pide explicaciones y eleva sus exigencias

Iglesias se suma a la presión sobre Sánchez en medio de la negociación para los PGE

La formación liderada por Pablo Iglesias tiene prisa y está ultimando un documento base como pacto de legislatura para acelerar y dar un último empujón a las negociaciones

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante el encuentro que mantuvieron hace dos semanas en la Moncloa. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante el encuentro que mantuvieron hace dos semanas en la Moncloa. (EFE)

Podemos cierra una semana con menos avances de los esperados en las negociaciones que mantiene con el Gobierno para brindarle su apoyo en los presupuestos y tras varios avisos a Pedro Sánchez para elevar la presión y recordarle al jefe del Ejecutivo que ni son socios de Gobierno ni tampoco en el Parlamento, al menos de momento. Todo ello incluyendo una amenaza velada de abandonar el Pacto de Toledo si no hay acuerdo para fijar la recomendación relativa a la revalorización anual de las pensiones. Una cosa es su disponibilidad para convertirse en socios potenciales en materia social y otra en cuestiones de regeneración democrática que no cumplan las expectativas con las que nació la formación liderada por Pablo Iglesias. Este fue el mensaje grabado que le dejó Iglesias a Sánchez a la salida del pleno del Congreso, mientras el líder del PSOE se reunía con sus socios europeos en la cumbre de Salzburgo.

Un empujón para acelerar un acuerdo que se quiere tener sellado en un par de semanas, antes de que Pedro Sánchez acuda a Bruselas a presentar su proyecto de presupuestos al comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. Los avances en la recién inaugurada mesa sobre vivienda, en la que se exige poner fin a la burbuja de los alquileres con el 'modelo Merkel', será crucial para Podemos. De hecho, la formación liderada por Pablo Iglesias está ultimando un documento para un pacto presupuestario —y por ende de legislatura— "sin líneas rojas" y consensuado con todas las confluencias, tratando así de visibilizar un principio de acuerdo y darles el último empujón a las negociaciones.

No fue el único aviso del día, pues horas antes, en esta ocasión a la entrada del pleno, Iglesias exigía explicaciones al presidente por copiar párrafos sin citar en el libro que firmó junto a Carlos Ocaña. El líder de Podemos sorprendía también anunciando que su grupo parlamentario no apoyará la reforma constitucional para limitar los aforamientos si no se incluye al Rey. Lo hacía a menos de 24 horas de que el Ejecutivo lleve dicha propuesta al Consejo de Ministros y Ministras y a sabiendas de que el Gobierno ya ha desechado incluir este aspecto en la reforma, tanto la inviolabilidad como la retirada del aforamiento al monarca, pues apuestan por una reforma simple y no agravada para simplemente quitar el aforamiento a los diputados, senadores y miembros del Gobierno, salvo en el ejercicio estricto de su cargo.

Unidos Podemos ultima un documento base para un pacto de legislatura, "sin líneas rojas" y consensuado, que acelere las negociaciones

Si tras el anuncio del Gobierno para reformar la Constitución en Princesa 2, sede Podemos, ya se respira cierto aire de escepticismo y se ponía sobre la mesa la necesidad de ir más allá de los aforamientos, a medida que se ha ido concretando la reforma fue calando la sensación de un golpe de efecto. Un golpe de efecto coincidiendo con los 100 días del Gobierno, y con la convicción de priorizar los gestos y no mirar a las dimisiones de ministros que quedan atrás. No en vano, Iglesias insistía frente a los medios de comunicación, dejando clara su disponibilidad "para ser socios de Gobierno, pero no para blanquear la corrupción de la monarquía". Blanquear en el sentido amplio. Más mensajes enlatados, el último durante una entrevista a Pablo Iglesias en Antena 3: "No tenemos compromiso con el Gobierno, tenemos compromiso con la gente, con España".

El debate sobre la estrategia a seguir con Sánchez en la Moncloa está cerrado, auspiciando el "ser dirigentes antes que gobernantes" y la "competición virtuosa", pero el miedo a convertirse en una simple muleta de los socialistas sigue presente. Una línea que la formación no está dispuesta a traspasar, por mucho que condicionen las elecciones municipales y autonómicas y los más que potenciales pactos postelectorales que se producirán entre ambas fuerzas, si es que no tienen que soltar amarras antes en caso de convocarse elecciones generales anticipadas.

Pablo Iglesias, durante la rueda de prensa ofrecida al término del pleno celebrado esta semana en el Congreso. (EFE)
Pablo Iglesias, durante la rueda de prensa ofrecida al término del pleno celebrado esta semana en el Congreso. (EFE)

En este contexto, Iglesias cambiaba este jueves el guion para exigir al presidente del Gobierno que diese explicaciones sobre su plagio en el libro que supuestamente resume su tesis doctoral. Hasta aquí llegaba su amparo al presidente, a quien incluso tildó de "cutre" por copiar sin citar. Más tarde rebajaba los adjetivos, afirmando que los párrafos sin cita "empobrecen" el libro, aun recalcando su convencimiento de que no había plagio en su tesis. Con todo, finalmente Sánchez acabará compareciendo en el Senado: "Si el PP quiere que comparezca, lo haré. Pero advierto al PP de que hacer oposición no es hacer ruido".

La relación política entre Sánchez e iglesias nunca fue fácil y ha pasado ya por todas las fases posibles. Esta nueva reconciliación, una vez conquistada la Moncloa tras una moción de censura en la que Podemos maniobró para poner de acuerdo a toda la oposición al PP, también está teniendo sus altibajos. Sin embargo, existe la responsabilidad compartida de mantener vivas unas negociaciones para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, consumar así la legislatura, y acudir antes a unas elecciones municipales y autonómicas de las que esperan salir gobiernos de coalición de izquierdas. Ese es el plan, aunque sigue sumando vías de agua y la incertidumbre no deja de aumentar.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

A todo ello se suman los posicionamientos de Izquierda Unida respecto a las negociaciones que se están manteniendo con el Gobierno, principalmente con el ministerio de Hacienda del que es titular María Jesús Montero. Si desde Podemos se inclinan por priorizar los acuerdos en materia social y dejar en manos del Gobierno, como este desea, la decisión de dónde se conseguirá la recaudación necesaria para financiarlas, IU mantiene una línea más dura en cuestiones de fiscalidad. Hace unos días, el responsable de política económica de IU, Carlos Sánchez Mato, trasladaba a los órganos de dirección de su formación que los acuerdos con los representantes del Gobierno "son relativamente sencillos a nivel teórico, pero muy difíciles a la hora de concretar, por ejemplo, los acuerdos fiscales y que se puedan poner en marcha".

La formación liderada por IU ya ha avisado de que "cualquier avance significativo" en las negociaciones con el Gobierno deberá pasar por la "decisión colectiva" de sus propios órganos de dirección. Unos avances que, según explicaba a sus compañeros de filas el propio Sánchez Mato, están siendo difíciles porque la actitud del Gobierno iría en contra de "tocar los privilegios fiscales de los más favorecidos que nosotros queremos eliminar". Pablo Iglesias aprieta, pero para intentar mejorar la relación y acallar voces internas que comienzan a criticar una supuesta posición subsidiaria frente al PSOE. El propio Sánchez era preguntado en Salzburgo si creía que las presiones de Iglesias iban a repercutir en la relación de ambos, a lo que respondió con un lacónico "espero que no".

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