mallada hizo campaña por la exvicepresidenta

Casado impone su presidencialismo para designar candidatos, sorayistas incluidos

El nuevo presidente del PP se salta la norma de que los presidentes regionales electos del partido son automáticamente los candidatos en las elecciones autonómicas

Foto: El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)

Hasta la llegada de Pablo Casado a la presidencia, en el Partido Popular los candidatos a los gobiernos autonómicos de toda España eran los presidentes regionales de la organización. Esa norma ha decaído esta vez en Asturias y Cantabria al imponer la dirección nacional el relevo de sus titulares por las designadas directamente desde la sede de Génova en un hecho sin precedentes en los tiempos de Mariano Rajoy. Mercedes Fernández y María José Sáenz de Buruaga habían ganado sus respectivos congresos regionales, pero no encajaban en los planes de la sede de Génova para los comicios de mayo y han impuesto a Teresa Mallada y Ruth Beitia como cabezas de cartel.

El caso de Madrid es aparte. El presidente, Pío García Escudero, que lo es también del Senado, asumió el cargo de forma provisional ante la crisis de la dimisión salida de Cristina Cifuentes, y Casado tenía manos libres de entrada para poner en el cartel a quien quisiera. Se ha ceñido a los nombres propuestos en su día por el propio aparato regional, pero en el anuncio de los candidatos hizo hincapié en que se trata de decisiones personales.

En marzo de 2017, Casado asistió al congreso del PP asturiano, un evento sin disputas que aclamó a 'Cherines' porque no hubo candidato alternativo

El arranque de presidencialismo de Casado no es un ajuste de cuentas con lo que pueda quedar de 'sorayismo' en el partido: Mallada estuvo en el video de apoyo a la exvicepresidenta, el de "Ahora una mujer, Soraya", mientras que Mercedes Fernández se pronunció en la primera vuelta por María Dolores de Cospedal y en la segunda se saltó el pacto entre la secretaria general saliente y Casado para apostar por la exvicepresidenta del Gobierno. El nuevo presidente del PP también se la jugó en Andalucía con un candidato en origen 'sorayista', Juan Manuel Moreno, al cual ha tutelado hasta la negociación final para convertirle en el próximo presidente de la Junta.

En marzo de 2017, Casado asistió al congreso del PP asturiano, una asamblea sin disputas que aclamó a 'Cherines' porque no hubo candidato alternativo. Acudía como representante de la dirección nacional, era vicesecretario general y ese fin de semana los miembros del núcleo duro de Génova del partido se repartieron por los congresos regionales convocados. Rajoy se reservó para el de Madrid que iba a elegir a Cristina Cifuentes.

Casi dos años después Casado decidió relevar a Fernández de la candidatura para poner a Mallada con el argumento de que tiene más posibilidades de ganar. Ingeniera de Minas, llegó a ser la presidenta de la empresa pública Hunosa, desde 2012 hasta julio pasado, a propuesta de Cristóbal Montoro; sin que al final en el equipo económico del Gobierno estuvieran muy contentos con su gestión en el desmantelamiento de la filial de la Sepi.

Cristóbal Montoro conversa con Pablo Casado en el Congreso. (EFE)
Cristóbal Montoro conversa con Pablo Casado en el Congreso. (EFE)

La dirección nacional ha sido muy sensible a los mensajes de una parte del PP asturiano para abrir una nueva etapa de renovación en las listas del partido aunque la intervención del aparato nacional supone meter a la organización en una larga etapa de bicefalia, como mínimo hasta el próximo verano, y según salgan de las elecciones del 26 de mayo.

En Génova invocan las encuestas y el desgaste de Fernández para entregar el testigo a Mallada mientras buscan una salida a la presidenta regional. Y esta vez la habitual de la Eurocámara se presenta muy complica dadas las perspectivas a la baja para los comicios europeos: en 2014 sacaron 16 eurodiputados y ahora temen quedarse en una docena.

En el caso de Cantabria ha sido otra decisión personal de Casado la idea de zanjar las disputas internas en la organización partida en dos desde que Sáenz de Buruaga se impuso al expresidente autonómico Ignacio Diego en el congreso regional por cuatro votos y entre acusaciones de 'pucherazo' que terminaron en los tribunales. La asamblea se celebró en marzo de 2017 y hasta junio pasado el juez de primera instancia no desestimó las demandas de nulidad del congreso.

El presidente del PP decidió la pasada semana cerrar el paso a Sáenz de Buruaga e impuso a Ruth Beitia, la mejor atleta española de todos los tiempos (medalla de oro en salto de altura en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro), como cabeza de cartel para las autonómicas en Cantabria.

Casado ya había incluido a Beitia en su comité ejecutivo nacional formado en el congreso de julio y en la sede de Génova ponen a la deportista como ejemplo de la renovación y el empuje que quieren en la nueva etapa del partido. De momento a Beitira le ha jugado una mala pasada su inexperiencia o bisoñez a la hora de hablar de asuntos delicados como la violencia de género.

En el caso de Andalucía, el presidencialismo de Casado se ha dejado notar en la tutela sobre la campaña electoral y las posteriores negociaciones para conseguir que Juan Manuel Moreno, otro sorayista en origen, sea el próximo presidente de la Junta de Andalucía. A través del secretario general, Teodoro García Egea, en primera línea, la dirección nacional del PP ha dirigido todos los movimientos y negociaciones con Ciudadanos y Vox para sacar adelante el pacto de gobierno con los riveristas y el de legislatura con la nueva formación parlamentaria. Casado siempre se reservó el as en manga: sus buenas relaciones personales con Santiago Abascal.

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