podría quedar en semilibertad

Urdangarin podrá optar al tercer grado a los dos meses de entrar en prisión

Si se cumplen una serie de requisitos, el exduque podría acceder directamente a este grado, que implica salidas de la cárcel los fines de semana y de lunes a viernes si son para ir a trabajar

Foto: Iñaki Urdangarin, a través del monitor de la sala de prensa de la Escuela Balear de la Administración Pública (EBAP), durante el juicio por el caso Nóos. (EFE)
Iñaki Urdangarin, a través del monitor de la sala de prensa de la Escuela Balear de la Administración Pública (EBAP), durante el juicio por el caso Nóos. (EFE)

Iñaki Urdangarin apura previsiblemente sus últimos días en libertad. A falta de conocer la decisión que el Tribunal Constitucional adopte en respuesta al recurso que se plantea presentar para reclamar la suspensión de la condena firme de cinco años y 10 meses de prisión que le impuso este martes el Tribunal Supremo, la Audiencia de Palma le comunicará hoy que debe ingresar en prisión. A partir de ese punto y en caso de que se formalice el encarcelamiento, fuentes jurídicas advierten de que existe la posilidad de que opte al tercer grado penitenciario, es decir, la semilibertad, en solo dos meses.

La entrega del mandamiento, acto para el que ha sido citado entre las nueve y las dos de esta tarde, abrirá la compuerta a la búsqueda por parte del exduque de Palma de una prisión a su gusto. El tribunal acostumbra a conceder en estos casos un plazo de entre cinco y 10 días para el ingreso efectivo. Una vez se presente en el centro penitenciario que escoja -y si nada lo evita- pasará a quedar internado en un módulo de respeto.

Urdangarin podrá optar al tercer grado a los dos meses de entrar en prisión

Transcurrido un plazo de dos meses, debe clasificársele en un grado determinado. Según apuntan los expertos consultados, lo habitual es que se opte por el segundo, pero existe la posibilidad, si se cumplen una serie de requisitos, de que acceda directamente al tercero, lo que implica salidas de la cárcel los fines de semana y de lunes a viernes si son para acudir a un puesto laboral.

La encargada de proponer esta clasificación es la Junta de Tratamiento Penitenciario. Realiza una propuesta que resuelve la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, ahora bajo la batuta de Fernando Grande-Marlaska. Se valoran circunstancias como el hecho de que se trate del primer delito y no existan antecentes, el riesgo de reincidencia o la existencia de un entorno familiar y laboral estable y adecuado.

Además de los grados, Urdangarin podrá acceder a permisos penitenciarios cuando cumpla una cuarta parte de la condena. Es decir, superados los 15 meses de encarcelamiento, el marido de la Infanta podría optar a un 'plus' de salidas: un total de 48 días al año si se le califica desde el inicio en tercer grado y de 36 si queda ubicado en el segundo. Otra puerta a la salida de la cárcel con antelación es la libertad condicional anticipada, a la que podría optar cumplidas dos terceras partes de la condena, cerca de cuatro años. La libertad condicional normal no puede reclamarse hasta el cumplimiento de las tres cuartas partes.

La baza del Tribunal Constitucional

En todo caso y como última puerta de escape a la entrada en una cárcel, el yerno del Rey emérito jugará la baza del Tribunal Constitucional. Su defensa tiene previsto presentar un recurso ante el Constitucional que, según fuentes del tribunal de garantías, tiene difícil encaje en la doctrina adoptada en el pasado. El criterio consolidado del TC es el de rechazar la suspensión cuando la suma de las penas supera los cinco años.

También se tiene en cuenta para valorar este tipo de peticiones si parte de la pena está cumplida en prisión provisional. No es el caso de Urdangarin, que disfrutó en libertad los meses transcurridos desde que la Audiencia de Palma le condenó hasta la decisión definitiva del Supremo. Se le permitió residir en Suiza, donde debía comparecer de forma mensual.

Existe, además, un reciente precedente que encaja con la situación del exduque. En un auto del pasado 13 de noviembre, el TC denegó la suspensión a un condenado por dos delitos fiscales con penas que sumadas alcanzaban los seis años y que tampoco había cumplido prisión provisional. El recurrente era en este caso Sixto Delgado de la Coba, ingeniero jubilado de Repsol y evasor fiscal cazado gracias a la lista Falciani, que vio rechazada su reclamación, si bien, en este antecedente, con escasas consecuencias, ya que se encuentra huido de la Justicia.

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