IGNACIO PRENDES, PATRICIA REYES...

De estar en la Mesa del Congreso a 'caerse' de Cs: quiénes pierden con el nuevo partido

La gestora marca el camino hacia el que va el nuevo partido dirigido por Arrimadas. Aun así, ya hay 'caídos' que ostentaron cargos de responsabilidad y que ahora no han recibido noticias

Foto: Albert Rivera, Patricia Reyes e Ignacio Prendes, en el Congreso. (EFE)
Albert Rivera, Patricia Reyes e Ignacio Prendes, en el Congreso. (EFE)

El consejo general de Ciudadanos celebrado el pasado sábado supuso un antes y un después para el partido naranja. El máximo órgano entre congresos vivió una jornada complicada, en mitad de un tenso debate que no estaba previsto, y alumbró la nueva gestora que conducirá la formación hasta el 15 de marzo. En esa fecha, se celebrará un congreso extraordinario que abrirá una nueva era dentro del partido que dirigió Albert Rivera durante 13 años. Aunque la elección debe pasar por primarias en el mes de febrero, será Inés Arrimadas la que —con toda seguridad— tome las riendas del próximo Ciudadanos. Lo que está por ver es quién más compondrá su lista. Es decir, los dirigentes que integrarán la futura ejecutiva naranja.

Aunque la comisión gestora ejerce ahora como dirección interina, las decisiones ya están perfectamente coordinadas con la portavoz parlamentaria y, de hecho, es probable que muchas de las personas que forman parte de ella acompañen a Arrimadas después de marzo. En la formación, reconocen que la incógnita es absoluta: muy pocos conocen el esquema que tiene en mente la excandidata a presidir la Generalitat, aunque hay señas de algunas personas que forman parte de su círculo de confianza. Es el caso del secretario general del grupo parlamentario y excompañero de Arrimadas en el Parlament, José María Espejo; de la nueva portavoz de la gestora, Melisa Rodríguez, o de las dirigentes Marta Rivera de la Cruz y Begoña Villacís.

El resto de componentes de la ejecutiva nacional (ya disuelta con la dimisión de Rivera) están a expensas de la decisión que tome Arrimadas. Solo hay tres dirigentes de la antigua dirección que ni forman parte de la gestora ni ostentan ahora un cargo público. Llamativo, por el peso que tuvieron en la anterior etapa. Ignacio Prendes y Patricia Reyes, exdiputados y ex representantes de Ciudadanos en la Mesa del Congreso durante las dos legislaturas pasadas, son dos de ellos. De hecho, en su persona recaía la principal figura institucional naranja de la Cámara y en las elecciones generales del 10 de noviembre —las de la debacle— no lograron revalidar el escaño. Prendes lideraba la lista por Asturias y Reyes —de la confianza total de Rivera y principal referencia del partido en materia social y LGTBI— era la número cinco por Madrid. La dimisión del líder permitió la entrada de Edmundo Bal como diputado, pero ella se quedó a las puertas.

En una situación parecida se encuentra Carina Mejías, una de las veteranas del partido en Cataluña, exdiputada autonómica y portavoz en el Ayuntamiento de Barcelona desde 2011 hasta el pasado mayo. La operación de fichar a Manuel Valls empezó a frustrar su trayectoria en el partido a nivel municipal, a pesar de ser una de las referencias naranjas en la Ciudad Condal y de la política municipal junto a Villacís. El ex primer ministro francés —que después de las elecciones rompió por completo con Ciudadanos y que fue clave para investir a Ada Colau como alcaldesa— dejó claro desde el principio que no quería contar con Mejías para su proyecto, ni con otras muchas personas de la anterior lista naranja.

La dirigente barcelonesa concurrió a las generales de abril como número cinco por Barcelona y, aunque en un principio se quedó fuera, la dimisión de Toni Roldán le entregó el acta del Congreso. También formaba parte de la ejecutiva nacional. Sin embargo, disuelta la dirección y sin haber salido reelegida diputada, en estos momentos es la tercera dirigente que sigue estando en el limbo.

Carina Mejías, Albert Rivera e Inés Arrimadas. (EFE)
Carina Mejías, Albert Rivera e Inés Arrimadas. (EFE)

En el caso del asturiano, abogado como sus compañeras, copó parte del protagonismo del bronco consejo general del pasado sábado. No era la primera vez que compartía diferencias con la dirección del partido. Ya fue uno de los dirigentes que decidieron abstenerse en la ejecutiva del pasado mes de junio, cuando Luis Garicano, Paco Igea y otros dos miembros de la entonces dirección ampliada naranja pidieron votar una propuesta para negociar la investidura de Pedro Sánchez. La ejecutiva en bloque se opuso, excepto los proponentes y tres abstencionistas. Uno era Prendes.

El pasado sábado, en cambio, decidió tomar la palabra en el turno final tras la votación de la gestora para criticar duramente la incapacidad del partido a la hora de “dar explicaciones de lo que pasó el 10 de noviembre”. “Hemos pasado por encima como si no hubiese sucedido nada, y el 10-N la mayoría de votantes nos dio la espalda”, aseguró según los audios del cónclave a los que tuvo acceso este diario.

Más allá de los tres dirigentes ‘caídos’ de la ejecutiva de Rivera, otros muchos candidatos a las listas del Congreso han decidido abandonar la formación tras el desastre electoral. Además del exsecretario de Comunicación naranja Fernando de Páramo, que anunció su marcha total de la política, otros exdiputados, como el número uno por Tarragona, Sergio del Campo, ya han comunicado su vuelta al mundo privado. Otro de los fichajes estrella del partido para el 28-A fue Soraya Mayo, presidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Castilla y León, que se embarcó en el proyecto político de Rivera a principios de año, y que también trasladó su intención de volver a ATA como técnica y sin cargo. Como tantos otros, Mayo reconocía a EFE que su paso por la vida pública le dejaba un sabor “agridulce”.

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