MALESTAR EN LA FISCALÍA

La huida de Sixto: el segundo condenado a cárcel por la lista Falciani también se fuga

El ingeniero jubilado que tenía millones en Suiza se escapa después de que los jueces denegaran la prisión provisional. Los dos condenados se han esfumado antes de ir a prisión

Foto: Sixto Delgado Coba, en el centro.
Sixto Delgado Coba, en el centro.

Sixto Delgado Coba, segundo condenado en firme a penas que suponen el ingreso en prisión por la lista Falciani, está prófugo. Siguiendo el ejemplo del primer condenado, Jacob Benzaquen, ha preferido disfrutar fuera de España los millones que tenía en Suiza antes que cumplir la condena de prisión, según fuentes conocedoras del procedimiento. Hace un año, la Audiencia de Madrid se negó a que ingresara en prisión hasta que la condena no fuera firme y solo le retiró el pasaporte. La Fiscalía y la Abogacía querían evitar que se fugara, pero no lo lograron. El resultado es que los únicos dos condenados a penas que suponen ingreso en prisión han volado.

El pasado mes de febrero, el Supremo ratificó la condena de seis años de cárcel y 14,21 millones de euros entre multas y cuota defraudada a Sixto Delgado Coba. Este ingeniero jubilado de Repsol que llegó a cobrar el paro ocultaba en el HSBC de Ginebra 5,3 millones de euros. En 2005, declaró a Hacienda unos ingresos de 15.054 euros, por los que pagó por IRPF 722,28 euros. El año siguiente declaró que había ingresado 41.197 euros y pagó 3.460 en la declaración de la renta. Supuestamente asesoraba a su hija y sacaba 20.000 euros al año de la venta de uva de su finca en Canarias.

Pese a estar prófugo, Sixto Delgado ha pedido el indulto y sigue con su defensa ante los tribunales

No usaba tarjeta de crédito. La vida modesta que presentaba ante el fisco español nada tenía que ver con la abultada cuenta que mantenía en el HSBC de Ginebra, en la que a finales de 2006 atesoraba 5,277 millones de euros. "Sixto Delgado no declaró jamás a la Hacienda ni a las autoridades fiscales españolas ni la relación ni la posesión de estas cuentas, ni sus fondos o activos, ni pagó impuesto alguno por ellos. Tampoco tributó por ellos en Suiza", señaló el fallo de la Audiencia Provincial de Madrid que le condenó en primera instancia en mayo de 2016.

Su condena llegó poco después de que se fugara Jacob Benzaquen Belilty, el primer condenado a una pena de cárcel. En diciembre de 2015, la Audiencia de Madrid le condenó a siete años. Pero como desveló este diario, semanas antes del fallo, Benzaquen cerró sus empresas y sus casas y se esfumó. Los anteriores condenados lo habían sido a penas de menos de dos años o en conformidad, por lo que no debían entrar en la cárcel.

Fuentes de su entorno situaban a Benzaquen en Israel, donde tiene familia. Este empresario nacido en Melilla es judío, por lo que tiene pasaporte israelí y su marcha fue sencilla. El dos de marzo de 2016, cuando debía presentarse en el juzgado para recibir la orden de ingreso en prisión, no apareció y la Justicia nunca más supo de él. Ese mismo día, el juzgado pidió una orden de busca y captura y ordenó investigarle por alzamiento de bienes, porque los meses anteriores todas sus empresas habían entrado en concurso de acreedores. Ya era tarde para tanta celeridad.

Con el malestar por ese precedente, la Fiscalía de Delitos Económicos de Madrid y la Abogacía del Estado intentaron que no se repitiera y pidieron que Sixto ingresara en prisión aunque la condena no fuese firme. Su abogado, el exmagistrado de la Audiencia Nacional José Antonio Choclán, había recurrido al Supremo. El alto tribunal no se había pronunciado aún sobre la validez de la lista Falciani y los evasores denunciados se aferraban a la 'doctrina del fruto del árbol envenenado', según la cual nadie puede ser condenado por una prueba obtenida ilegalmente.

El viernes 27 de mayo de 2016, la sección 23 de la Audiencia Provincial de Madrid celebró una vista en la que la Fiscalía pedía una medida sin precedentes por fraude fiscal: prisión preventiva por una condena que aún no era firme. Los magistrados no la concedieron. Decidieron que bastaba con retirarle el pasaporte e imponerle la obligación de comparecer periódicamente para conjurar el riesgo de fuga.

Jacob Benzaquen.
Jacob Benzaquen.

Sixto fue cumpliendo e incluso llegó a declararse insolvente. El 6 de marzo, la Audiencia Provincial de Madrid le citó para el día 22 de ese mes para notificarle en persona su ingreso en prisión. Allí declaró que "no tiene dinero" y al día siguiente la Justicia ordenó embargarle los bienes. Y ya nunca más se supo. El pasado 26 de junio, Interpol pidió a España los datos para ponerlo en busca y captura internacional. Lo curioso es que a la vez que se ha escapado, la defensa de Sixto —que ayer no devolvió la llamada de este diario— está pidiendo el indulto para el ingeniero. Su fuga ha generado malestar en la Fiscalía y en la Abogacía del Estado, que han visto cómo el tiempo les ha dado la razón y el riesgo de fuga era mayor que el que consideraron los jueces.

No es el único prófugo que sigue con su defensa en los tribunales como si tal cosa. Benzaquen, que fue condenado a siete años de cárcel y 21 millones entre multa y cuota, ha perdido en el Supremo un recurso de revisión. Utilizó un argumento de peso, una declaración de Falciani realizada como testigo y en secreto ante el juez Pablo Ruz en 2013 en la que contradecía al Supremo al admitir que tuvo ayuda de EEUU y que siempre quiso abrir un procedimiento penal contra los evasores. Sin embargo, el alto tribunal ha considerado que no le vincula lo que diga Falciani en cada momento y desestimado el recurso. Queda Estrasburgo.

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