en los juzgados, el congreso y la calle

Podemos abre un frente republicano contra el Rey junto a ERC, PDeCAT y Compromís

El marco discursivo de la "corrupción política", que acabó por provocar la moción de censura y precipitar la salida de Mariano Rajoy, se traslada ahora a la Corona, con el fin de poner en jaque al Rey

Foto: El coordinador federal de IU, Alberto Garzón (i), y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante un pleno del Congreso. (EFE)
El coordinador federal de IU, Alberto Garzón (i), y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante un pleno del Congreso. (EFE)

"Criticamos la monarquía porque somos demócratas y nos oponemos a que haya una involución democrática en nuestro país. Y Felipe VI se ha puesto del lado de los partidos que están defendiendo, con su práctica política, la excepcionalidad y la renuncia a los principios básicos de la democracia". Con estas palabras pronuncias por Pablo Iglesias a finales del pasado año, en una conferencia junto al constitucionalista Javier Pérez Royo titulada 'Nuevos acuerdos para un impulso constituyente', el líder de Podemos daba la señal para abandonar la posición de cierta equidistancia frente a la monarquía y pasar a la ofensiva en el plano discursivo apelando al "espíritu republicano". Ahora, coincidiendo con la difusión de los audios de Corinna implicando al Rey emérito, ha llegado el momento de convertir esa ofensiva diálectica en un frente republicano parlamentario para denunciar la "corrupción de la monarquía".

Unidos Podemos, ERC, PDeCAT, Compromís y Bildu han registrado este lunes en el Congreso una petición para abrir una comisión de investigación sobre la "posible corrupción de la monarquía". Su objetivo es arrastrar a ella al PSOE, así como a los partidos 'monárquicos', como PP y Cs, para que la apoyen. La dicotomía izquierda-derecha entre los grupos parlamentarios se transforma así en una más orientada al modelo de Estado que cada uno defiende, dividida en dos 'bloques': el republicano y el monárquico. Que la primera llamada de Pablo Casado tras ser elegido como presidente del PP fuese a Felipe VI, para grantizarle el compromiso de su partido con la monarquía y la Constitución, como él mismo comunicó a los compromisarios del congreso, no es casual en el actual contexto político.

Al frente parlamentario para investigar "las presuntas ilegalidades cometidas por el ex jefe de Estado" se suma otro frente judicial promovido por Izquierda Unida. La formación liderada por Alberto Garzón ha pedido personarse como acusación particular en el caso de las grabaciones de la supuesta conversación entre el comisario José Manuel Villarejo y la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein. El equipo jurídico de IU considera que existen elementos que hacen pensar en "la existencia de una concatenación de conductas altamente irregulares y reiteradas en el tiempo que, siendo penalmente relevantes, causan a su vez un grave descrédito al funcionamiento democrático de nuestro país".

Con esta petición para personarse como acusación particular se pretende tanto tener conocimiento como poder actuar en la instrucción, "algo para lo que tenemos plena legitimidad, puesto que la salvaguarda de los intereses de la ciudadanía, la lucha contra la corrupción institucional y la erradicación de los espacios de impunidad penal forman parte de los principios sobre los que se rige la acción de Izquierda Unida como organización política".

A la dicotomía izquierda-derecha se añade la división en dos 'bloques' sobre el modelo de Estado: monárquico o republicano

El marco discursivo de la "corrupción política", que acabó por provocar la moción de censura y precipitar la salida de Mariano Rajoy del Gobierno, se traslada ahora a la Corona, con el fin de poner en jaque al Rey. No es la primera vez que desde las filas de Podemos se vierten acusaciones de corrupción contra la Corona. "Juan Carlos de Borbón era un franquista confeso, un corrupto. Por ejemplo, salió a la luz su carta en la que pedía al sha de Persia 10 millones de dólares para Suárez", afirmaba en la conferencia antes mencionada, en refencia a un capítulo histórico poco explorado sobre la financiación de la campaña electoral de UCD.

El 'jaque al Rey' esconde un objetivo de más largo aliento y para el que nació Podemos, como se condensa en estas conversaciones entre Iglesias y Pérez Royo: "Romper los candados del régimen del 78". Esto es, propiciar un proceso constituyente. "Este bloque [monárquico] podrá preservar su poder durante un poco más de tiempo, pero carece de algo que es esencia para conservarlo a medio y a largo plazo: la hegemonía. Y esto ha ocurrido porque son los partidos de este bloque quienes, básicamente, han provocado la crisis constitucional en la que estamos inmersos", barruntaba Iglesias. Ante ello, añadía el constitucionalista Pérez Royo: "La segunda restauración carece de proyecto de futuro. La legitimidad constituyente de la Transición ya no da más de sí y no encuentra la forma de renovarse".

A los frentes parlamentario y judicial se suman también la movilización social y las consultas populares. Los movimientos sociales republicanos están promoviendo consultas simbólicas sobre el modelo de Estado en diferentes ciudades y municipios de toda España, con el objetivo de fijar el debate sobre monarquía o república en la agenda pública. El madrileño barrio de Vallecas fue el encargado de intentar prender la mecha, convirtiéndose en una suerte de Arenys de Munt, el primer municipio catalán donde se celebró una consulta simbólica sobre la independencia dando lugar a un movimiento que se replicó después en más de medio millar de localidades catalanas.

La apuesta de Podemos es que se realice un referéndum sobre el modelo de Estado. Así lo defendió Iglesias en varias ocasiones al ser preguntado sobre si apostaría por impulsar un referéndum sobre la forma de Estado, añadiendo que el propio Felipe VI tendría muchas posibilidades de ganar unas elecciones para decidir la jefatura del Estado. Más recientemente, el exJemad y secretario general de la formación en Madrid, Julio Rodríguez, concluía en un libro autobiográfico que "algún día, más pronto que tarde, los españoles tendremos que afrontarlo [el debate sobre la monarquía], y habremos de hacerlo de la manera que dicta el sentido común y el espíritu democrático: consultando a la ciudadanía".

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