el presidente de la junta, figura de la asamblea

Ni Aznar ni Rajoy, Moreno y Feijóo se consagran en referentes del PP de Casado

El nuevo presidente de la Junta, después de apoyar a Soraya Sáenz de Santamaría, aguantó y supo maniobrar hasta convertirse en el barón del PP con más poder institucional

Foto:  El presidente del PP Pablo Casado (i), conversa con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, durante la convención. (EFE)
El presidente del PP Pablo Casado (i), conversa con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, durante la convención. (EFE)

A la espera de los resultados electorales del 26 de mayo, el Partido Popular presidido por Pablo Casado sale de su Convención Nacional con dos figuras consagradas y referentes ante esa cita con las urnas: el presidente de la Xunta de Galicia que no quiso competir por ser el sucesor de Mariano Rajoy y el nuevo presidente de la Junta de Andalucía que, después de apoyar a Soraya Sáenz de Santamaría, aguantó y supo maniobrar hasta convertirse en el barón del PP con más poder institucional. Hoy es esperado en el Ifema de Madrid para ser aclamado como la nueva figura del partido. Cumplido el requisito de escuchar a Rajoy y Aznar, Moreno ha sido el único orador de la clausura acompañando a Casado.

Alberto Núñez Feijóo da doctrina como representante de otra época, la de las mayorías absolutas de los populares que solo quedan en Galicia, donde los populares no dejan un resquicio de división en el centro derecha desde hace tres décadas al agrupar todo su espectro político ajeno a la izquierda. Juan Manuel Moreno encarna los nuevos tiempos y el modelo que el PP quiere exportar a las demás comunidades autónomas, el del pacto con los afines para desbancar a los socialistas donde gobiernan gracias a las diversas marcas de Podemos.

"Andalucía ha mostrado que el PP no ha sido suficiente para el cambio, pero sin el PP el cambio no se habría producido. Enhorabuena a los que lo habéis hecho posible". Así se refirió José María Aznar al primer éxito de Casado, aunque fuera de carambola y con los peores resultados electorales de la historia del partido. Un solo escaño más para Ciudadanos a costa de los populares y el cambio se hubiera frustrado, según recuerdan en la sede de Génova después de cumplir todos sus objetivos básicos en esos comicios.

La Junta de Andalucía será el laboratorio político del intento del sucesor de Rajoy de reagrupar a todo el centro derecha alrededor del PP, como hizo Aznar a partir de 1990, pero esta vez desde el poder. Moreno será el modelo. La revolución fiscal, el ajuste del aparato político y propagandístico del gobierno regional y la mejora en la prestación de servicios a los ciudadanos que se propone acometer el nuevo presidente de la Junta es el ejemplo en el que los populares se fijarán para aplicarlo a los demás ejecutivos autonómicos en liza.

Con Juan Vicente Herrera de retirada en Castilla y León, Moreno es, Feijóo al margen, el barón por antonomasia del PP. Los demás aspirantes tendrán que aspirar a ser sus seguidores y replicar sus pactos con Ciudadanos, y/o con Vox donde los de Santiago Abascal irrumpan, si quieren seguir o llegar al poder después de los comicios del 26 de mayo.

El nuevo presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, es felicitado por el presidente de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo el pasado viernes. (EFE)
El nuevo presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, es felicitado por el presidente de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo el pasado viernes. (EFE)

Nada más ganar el congreso de la sucesión, Casado encargó al presidente de la Xunta de Galicia que coordinara la Convención Nacional. Era un reconocimiento al papel que había jugado para que él pudiera imponerse al final a Soraya Sáenz de Santamaría y a su peso dentro de organización nacional. Pero en un congreso ordinario y después de haberse hecho con la Junta de Andalucía, Moreno sería el jefe de la delegación más numerosa del PP, hasta tres veces más que los gallegos dada su aportación en militantes, alcaldes, diputados, senadores y ahora altos cargos autonómicos. Son unas cuotas de poder sin precedentes en la historia del partido.

El objetivo confesado de Casado es repetir la jugada de Moreno en Andalucía y aunar los logros de Rajoy y Aznar sin pasar por las derrotas en las urnas que ambos sufrieron ante el PSOE antes de llegar al poder. Su plan es ganar a la primera, pactar luego con los afines para llegar a la Moncloa y unificar después al centro derecha bajo su mando. Es una tarea que a Aznar le llevó casi seis años (entre 1990 y 1996). Rajoy logró su victoria después de casi siete años de travesía en la oposición, aunque fuera sin tener que competir con los nuevos partidos. La fragmentación del electorado hace que esos largos procesos para los relevos en el poder sean cosa de pasado. Moreno lo puede atestiguar.

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