahí arrancó el pasaje más descriptivo y largo de su discurso. "Deberían prestar más atención a los bienes públicos que nos definen y representan como sociedad. Ese es el patriotismo social en el que se reconoce la coalición progresista que quiero encabezar y que comparte la inmensa mayoría de nuestro país".

El presidente alude a la mesa de negociación con el Govern, que estará dentro del "marco constitucional", pero no habla de la consulta

El candidato organizó iniciativas que articuló en torno a diez ejes. Uno, consolidación del crecimiento y la creación de empleo (con la derogación de la reforma laboral y la aprobación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores como medidas estrella). Dos, justicia fiscal y equilibrio presupuestario (subidas de impuestos para las rentas más altas y para las grandes corporaciones, tasa a las transacciones financieras). Tres, impulso a la industria, las pymes y los autónomos en el marco de la revolución tecnológica. Cuatro, lucha contra la emergencia climática (ley de transición energética para alcanzar en 2050 una generación de electricidad con origen 100% renovable, plan integrado de energía y clima, ley de movilidad sostenible...). Cinco, reto demográfico y estrategia para la España vaciada.

Sánchez reivindica el diálogo y superar la vía judicial y avisa: "No se va a romper España"

Sexto eje, impulso de la cultura y deporte. Siete, políticas para alcanzar la plena igualdad entre mujeres y hombres (igualdad retributiva, seguir impulsando la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles, desactivación de la 'tasa rosa', llevar al Código Penal el 'sí es sí' en los delitos sexuales, desarrollo de las medidas del pacto de Estado contra la Violencia de Género, ley contra la trata). Ocho, ampliación de derechos sociales y regeneración democrática (derogación de la LOMCE, asignatura de Religión voluntaria y no computable, aumento de becas, inclusión de la atención bucodental en el sistema sanitario, reducción de las listas de espera en dependencia, renovación del Pacto de Toledo, lucha contra la pobreza infantil, freno a las subidas abusivas del alquiler, regulación de los juegos de azar... y también renovación de los órganos constitucionales).

Sánchez reivindica el diálogo y superar la vía judicial y avisa: "No se va a romper España"

Nueve, nuevos derechos y memoria democrática (derecho a la muerte digna y la eutanasia, ley Trans, regulación de los derechos de las personas LGTBI y apoyo a la adopción, medidas de reparación a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, exhumación de fosas comunes, derogación de la 'ley mordaza', eliminación del voto rogado, recuperación de los bienes inmatriculados indebidamente por la Iglesia).

Sánchez reivindica el diálogo y superar la vía judicial y avisa: "No se va a romper España"

Conferencia de Presidentes anual

El décimo y último punto era, de nuevo, Cataluña. Lo empleó para remarcar las ideas del arranque y para insistir en que el diálogo, "siempre dentro de la Constitución", será una prioridad absoluta de su Ejecutivo. Ahí incluyó uno de los puntos claves de su acuerdo con ERC: la creación de una mesa de negociación con el Govern, "siempre dentro del marco constitucional", insistió. Alusión que ERC celebró con un aplauso. No se refirió a la consulta en Cataluña que serviría de "validación democrática" de los acuerdos a los que se llegue.

No traslademos desde esta tribuna más división a la calle, más desencuentro a las familias. Eso también es patriotismo

En la parte final de su intervención recogió las iniciativas más concretas en este bloque: mejora de los mecanismos de colaboración institucional, clarificación del reparto competencial entre el Estado y las autonomías, cumplimiento de las transferencias pendientes a Euskadi, constitución formal de la Conferencia de Presidentes con carácter anual, promoción de la participación de las comunidades en las decisiones del Estado y del Estado en las actuaciones autonómicas "cuando esté afectado el interés general", reforma del modelo de financiación autonómica.

Sánchez reivindica el diálogo y superar la vía judicial y avisa: "No se va a romper España"

Sánchez era consciente, cuando se subió a la tribuna, de que iba a ser una investidura dura para él, y lo fue, y mucho, cuando Pablo Casado saltó a la tribuna. Por eso intentó resguardarse por anticipado. Pidió a sus señorías que piensen en la gente que ve el debate desde sus casas, que expongan su alternativa, pero que no contribuyan a que la "convivencia se resienta". "No traslademos desde esta tribuna más división a la calle, más discordia a las empresas, más desencuentro a las familias. Eso también es patriotismo", acabó el candidato.

Pedro Sánchez recibe el aplauso de sus compañeros al concluir su intervención inicial en el debate de investidura. (EFE)
Pedro Sánchez recibe el aplauso de sus compañeros al concluir su intervención inicial en el debate de investidura. (EFE)

La bancada del PSOE, y también la de Unidas Podemos, su nuevo socio de Gobierno, le arropó en pie. Él mismo se aplaudió, satisfecho tal vez de un debate de investidura que concluirá, por primera vez en su trayectoria, con éxito. Si no hay sobresaltos. Y no parece que los pueda haber ya, porque ERC se ratificó en su abstención pese a la decisión de la Junta Electoral Central de retirar el escaño a Junqueras. Las "zancadillas", en palabras de Sánchez, parecen haber servido para asfaltar su elección.

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