LAS TENSIONES CRECEN

Ferraz avisa a Iglesias: o inviste a Sánchez en julio o elecciones sin pasar por septiembre

La dirección socialista y la Moncloa advierten de que el presidente no irá a un segundo intento que sea baldío, sin garantías, así que si Podemos le rechaza ahora, no mejorará su oferta

Foto: Ilustración: Raúl Arias.
Ilustración: Raúl Arias.

"El examen de julio es el mismo que el de septiembre. No se va a cambiar". Aunque no lo parezca, la frase, que firma Ferraz, tiene todo que ver con la investidura, y con el pulso que mantienen vivo Pedro Sánchez y Pablo Iglesias después de que embarrancara su negociación. El líder de Unidas Podemos cree que el acuerdo con el PSOE está "más cerca de lo que pueda parecer", pero dentro de dos meses y medio, en septiembre, pasado un primer examen fallido en julio. Sin embargo, desde la dirección de los socialistas y desde la Moncloa el mensaje es uno muy distinto: la prueba de verdad es ahora. Y si ahora Iglesias tumba a Sánchez, que no espere que para después del verano cederá. En definitiva, que, si no le inviste ahora, el país pondrá rumbo a elecciones en otoño.

El desencuentro de los dos líderes progresistas en su cita del martes ha disparado las tensiones (y las hostilidades) entre los dos partidos. Ninguno quiere bajarse de su peana y ambos desenfundan amenazas y reproches. Los socialistas, desde luego, quieren lanzar el mensaje de que aprietan el paso y de que la determinación de Sánchez es firme: irá a la investidura en julio, con o sin apoyos. Por eso, Ferraz envió un comunicado este miércoles a primerísima hora, a las 7:30, para anunciar que el jefe del Ejecutivo en funciones se reunirá el próximo 2 de julio con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para fijar la fecha del debate de investidura, para que España "tenga un Gobierno progresista, europeísta y moderado". El país, alegaron fuentes de la cúpula, "no tiene tiempo que perder y necesita un Gobierno cuanto antes". Y es que este viernes se cumplirán dos meses desde las generales del 28-A.

Iglesias, poco después, dio por hecho que ese intento será fallido, pero que al final habrá acuerdo, aunque haya que esperar dos meses y medio. O sea, hasta septiembre. Hizo esa cuenta porque es el sendero que marca el artículo 99 de la Constitución. A partir de la primera votación de investidura, se abre un plazo de dos meses para elegir nuevo presidente del Gobierno. Si transcurre ese tiempo y ningún candidato obtiene la confianza de la Cámara, entonces las Cortes se disolverán y habrá elecciones, que se celebrarán 47 días —y no 54, porque se trata de una repetición de las generales— después.

Iglesias apunta que el acuerdo está "más cerca" de lo que parece, aunque haya que esperar dos meses y medio, dando por hecho una investidura fallida


Lo que estaba dando a entender Iglesias este miércoles es que Sánchez puede lograr la investidura 'in extremis', cuando se esté agotando el plazo constitucional de dos meses, justo antes de que suene la campana y haya que llamar otra vez a las urnas. Es decir, que con el tiempo ya agotándose, cederá y admitirá a Unidas Podemos en el Consejo de Ministros. Esa es la discrepancia real entre las dos formaciones. Ambas fuerzas entienden que no sería complicado armar un acuerdo programático, porque la experiencia los acompaña y en este año han cooperado estrechamente en muchas medidas. Lo que les distancia es la estructura del Gabinete. Sánchez rechaza tener a ministros morados y solo ofrece a Iglesias y los suyos cargos intermedios, de segundo nivel, que no ha concretado. Unidas Podemos repite que solo con un Gobierno conjunto puede tener "garantías" de que se cumple el programa progresista, puesto que "los papeles aguantan frases y promesas preciosas que luego no se cumplen".

"Esto no es un tira y afloja"

Que Iglesias ya hablara de una investidura en el segundo intento provocó la indignación en la cúpula socialista. Enseguida, elevó el tono de la presión hacia los morados. "En absoluto está claro que vaya a haber una segunda sesión en septiembre. Si no sale ahora, rumbo a elecciones", señalan fuentes del entorno del presidente. "Vamos a julio y a sacar al presidente investido. Todo lo demás es una irresponsabilidad", abunda un miembro de la máxima confianza del jefe del Ejecutivo. "Solo si cambia algo, si se viera que la investidura es viable entonces, se sometería a otro debate. Si no, no vamos a pasar dos veces el trago", añaden. Es decir, que Sánchez no acudiría al Congreso una segunda vez si no tuviera garantías de salir elegido.

"Si no sale ahora, rumbo a elecciones", dicen en las alturas del partido. Ferraz y Moncloa subrayan que no se cederán ministerios, ni ahora ni luego

En la dirección socialista y en la Moncloa advierten, además, de que las condiciones y la oferta del presidente a Podemos no cambiarán pasado el verano. De ahí que en Ferraz subrayen que "el examen de julio" es "el mismo que el de septiembre". "No vamos a ceder ministerios ni ahora ni luego", rubrican en las alturas del partido. "Vamos a hacer las cosas con tino, como espera la ciudadanía, y esto no es un tira y afloja. Nosotros les hemos hecho una oferta y no la han tenido en cuenta. Quienes no se mueven y quienes son inflexibles son ellos. Ministerios no vamos a ofrecer, ¿pero no le interesa a Podemos un amplio acuerdo de políticas sociales y de participación?", agregan en el núcleo duro del presidente. Todos los caminos conducen, al menos por ahora, al mismo sitio: el PSOE no relajará sus líneas rojas. Y sigue vetando la entrada en el Consejo de Ministros de los morados.

Ferraz avisa a Iglesias: o inviste a Sánchez en julio o elecciones sin pasar por septiembre

En Ferraz argumentan que no se gana "nada" yendo a septiembre, y que la experiencia de una investidura fallida "ya la sufrió" Sánchez en 2016, cuando Podemos frustró su elección después de que firmara un acuerdo con Ciudadanos. "No nos van a ganar el pulso. Ni tampoco el debate: nosotros estamos proponiendo un programa de avances, de medidas sociales... Y ellos piensan en los cargos y en entrar en el Ejecutivo", indican en la sede federal, donde creen que el jefe del Ejecutivo y el partido no sufrirán "desgaste" si la investidura fracasa, porque entonces "Podemos habrá votado con PP, Cs y Vox". "A ver quién tiene que explicar las cosas", retan.

La tensión continuó durante la jornada. La portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Irene Montero, aseguró que Sánchez dijo a Iglesias que busca el apoyo de "la derecha". "Nos apena también que no solamente amenacen con una repetición electoral, sino que quieran ir a una investidura fallida", subrayó la dirigente. La víspera, el PSOE había revelado que Iglesias había adelantado que no tendría problema en votar en contra del presidente si no había acuerdo.

Reproches Montero-Lastra

A Montero la replicó la vicesecretaria general de los socialistas, Adriana Lastra, quien negó la acusación de su homóloga morada. "No es así, no es esa la realidad", no es cierto que el jefe del Ejecutivo persiga apoyarse en PP y Cs, porque el "socio preferente" es Podemos. Lo que sí quiere el PSOE es que populares y naranjas no bloqueen la investidura, se abstengan gratis, ante la evidencia de que "no hay alternativa" a Sánchez. Los socialistas buscan, además, que la gobernabilidad no dependa de las fuerzas separatistas.

La primera votación debería caer en martes, por lo que una fecha posible es el 9 de julio (y habría urnas el 27 de octubre), o bien el 16, el 23 o el 30

Lastra, además, para devolver el golpe a Montero, preguntó a Iglesias si está dispuesto a "volver a votar en contra de la investidura de un presidente de izquierdas y de la mano del PP, Cs y Vox". La dirigente intentaba así refrescar la imagen de 2016, que Podemos ha metabolizado como un error. "No se dan cuenta —abundaban en el entorno del líder socialista— de que este partido ha cambiado, que de 2016 a 2019 pasaron muchas cosas, que nadie puede afirmar que Pedro no sea de izquierdas. Los electores no han creído que se quedó corto porque hemos ganado las generas, las autonómicas, las municipales y las europeas. Es Podemos quien no está en la realidad".

Ferraz avisa a Iglesias: o inviste a Sánchez en julio o elecciones sin pasar por septiembre

La gran incógnita que queda por despejar es la fecha del debate. En la Moncloa subrayan que la decisión "no está tomada". Es decir, que descartada la próxima semana, que es imposible —Sánchez arranca este jueves un viaje a Japón, al G-20, y enlaza con el Consejo Europeo extraordinario en Bruselas, el domingo—, la sesión de investidura podría ubicarse en lo que queda de julio.

La cuenta de atrás de dos meses hacia las segundas elecciones se activa a partir de la primera votación de investidura, en la que se requiere la mayoría absoluta del Congreso (para la segunda vuelta, a las 48 horas, se exige mayoría simple, más síes que noes). En esta ocasión, y casa con los cálculos hechos por Moncloa, esa votación ha de caer en martes, para garantizar que los nuevos comicios se celebran en domingo. Esa cautela impone que el debate arranque el lunes previo. Si se produce el 9 de julio, los dos meses vencerían el 9 de septiembre. Al día siguiente el Rey firmaría el decreto de disolución de las Cortes Generales, que entraría en vigor en la misma jornada, con su publicación. Arrancaría ahí el proceso electoral, que se acorta una semana (de los 54 días habituales a 47), porque una reforma legal introducida en 2016, justo con el anterior bloqueo institucional, achicó los tiempos y redujo la campaña electoral (de 15 días a solo siete). Los comicios, en este escenario, llegarían el domingo 27 de octubre.

Las distintas combinaciones posibles de investidura

Primera votaciónExpiración de los dos meses (art. 99.5 CE)Disolución de las CortesSegundas elecciones
9 de julio9 de septiembre10 de septiembre27 de octubre
16 de julio16 de septiembre17 de septiembre3 de noviembre
23 de julio23 de septiembre24 de septiembre10 de noviembre
30 de julio30 de septiembre1 de octubre17 de noviembre

Así, si la votación es el martes 16 de julio, habría elecciones el domingo 3 de noviembre. Una fecha 'a priori' poco indicada porque pillaría en medio del puente de Todos los Santos, por lo que la participación se podría ver afectada a la baja. Y eso no es lo que más interesa al PSOE, que logró apuntalar su victoria el 28 de abril gracias a una extraordinaria movilización, del 75,75%. Si cayera de forma acusada la asistencia a las urnas, las derechas podrían tener más cerca el acceso al Gobierno. El 23 de julio conduce a una repetición de los comicios el 10 de noviembre, y el 30 del próximo mes, al 17.

El desgaste del fracaso

En Ferraz sostienen que la idea es ir "cuanto antes" a la investidura, por lo que la fecha más cercana en el tiempo es la del 9 de julio, por la que algunos dirigentes se inclinan. Sin embargo, otros creen que habría que dejar algo más de margen por si cuajara la negociación, y en esa circunstancia serían más razonables otros martes como el 16 de julio —con el obstáculo evidente de que conduce a elecciones en pleno puente— o el 23, que ya queda más lejos en el calendario. Formalmente, es Batet quien fija el pleno, pero lo hará una vez recibida la indicación del presidente, con quien se reunirá el próximo día 2. Lo que está claro es que, de entrada, Sánchez no tiene los apoyos necesarios: cuenta con sus 123 parlamentarios y con el representante del Partido Regionalista de Cantabria. 124. Le faltarían los 42 de Unidas Podemos, los seis del PNV y el voto del diputado de Compromís para llegar a 173, y aun así requeriría la abstención de ERC y/o la de Bildu. Navarra Suma o Coalición Canaria (dos actas cada una) no se prestan hoy a facilitar la reelección del mandatario socialista.

La dirección socialista cree que con una repetición electoral mejoraría resultados a costa de Podemos, aunque el riesgo es perder el Gobierno

Pese a los argumentos y la actitud firmes esgrimidos por Ferraz, es difícil pensar que desde una primera votación fallida hasta la expiración de los dos meses que la Constitución, en su artículo 99.5, concede, no se desarrollen las negociaciones para evitar una segunda convocatoria electoral. Aunque sea 'in extremis'. En septiembre. Es, de hecho, ese abismo por unas nuevas urnas lo que más puede movilizar a los partidos y hacerles cambiar de posición. En 2016, el PSOE pasó del no a Mariano Rajoy defendido con ahínco por Sánchez a la abstención, aunque para ello tuvo que sufrir un enorme desgarro interno, que supuso el descabalgamiento del líder y su posterior renuncia al escaño. En aquel momento España se jugaba ir por tercera vez a elecciones.

Ferraz avisa a Iglesias: o inviste a Sánchez en julio o elecciones sin pasar por septiembre

Los socialistas dicen no querer una repetición de las generales, aunque tampoco la temen, porque creen que serían los menos castigados, ya que su victoria el 28-A fue inapelable —aunque muy insuficiente: 123 escaños— y lo lógico es que hubiera una tendencia al alza de Sánchez y otra a la baja de los morados. Pero Sánchez podría encontrarse con el mismo problema: necesitaría a Iglesias para completar su mayoría, tendría que volver a pactar con él, con más o con menos diputados. Ambos líderes parecen condenados a entenderse, salvo que Pablo Casado o Albert Rivera mudaran de posición, algo que hoy se vislumbra imposible.

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