la "disuasión" como arma de la Alianza

Rusia, China y ciberataques: los frentes de la OTAN en un "tiempo de incertidumbre"

El 'número tres' de la OTAN, el español Alejandro Alvargonzález, explica cómo se adapta la organización a las amenazas actuales, desde la agresividad de Rusia a la revolución digital

Foto: El ruso Sukhoi Su-34 caza-bombardero de rango medio y el Su-30SM multiusos de combate vuelan sobre el Kremlin durante el ensayo para un desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. (EFE)
El ruso Sukhoi Su-34 caza-bombardero de rango medio y el Su-30SM multiusos de combate vuelan sobre el Kremlin durante el ensayo para un desfile militar en la Plaza Roja de Moscú. (EFE)
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“La ambición de la OTAN es no tener que intervenir, que las fuerzas armadas sean lo suficientemente fuertes como para que nadie se atreva a amenazar a ningún miembro de la Alianza”, afirma el secretario general adjunto para Asuntos Políticos y de Seguridad de la Alianza Atlántica, el español Alejandro Alvargonzález, en declaraciones a El Confidencial.

“Eso es lo que seguimos desarrollando y es en lo que tenemos que dedicar todas nuestras energías”, señala Alvargonzález, que destaca que el éxito de la OTAN ha sido haber preservado la paz entre sus aliados a través de la “disuasión” y sin haber disparado nunca un arma. Al mismo tiempo, afirma que en estos últimos años la Alianza se ha tenido que adaptar a estos “tiempos complejos y de muchísima incertidumbre”, en los que la escena internacional ha evolucionado de “una manera muy señalada” y las amenazas han cambiado de forma.

El secretario general adjunto para Asuntos Políticos y de Seguridad de la OTAN, Alejandro Alvargonzález en una foto de archivo. (EFE)
El secretario general adjunto para Asuntos Políticos y de Seguridad de la OTAN, Alejandro Alvargonzález en una foto de archivo. (EFE)

El secretario general adjunto de la OTAN ha analizado la situación de la Alianza Atlántica en un acto organizado por la Asociación de Diplomados en Altos Estudios de la Defensa Nacional (ADALEDE) en la que ha identificado algunos de los riesgos de seguridad y defensa a los que se enfrenta actualmente la organización.

Así, durante su ponencia ha llamado a tener en consideración los riesgos de uncontrol de armas que flaquea y una agresividad por parte fundamentalmente de Rusia, que ha sido demostrada en el caso de Georgia y en el caso Ucrania, y que se demuestra día a día en lo que llamamos la 'guerra híbrida' y las ciberamenazas”.

“Tenemos un problema con Rusia, con el terrorismo, con la adaptación a un mundo tecnológico que va a cambiar la faz de la tierra y del cual pueden sacar provecho dictaduras. También tenemos que adaptarnos al crecimiento de China”, destaca.

“Yo presiento que en el cambio de era han fenecido unas reglas -reglas internas de las naciones, de la propia sociedad y también del ámbito internacional- sin que haya dado tiempo a que nazcan otras nuevas”, indica.

Por eso, ha hecho un llamamiento a la unidad entre los miembros de la Alianza y ha considerado preciso extender el círculo y las políticas: “Unidos somos más fuertes. Los miembros de la OTAN suponen casi el 50 % del PIB mundial (...). A las horas de las desavenencias, es preciso recordar que compartimos riesgos, amenazas y valores”.

El peligro del ‘click’

Según Alvargonzález, a lo largo de los últimos años hemos sido testigos de una revolución científico-técnica, “una especie de encogimiento de nuestro planeta donde se reducen el tiempo y la distancia”, que ha traído como primera consecuencia facilitar la interacción entre los actores de la escena internacional pero también aumentar las “posibilidades de fricción”.

Pero, aunque con un ‘click’ se pueda actualmente hacer cosas tan inofensivas como ejecutar transacciones financieras o comprar un libro, también es posible “comprar y vender armas, drogas, medicamentos falsificados, hombres que huyen de la guerra y la pobreza o mujeres a las que se les fuerza a la prostitución en burdeles de cualquier continente”.

Foto: EFE
Foto: EFE

El potencial peligro de la ciberdelincuencia es algo que no se vio desde el primer momento, explica. No se vio que a través de la red se puede enviar información a un comando, adiestrar a un grupo terrorista, crear informaciones falsas, interferir en procesos electorales de terceros países, amenazar infraestructuras, apunta. “No vimos que había quien se interesaba en erosionar la credibilidad y fortaleza de las instituciones de nuestros países”, apunta.

Rusia

Alvargonzález cuenta que en 2007 se produjo en Estonia un ataque cibernético masivo a bancos, ministerios, radio y televisiones, que coincidió con un debate sobre la remodelación del casco urbano de Tallin, algo que habría dado lugar al traslado de antiguos monumentos de la URSS y de la Segunda Guerra Mundial.

Según recuerda el "número tres", este ataque fue el punto de inflexión en el que la OTAN puso en marcha iniciativas concretas para abordar ese tipo de delincuencia, ante la que también se pregunta: "¿Basta con oponer la resiliencia, basta con resistir los golpes uno tras otro y que el agresor se sienta libre de seguir haciéndolo?"

“Todo apunta a que fue Rusia. Y llegaba así la ciberguerra o la ciberamenaza, que viene fraguándose desde hace tiempo atrás. Y la OTAN empezó a desarrollar políticas - hoy está claro que un ataque cibernético puede dar lugar a la aplicación del Artículo 5 que regula la defensa colectiva-, se crearon cuerpo especializados y se abrió un contexto completamente distinto en el que la propia condición del ataque se convierte en un problema, lo mismo que se convierte en un problema la respuesta”, reflexiona.

También recuerda que ese mismo año se sabe ahora que Rusia había empezado la construcción de un misil que violaba el Tratado de fuerzas nucleares intermedias (INF), aquel acuerdo que había permitido retirar el 95 % de las armas nucleares del suelo europeo. Mientras esto estaba ocurriendo, la OTAN estaba abriendo las puertas a diplomáticos y militares rusos.

Y por eso, retoma el concepto de disuasión, que para él no es otra cosa que “la garantía de la paz”. “La disuasión depende de dos elementos: contar con las capacidades militares necesarias y con la voluntad política de utilizarlas si acaso llega a ser preciso. La disuasión depende de la credibilidad y de la cumplir con tu palabra. Y esto tiene que ver con del gasto en defensa, para poder contar con estas capacidades militares y demostrar la utilidad”, argumenta.

Así, cuando Rusia tomó Crimea en 2014, la OTAN reaccionó con su adaptación en distintos niveles tras las “cumbres de Gales, en 2014; Varsovia, en 2016, y Bruselas, en 2018.

La "insistente realidad" llevó a la OTAN a tomar medidas en el ámbito militar, de refuerzo de capacidades, de su gasto en defensa de una manera considerable, pero defensiva y proporcionada. Fue el momento, según Alvargonzález, en el que “la OTAN se vuelve plenamente una alianza”.

En su opinión, el presidente ruso Vladimir Putin no teme a la OTAN, porque sabe que no se va a arriesgar a provocar una catástrofe sino existe una agresión contra uno de sus miembros y que, aunque esté preparada, es, ante todo, "una alianza defensiva". Lo que realmente teme, según el Embajador, es el ejemplo democrático es que los países del este se conviertan “en países libres, prósperos y seguros”.

Técnico revisa tanques soviéticos en reparación en Irak. (EFE)
Técnico revisa tanques soviéticos en reparación en Irak. (EFE)

“Teme la voluntad, los deseos, la frustración de los ciudadanos, en lugar de ofrecerles una acomodación constitucional. Su problema no son los ejércitos, sino la voluntad ciudadana y la democracia”, critica.

Además, explica que “una Rusia en proceso de reformas sería una magnífica noticia, pero una Rusia reformada supondría el desbaratamiento de la actual nomenclatura, enriquecida a límites casi absurdos". La receta para Rusia está clara: “junto a la disuasión, la OTAN propugna el diálogo, la comunicación. Por que en el fondo, nada de esto tiene que seguir siendo así. Este es el mensaje que damos en cada reunión con Rusia”.

China

En Asia “vemos una China fortalecida, militarmente muy poderosa y con ganas de estar fuertemente implantada en el terreno internacional”, apunta el Embajador, que recuerda que hasta hace unos años el país asiático representaba el 3 % del PIB mundial y ahora es la segunda potencia económica del mundo.

Los objetivos para China es que el crecimiento en tamaño se traslade también a la escena internacional: “Lo que queremos es que adquiera ese tamaño pero respetando las normas, el derecho internacional y la lógica de la negociación".

Sin embargo, advierte que si de pronto China busca romper el cúmulo de normas y actitudes de comportamiento -”que es lo que ha estado cuidando la paz y la concordia internacional”-, entonces tendrán “que adaptar políticas que lleven a convencer a China a adoptar el camino correcto”.

“Ha sacado de la la pobreza a 800 millones de personas y eso es una buena noticia. Ha participado decisivamente en la mejora de la economía mundial. Sabe que la interdependencia de su economía le obliga a amoldarse a acciones internacionales. Y sabe que su régimen asienta su legitimidad sobre su capacidad para seguir generando prosperidad”, señala Alvargonzález.

El problema de Putin no son los ejércitos, sino la voluntad ciudadana y la democracia

Pero la OTAN espera que esa interdependencia y su “voraz apetito” por los materiales se encuadre “en un concepto de libre mercado que sea plenamente respetuoso con las leyes, la moralidad y, por supuesto, con la soberanía de terceros estados. Que se enderece esa tendencia a forzar los derechos de autor o que el derecho del mar no sea vulnerado”, informa.

Alejandro Alvargonzález durante la ponencia.
Alejandro Alvargonzález durante la ponencia.

Según Alvargonzález, la Alianza Atlántica espera que, para evitar las confrontaciones, se fomente el diálogo y por eso “sostiene y persigue un diálogo militar y estamos sentando las bases para un diálogo político”.

Además, explica que la competición estratégica que se avecina con China no se producirá tanto en UE o en EEUU, sino en África o América Latina. El 60 % de las construcciones en África están bajo contratos con instituciones o empresas chinas: el continente hay un millón de trabajadores chinos; y en Egipto hay promesas de inversión de 70.000 millones de euros, pone como ejemplo.

Y ante el “auge del populismo y el autoritarismo”, Alvargonzález cree que es necesario el mantenimiento de la democracia liberal. “La crítica de Rusia o China a la democracia liberal no tiene una base comunista, sino ultraconservadora. El autoritarismo se apoya en elementos de la naturaleza humana que el liberalismo no satisface de la misma manera.”

Armas

A Alvargonzález le preocupa también el papel de la tecnología y su aplicación en armas de nuevo desarrollo, que exigirán “todo un desafío ético, ético, político”: “Me pregunto en general, si la Inteligencia Artificial (IA) no facilitará a las dictaduras el control de la población hasta niveles que harán de Aldous Huxley y George Orwell auténticos aficionados”. Por eso, emplaza a plantearse cómo defendernos “frente a los que inundan con noticias falsas, practican la guerra híbrida y al mismo tiempo ejercen la represión y la censura en su casa".

Terrorismo

Este es otro de los asuntos que preocupan en la OTAN. En este caso, han llegado a la conclusión que las fuerzas locales de cada país combaten mejor la amenaza terrorista sobre el terreno y ellos deben centrarse en la prevención. La lucha contra el terrorismo deberá continuar mediante el refuerzo de las capacidades de defensa de los países de la región, algo que ya viene haciendo la Alianza desde hace tiempo.

"Presiento que en el cambio de era han fenecido unas reglas sin que haya dado tiempo a que nazcan otras nuevas"

Durante su intervención, se ha referido a los terroristas suicidas, que en su opinión asocian su inmolación a la “inmortalidad” y piensan que con su acto contribuyen a una victoria que, en realidad, no es suya: “El terrorista es un narcisista extremo. Se trata de algo que está estudiado en el funcionamiento de las sectas”.

Cambio climático y migraciones

Para Alvargonzález, el cambio climático es un tema que puede tener consecuencias securitarias directas, pero que por ahora “es preciso abordar desde aspectos políticos más generales”.

Glaciar en el fiordo Yendegaia, en la austral región de Magallanes (Chile). (EFE)
Glaciar en el fiordo Yendegaia, en la austral región de Magallanes (Chile). (EFE)

¿Cuáles podrían ser los problemas de seguridad que desencadenase el cambio climático? Por ejemplo, el "estrés hídrico" en algunos países, “que puede llevar a querer hacerse con fuentes de agua” o la fusión de los polos del Ártico, que puede provocar una carrera por recursos naturales que puede dar lugar a fricciones entre estados, indica.

Por eso, anima a empezar cuanto antes: “Hay que empezar a pensarlo y desgraciadamente, no lo estamos haciendo con el nivel de solidaridad y de acuerdo que deberíamos tener, porque es algo a lo que la humanidad se enfrenta y la próxima generación va a tener un problema muy serio como no lo arregle”.

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