CONTACTOS PARA CREAR UNA NUEVA CONVERGÈNCIA

Artur Mas se prepara para regresar a la política en cuanto termine su inhabilitación

Hay una cosa segura: en el espacio de esa nueva Convergència, Artur Mas no es bien recibido. Prefieren mantenerlo lejos y ocupado. Bastante tendrá con disputar a Puigdemont el control de JxCat

Foto: Artur Mas. (EFE)
Artur Mas. (EFE)

Artur Mas sigue con ganas de volver a ‘tocar poder’. La reunión que mantuvo esta semana con su colega Carles Puigdemont en Waterloo sirvió para algunas cosas, como sopesar que el futuro de ambos pasa por un reordenamiento del espacio de la antigua Convergència y por dotar a Junts per Catalunya (JxCat) de una “estructura operativa eficaz” el próximo otoño.

[Ver noticia: Artur Mas pacta refundar JxCat en otoño y dar la presidencia del partido a Puigdemont).]

Este viernes, en una entrevista en Catalunya Ràdio, la emisora pública de la Generalitat, Mas no cerraba del todo la puerta a volver a ser el candidato posconvergente en unas elecciones autonómicas, aunque resaltaba que prefería mantenerse al margen. “Falso. Hace tiempo que lleva una apretada agenda de reuniones y contactos para calibrar el impacto de su vuelta a la política. De hecho, su intención es volver a tocar poder cuanto antes, en cuanto se le acabe la inhabilitación”, señalan a El Confidencial fuentes posconvergentes. Otro dirigente del PDeCAT es más directo y contundente: “Mas se volverá a presentar, indudablemente”.

La inhabilitación se le acaba a finales del próximo invierno, por lo que el ‘expresident’ se prepara para retomar protagonismo en el ruedo político. Una de las fuentes consultadas explica que “pese a lo que haya podido parecer tras la reunión de esta semana, Puigdemont y Mas pactaron su desencuentro. Lo que falta por ver es cómo se van a repartir el poder, pero en las próximas semanas y meses iremos visualizando las diferencias entre ambos”.

Una fuente cercana al 'expresident' explica, no obstante, que él no es partidario de presentarse por la situación que tiene el espectro político posconvergente. “Otra cosa es que este espacio estuviese ordenado, pero tal y como está la situación no es una perita en dulce”. Sin embargo, esta fuente augura que “Mas ayudará a reconstruir el espacio político” adoptando su mejor máxima (y más peligrosa): “Nunca tomes una decisión hasta el momento en que tienes que tomarla”. Y eso es lo que, previsiblemente, hará: decidirá en el último momento.

Volver como "el salvador"

Una de las fuentes consultadas explica que a Artur Mas le viene bien que Puigdemont haya dinamitado todo. “El espectro de la antigua CDC está deshecho. Y a Mas le interesa que la situación siga empeorando para llegar él como el salvador de la situación. Pero ya veremos lo que puede hacer y lo que le dejan hacer, porque el camino que ha de seguir es tortuoso y recomponer este espectro político no es fácil. Para empezar, habría que dotarlo de coherencia y de perfil político. No puede ser un espacio de activismo, sino un área de un partido político que actúe como tal y tome decisiones estratégicas o tácticas en momentos determinados”.

Otra fuente explica que “Artur Mas se deja querer. Le interesa que haya mucho desconcierto, hasta el punto de que le pidan que ponga ‘seny’ [sentido común]. Entonces, él llegará y se ofrecerá a liderar el partido y a tomar el control”. Pero hay un problema: Puigdemont, aunque está fuera, “quiere mandar. Y Artur Mas quiere mandar”. Ahí, JxCat se encontrará con graves problemas.

El espectro de la antigua CDC está deshecho. Y a Mas le interesa que la situación siga empeorando para ser el salvador


Sin embargo, fuentes cercanas al ‘expresident’ recalcan que tiene a su favor “un elemento muy importante: la baja calidad política actual le sitúa en un nivel superior al de otros políticos y eso le podría dar bastante juego. Y esa percepción de talla política le sirve no sólo para los de su partido, sino también para los rivales de otros partidos”.

Por otro lado, en el PDeCAT, que será la gran víctima de todo este proceso, hay preocupación, pero también una cierta resignación: el partido heredero de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), está a punto de desaparecer, fusionado dentro de JxCat aunque conservando, de momento, los derechos electorales de esa marca. Así lo reconocieron diferentes fuentes consultadas por El Confidencial.

En el PDeCAT también hay malestar por el modo en que se han hecho las cosas. Y los favoritismos de Puigdemont para con sus amigos en detrimento de los cuadros del partido, que son los que dan la cara durante las campañas electorales, han creado un malestar creciente entre algunos cuadros municipalistas. La visita a Waterloo esta semana de sólo un puñado de municipios, escogidos por su cercanía a Puigdemont, ha levantado suspicacias y recelos.

La nueva Convergència

La situación en el partido heredero de CDC es tan delicada que incluso antes de su fusión dentro de las tripas de JxCat puede romperse por la deriva radical impuesta desde Bélgica. Además, según subrayan algunas de las fuentes consultadas, “en Convergència había gente con un fuerte sentimiento de pertenencia a la organización, fuese cual fuese el momento. Pero en el PDeCAT no cuajó ese sentimiento. Nadie se ha sentido nunca identificado con el PDeCAT como partido”.

Un sector de la formación posconvergente ha mantenido ya contactos con otras formaciones para tomar una drástica decisión: la de intentar formar una gran fuerza catalanista moderada al estilo de Convergència que aglutine al nacionalismo no radical y desplazar hacia la derecha a Puigdemont y los suyos. Los acercamientos comenzaron a comienzos de este año, pero con las elecciones pactaron retomar la comunicación después del mes de mayo.

En esa operación entrarían tanto los círculos descontentos del PDeCAT como otros partidos desgajados de lo que era CiU: Lliures, con Antoni Fernández Teixidó; Convergents, con Germà Gordó; y Units per Avançar, con Ramon Espadaler.

Hay una cosa segura: en el espacio de esa nueva Convergència, Artur Mas no es bien recibido. Prefieren mantenerlo lejos y ocupado. Bastante tendrá con disputar a Puigdemont el control de JxCat. Al margen de esa tarea, al ‘expresident’ le basta con controlar los ‘tempos’ políticos y que el Govern de Quim Torra se mantenga un año más, para que a él le dé tiempo a encabezar una lista.

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