SIN RUEDAS DE PRENSA NI EXCESIVA EXPOSICIÓN

Rivera prolonga su 'desaparición' y evita la presión por 'salvar' a Sánchez

El objetivo: huir de la presión y evitar el desgaste. La 'desaparición' de agosto se mantiene a pesar del nuevo curso en una estrategia perfectamente medida hasta que el bloqueo acabe

Foto: La sombra de Albert Rivera en un mitin en la ciudad de Zaragoza el pasado mayo. (EFE)
La sombra de Albert Rivera en un mitin en la ciudad de Zaragoza el pasado mayo. (EFE)

Albert Rivera se deja ver poco. Los comentarios sobre sus vacaciones —estuvo ausente todo el mes de agosto— se sucedieron a lo largo del verano y han tenido réplicas en el inicio de septiembre. Sus apariciones con el nuevo curso político, a pesar de estar al borde de una repetición electoral, se cuentan con una sola mano y sobran dedos. El lunes pasado entraba en escena por primera vez desde el 29 de julio en una entrevista radiofónica y ha cerrado la semana con otra entrevista en un diario nacional. La semana anterior, las cámaras del Congreso captaron a duras penas una imagen suya cuando Carmen Calvo comparecía.

No fue hasta este viernes cuando se dejó ver en Barcelona. Reunió a su grupo en el Parlament y se decidió por una declaración institucional sin preguntas en un plano perfectamente estudiado. A su lado, Inés Arrimadas y Lorena Roldán (la sucesora en Cataluña). La apuesta de Rivera por el marcado perfil bajo que le ha acompañado estas semanas es del todo sopesada y, por eso, se ha extendido en estos días. De hecho, fuentes cercanas al líder naranja reconocen que no está prevista una exposición excesiva hasta que la situación de bloqueo se resuelva.

Dicho de otra manera: hasta que despejar la incógnita de si hay repetición electoral o el Gobierno consigue ponerse en marcha con el apoyo de Unidas Podemos, Rivera no recuperará el ritmo de apariciones públicas. En su equipo reconocen que la estrategia está medida al milímetro y que no tiene sentido estar en el foco en este momento. Proteger a su máximo dirigente y evitar que se vea en situaciones en las que tenga que explicar de nuevo la postura del partido es el principal objetivo. Que el desgaste lo acusen otros y, en concreto, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

La estrategia choca de lleno con la de su principal rival político, Pablo Casado, que ya acumula actos de precampaña en Ávila y Galicia. En Ciudadanos sabían que habría una segunda ola de presión en busca de una abstención y, de ahí, que lleven tiempo cortando de raíz toda posibilidad. "Si Rivera sale a la palestra y da explicaciones estará asumiendo parte de la responsabilidad. Y no la tiene, por eso no debe salir". Insisten en que está en todas las reuniones de la ejecutiva, de la dirección del grupo parlamentario y en los distintos encuentros agendados, pero descartan —al menos por ahora y hasta que la situación política arroje algo de luz— comparecencias y actos en los que tenga que responder preguntas largo y tendido. De hecho, la primera reunión del comité ejecutivo permanente tuvo como cara visible ante los medios a la nueva portavoz, Lorena Roldán, a pesar de que oficialmente se reanudaba el curso político.

La formación naranja está convencida de que su postura ha calado de lleno en la opinión pública. Los principales dirigentes saben que la pregunta acerca de permitir que el PSOE pueda formar Gobierno y poner en marcha el país se hace inevitable, pero consideran que los ciudadanos tienen asumida su posición y entienden los motivos. Rivera los repetía en la entrevista del lunes con Carlos Alsina cuando el periodista le planteó la posibilidad de evitar que ERC y los nacionalistas tengan en su mano el desenlace si socialistas y Unidas Podemos llegan a un acuerdo.

"Sánchez ha pasado una línea roja que jamás se había pasado en este país", zanjaba Rivera poniendo como ejemplo los socios elegidos por el presidente en funciones en comunidades como Navarra, de la mano de EH Bildu y al que incluso han entregado alguna alcaldía como Huarte. En la formación naranja también existe el relato y lo tienen muy interiorizado.

Albert Rivera en el Parlament de Cataluña este viernes. (EFE)
Albert Rivera en el Parlament de Cataluña este viernes. (EFE)

A pesar de que en el PSOE aseguran "no esperar nada de las derechas" —con la mirada puesta claramente en Ciudadanos— (el presidente en funciones lo repitió recientemente en una entrevista con el diario 'El País'), lo cierto es que Sánchez reitera en cada ocasión que puede esa petición. Lo hizo en el Congreso apelando a la "responsabilidad, generosidad y altura de miras" al resto de partidos, y lanzó duros reproches hacia los naranjas en la presentación de su último programa de Gobierno (las 370 medidas). Precisamente, los colaboradores más cercanos a Rivera le aconsejan mantenerse al margen para que no se sienta interpelado y evitar a toda cosa tener que pronunciarse al respecto.

En toda la semana Rivera solo protagonizó un acto público este viernes y eligió una declaración institucional. Era la manera de no someterse a una rueda de prensa ni contestar a reiteradas preguntas sobre el desbloqueo de la investidura de Sánchez. El líder de Ciudadanos quería estar en Cataluña en el aniversario de los plenos de desconexión que se celebraron en el Parlament los días 6 y 7 de octubre de hace dos años, sobre todo ahora en la que el partido está lanzando el liderazgo de Roldán. Pero sin perder el perfil bajo. Era un equilibrio complicado que finalmente pudo alcanzar a pesar de hacer unas declaraciones sobre la marchas de Javier Nart (del partido) y de Francisco de la Torre en dos minutos y quince segundos.

Albert Rivera junto a Inés Arrimadas y Lorena Roldán. (EFE)
Albert Rivera junto a Inés Arrimadas y Lorena Roldán. (EFE)

No ha habido ni una aparición más en todo el fin de semana. Era él quien daba el titular el pasado lunes sobre la reforma en el Código Penal que su grupo parlamentario impulsará para mejorar la seguridad en las ciudades (a tenor de lo sucedido este verano en Barcelona) atacando el agujero de los reincidentes en hurtos y agresiones menores. Pero fueron las diputadas catalanas Lorena Roldán y Carina Mejías las encargadas de hacer la primera presentación de la propuesta en la ciudad condal, y al día siguiente hubo un acto oficial de la mano de dirigentes como Inés Arrimadas, Carlos Carrizosa, Joan Mesquida, Miguel Gutiérrez, Jordi Cañas o José Ramón Bauzá.

Ya el jueves en el Congreso, Melisa Rodríguez y Edmundo Bal registraban la iniciativa en la Cámara dándole el impulso final. Rivera no apareció por los pasillos del Congreso. "Y seguirá sin haber grandes movimientos", reiteran desde su equipo, también para los próximos días. Los mínimos: alguna entrevista en un medio de comunicación, como este domingo en el diario 'El Mundo', y su debut en la tribuna del Congreso durante el pleno en el que comparecerá Sánchez tras más de seis meses sin pasar por el control de la Cámara.
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