harto de ser un 'president provisional'

Torra se rebela: ahora quiere mandar y comienza a montar su equipo en el Palau

Le ha tomado gusto al cargo, quiere mandar y se ha propuesto emanciparse de su protector, Carles Puigdemont, marcando distancias y creando una parcela de poder propia

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, contesta a una pregunta de la oposición durante una sesión de control celebrada en el Parlament. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, contesta a una pregunta de la oposición durante una sesión de control celebrada en el Parlament. (EFE)

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, está ya harto de ser un "president' provisional", tal y como él mismo se había definido en su discurso de investidura hace un año. Ahora le ha tomado gusto al cargo, quiere mandar y se ha propuesto emanciparse de su protector, Carles Puigdemont, marcando distancias y creando una parcela de poder propia con epicentro en el Palau de la Generalitat.

Torra, que nunca ejerció como presidente y que siempre se había autodefinido como el sustituto de Puigdemont —“El presidente legítimo está en Waterloo”, solía decir a quien quisiera escucharle—, algo así como un mandatario interino, quiere recuperar el tiempo perdido y ha comenzado a mover sus piezas, nombrando a un equipo propio para diseñar lo que será su guardia de corps dentro de la Generalitat.

De hecho, el desgaste de la imagen de Torra ha sido enorme en este primer año de legislatura. Además de no aprobar ni una sola ley en el Parlament, los continuos viajes a Waterloo para recibir órdenes de su antecesor, Carles Puigdemont, dejaron tocado el prestigio de la presidencia catalana. La supeditación al mandatario fugado le ha reportado a Torra acerbas críticas de la oposición, pero también de dirigentes independentistas que consideran que el actual ‘president’ no está cumpliendo con su papel y no se está ganando el sueldo que tiene.

“No toma decisiones sin consultarlo antes. Cualquier iniciativa ha de esperar hasta que Puigdemont le dé el visto bueno… Eso no es gobernar. Cuando alguien tiene un cargo, ha de asumir determinadas responsabilidades. Y ha de tomar decisiones, algunas de las cuales puede que no te gusten mucho, pero has de tener en cuenta que has de gobernar para todos. Y Torra no ha gobernado en este año, no ha tomado decisiones y solo ha estado pendiente de lo que le podían decir desde Waterloo”, critica un ex alto cargo del Govern a El Confidencial.

En el mes de junio, Torra convocó un concurso de cambio de destino para la provisión de puestos de trabajo de personal laboral fijo en Presidencia. Su pretensión es cubrir las plazas de un técnico especialista en imagen y sonido con disponibilidad los fines de semana y festivos para trabajar en los servicios centrales de Presidencia y otro técnico similar para la Dirección General de Comunicación del Govern. Además, empleará a cinco técnicos de protocolo con disponibilidad los fines de semana y festivos, “con experiencia en áreas de comunicación, prensa y protocolo”, y con la condición de que puedan realizar “ocasionalmente desplazamientos y viajes institucionales al extranjero”.

Los movimientos dentro de Presidencia, según las fuentes consultadas, se dirigen a “tratar de controlar la situación y a todo el equipo. El ‘president’ se ha dado cuenta de que está en manos de un equipo que no es el suyo y ahora quiere rodearse de personas de su entera confianza. No es que desconfíe de las que ahora están en puestos de responsabilidad: es que sabe que no son suyas y que sus lealtades van hacia otras personas”.

Dos nuevos asesores

El 1 de julio, el Diario Oficial daba cuenta de dos nombramientos en Presidencia: el de Carles Segura y el de Ramir Lafuente. El primero será asesor en información y comunicación y dependerá de la consejera de Presidencia, Meritxell Budó. El segundo será asesor en proyectos transversales y dependerá también de Budó, de la que es amigo, ya que ambos son de la localidad de La Garriga.

Segura es un hombre de partido, pero también cercano a Torra por sus ideas. De hecho, hasta no hace mucho era asesor técnico de atención a las personas y asesor técnico de espacios naturales, con un salario de 4.642,86 euros por 14 pagas anuales (65.000 euros anuales). Su nuevo sueldo es de alrededor de 70.000 euros anuales brutos. Segura, además de haber sido alto cargo de Convergència y de ir en las listas municipales convergentes desde el año 2011 (comenzó como suplente), fue también miembro del secretariado de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y vicepresidente de Òmnium Cultural del Vallès Oriental, la entidad que el propio Torra presidió en su día.

Segura es marido de Yvonne Griley, ex directora general de Política Lingüística, exdirigente de Òmnium Cultural y actual consejera del Comité del Audiovisual de Cataluña (CAC), que precisamente a primeros de este mes destituyó a Marc Samuel Baeza como su colaborador (el pleno aprobó su cese con tres votos a favor, uno en contra y una abstención) y nombró asesora suya a Rosa Tubau, la número dos de JxCAT en Sitges.

Lo que le ocurre a Torra es que, según una fuente independentista, “ha comprendido lo que es ser ‘president’ y la responsabilidad y el poder que ello acarrea. Y que, para ello, necesita un equipo propio”. Por ejemplo, el ‘president’ tiene la prerrogativa de convocar elecciones cuando le plazca. Y eso quiere decir que tiene en sus manos una poderosa arma política. Lo que le interesa, pues, a Torra en estos momentos es tener las manos libres para negociar a su gusto con los socios de ERC, que conforman la mitad del Govern, sin interferencias de Waterloo ni del partido.

En el espinoso tema de las elecciones, Torra es partidario de alargar la legislatura en lo posible (si los tribunales se lo permiten). Pero no así otros pesos pesados de la política catalana: dependiendo de la profundidad de la crisis independentista, ERC podría forzar elecciones este otoño, aunque es probable que se retrasen a comienzos de la primavera del año que viene, justamente la fecha en que Artur Mas ya habrá cumplido su pena de inhabilitación y puede volver a la política activa. De todos modos, no está claro si la irrupción de Mas contaría con el apoyo de todos los sectores del PDeCAT y de JxCAT, ya que muchos le consideran amortizado y apuestan por su arrinconamiento en un cargo relevante dentro del partido, pero sin tocar poder en la Administración. Lo que está claro es que Torra, en estos momentos, quiere ejercer de ‘president’ auténtico, una vez superado el ‘sarampión’ de 'president provisional’, la etiqueta que él mismo se puso.

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