la policía y los mossos también abren diligencias

La Fiscalía investiga a los dos mossos que ayudaron a Puigdemont por encubrimiento

Dos agentes de la policía autonómica ayudaron al 'expresident' en su camino de regreso a Bélgica. Uno lo acompañó desde Helsinki y otro salió desde Waterloo a su encuentro

Foto: El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont (i), junto al empresario Josep María Matamala (d). (EFE)
El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont (i), junto al empresario Josep María Matamala (d). (EFE)

La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha abierto diligencias de investigación contra los dos mossos d'esquadra y las otras dos personas que ayudaron a Carles Pugidemont a huir de Finlandia para tratar de determinar si pudieron cometer un delito de encubrimiento. El Ministerio Público ha iniciado sus pesquisas tras recibir un informe de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional sobre los acompañantes del expresident de la Generalitat. Además, los Mossos d'Esquadra han decidido abrir una segunda investigación interna a sus dos agentes que podría saldarse con su expulsión del cuerpo, según han confirmado a El Confidencial fuentes policiales.

La policía de carreteras del estado alemán de Schleswig-Holstein que arrestó este domingo a Puigdemont se encontró a otros cuatro ocupantes dentro del Renault Espace en el que viajaba el expresident. A bordo iban dos 'mossos' y dos amigos del expresident, el empresario Josep Maria 'Jami' Matamala y el profesor de la Universidad de Barcelona Josep Lluís Alay, precisaron a este diario fuentes próximas a las pesquisas. Fue el final de una huida improvisada y el previsible inicio de una larga estancia en la cárcel.

La Fiscalía investiga a los dos mossos que ayudaron a Puigdemont por encubrimiento

No todos los ocupantes del vehículo llegaron al norte de Alemania de la misma forma. El viernes, tras conocerse que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena había reactivado la orden europea de detención y entrega (OEDE) contra Puigdemont y el resto de miembros del Govern fugados de la Justicia española, el dirigente y su entorno decidieron que debían abandonar urgentemente Finlandia para evitar un arresto en ese país. El cabeza de lista de JxCAT se había desplazado hasta allí el miércoles para participar en varios actos de promoción del proyecto independentista, pero las noticias que llegaban del alto tribunal le obligaron a regresar cuanto antes a su santuario belga.

Puigdemont había volado a Helsinki con Matamala y uno de los 'mossos' del grupo de agentes autonómicos que continuaba ofreciéndole seguridad personal tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Los tres tenían billetes de avión para volver a Bélgica, pero con la OEDE resucitada, el líder secesionista podía ser arrestado en cuanto cruzara la puerta de embarque. Así, optaron por salir del país en coche por la ruta más corta hacia su mansión alquilada en Waterloo. El mismo viernes por la noche se habrían puesto en camino. Desde Finlandia saltaron en ferry hasta Estocolmo (Suecia) y allí continuaron conduciendo hacia la frontera con Dinamarca.

Antes de llegar a ese punto se encontraron con refuerzos. Otros dos colaboradores habrían salido horas antes desde Bélgica para recogerlos y tratar de completar el último tramo del viaje con mayores garantías, según fuentes próximas al operativo. Para la operación de rescate usaron el mismo coche que empleaba Puigdemont para desplazarse por suelo belga. Ya todos en un solo automóvil, llegaron a Copenhague (Dinamarca) y se prepararon para entrar en Alemania por su frontera con la península de Jutlandia.

Apenas pudieron recorrer 35 kilómetros en suelo germano. Policías de carreteras interceptaron el vehículo y arrestaron a Puigdemont. Todos sus movimientos habían sido monitorizados sobre el terreno por entre seis y 10 agentes de la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional y una decena de operativos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Este último servicio también había contribuido a controlarlo mediante sistemas de espionaje electrónico, que incluyeron la colocación de una baliza en el Renault Espace y el acceso a información de su teléfono móvil. La División de Cooperación Internacional de la Policía Nacional desencadenó el final de la escapada avisando a la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) de Alemania de que el objetivo acababa de entrar en su jurisdicción.

La OEDE solo afectaba a Puigdemont. Inspectores de la Comisaría de Información estuvieron presentes durante su arresto y también se desplazaron a la comisaría de Policía en la que le tomaron declaración. Sus acompañantes quedaron en libertad, aunque ahora se exponen a las diligencias de investigación abiertas por la Fiscalía para dilucidar si incurrieron en un delito de encubrimiento por facilitar su escapada una vez que ya estaba en marcha la orden de detención del Tribunal Supremo. Las diligencias también afectan a Matamala y Alay. Este último fue identificado inicialmente por este diario como un simple conductor.

Las consecuencias podrían ser aún mayores para los dos 'mossos' que ayudaron a Puigdemont en su huida. Según ha podido confirmar El Confidencial estos dos agentes de la policía catalana son Carlos de Pedro López y Xabier Goicoechea Fernández. El primero pertenecía a una unidad de Seguridad Ciudadana y, el segundo, al área de Escoltas. Oficialmente, colaboraban con el exjefe del Ejecutivo catalán a título individual y utilizando días de libranza y vacaciones. Los agentes de la policía autonómica no están autorizados para usar armas fuera de Cataluña —solo si disponen una habilitación especial pueden llevarlas en el resto de España, pero en ningún caso en el extranjero— ni tampoco para prestar labores de seguridad privada por su régimen de incompatibilidades.

Pero los dos 'mossos' podrían ser investigados y apartados de sus funciones por la dirección del propio cuerpo autonómico por contravenir la decisión de Interior de retirarle la protección a Puigdemont tras su cese como 'president' con la aplicación del artículo 155. La cartera que dirige Juan Ignacio Zoido ya retiró del servicio de protección de personalidades de la policía autonómica al sargento que se había convertido en su escolta habitual en suelo belga, Lluís Escola. Este había solicitado recientemente una excedencia para poder instalarse de forma permanente en Waterloo pero, tras serle denegada, planeaba tramitar una baja médica.

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