los equilibrios del presidente del pp

Casado va al choque frontal con Sánchez apoyado en Aznar y el legado de Rajoy

En el PP consideran que Casado cumplió sus objetivos vista la acogida de satisfacción de los diputados propios y la irritación de Sánchez al recordarle sus apoyos independentistas

Foto: El expresidente del Gobierno José María Aznar, acompañado por el presidente del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE)
El expresidente del Gobierno José María Aznar, acompañado por el presidente del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE)

Pablo Casado hace equilibrios para quedar bien con todos los sectores y equipos de dirección salientes de su partido. Después de promocionar el último libro de José María Aznar, el nuevo presidente del PP se presentó en su estreno como jefe de la oposición en la tribuna de oradores del Congreso como heredero y defensor del Gobierno de Mariano Rajoy y resuelto al choque frontal con Pedro Sánchez a cuenta del independentismo catalán.

El presidente del Gobierno, que consideró que el líder del PP le faltó el "respeto institucional" tras acusarle de haber sido "partícipe y responsable del golpe de Estado que se está perpetrando en España", dio por rotas sus relaciones con el popular a última hora del miércoles.

Casado va al choque frontal con Sánchez apoyado en Aznar y el legado de Rajoy

Vista la acogida de satisfacción de los diputados propios y la irritación del jefe del Ejecutivo al recordarle el origen de los votos que le llevaron y le mantienen en el Palacio de la Moncloa, Casado cumplió todos sus objetivos. "No le he llamado golpista, he recordado su responsabilidad al no tomar medidas contra el golpe al Estado que sigue en marcha", vino a explicar el presidente del PP cuando abandonaba el hemiciclo y después de oír la amenaza de Sánchez de "romper relaciones" con los populares.

En el Grupo Popular, consideraron la reacción del dirigente socialista como una pataleta un tanto impostada, dado el claro compromiso de Sánchez con Podemos y los independentistas para aislar e ir contra el principal partido de la Cámara hoy en la oposición (nuevo pacto del Tinell) y el hecho de que "ya no había relaciones".

El equipo de Casado concluyó que el jefe del Ejecutivo había recurrido a la fórmula de hacerse la víctima y situar de nuevo al PP en la extrema derecha para disimular que había perdido el debate. Se referían al espectáculo de fondo de la sesión, con los aliados de la moción de censura compitiendo entre sí para poner en aprietos a Sánchez por la venta de armas a Arabia Saudí, con Iglesias como principal defensor de la estabilidad de su Gobierno y con su presidente "acorralado" por las denuncias de dejación de funciones en defensa de la unidad de España y del marco constitucional.

Los populares, los 'casadistas' de primera hora y los marianistas, se manifestaban encantados con el estreno del nuevo jefe de la oposición. Destacaban que había intervenido sin leer texto alguno y con el habitual torrente de datos y argumentos hilados que contrasta con la, a su juicio, parca capacidad oratoria de Sánchez. Solo añadían como cuestiones pendientes de "pulir" por su jefe la capacidad para concentrar el mensaje.

En clave interna, el otro acierto de Casado fue elogiar la labor de su antecesor en el Gobierno como contrapeso a la complicidad con José María Aznar exhibida el día anterior. El equipo de dirección saliente no olvida las críticas recibidas del exjefe del Ejecutivo, ni su apoyo a la promoción de Albert Rivera como alternativa al PP para defender después "la refundación del centro derecha".

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Con Cristóbal Montoro, Fátima Báñez y José Manuel García-Margallo sentados en los escaños del Grupo Popular, Casado utilizó varias veces el "nosotros" para referirse a los hitos del equipo de Mariano Rajoy al frente del Gobierno, desde la recuperación económica, la política de inmigración, el papel del Ejecutivo español en el contexto europeo, la creación de empleo y hasta la propuesta de cosoberanía en Gibraltar para aprovechar el Brexit.

El presidente manejó los datos de la bajada de la prima de riesgo y la cifra record de recaudación de Hacienda logradas por el anterior Ejecutivo, el pacto con los sindicatos y los empresarios para subir el salario mínimo (Báñez), la compensación a los funcionarios por el recorte aplicado en sus nóminas por el anterior Gobierno socialista y los tres millones de empleos creados en los últimos años frente a los cuatro millones perdidos en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero. Al final de su intervención, el Grupo Popular entero despidió a su nuevo jefe puesto en pie y con un largo aplauso.

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