EL SECRETARIO GENERAL CULMINA EL PROYECTO DEL 39º CONGRESO

Sánchez corona su PSOE: más poder para su cúpula y las bases y menos para los barones

El comité federal de este sábado aprueba el nuevo reglamento del partido, que deja ganadores y perdedores. El líder sacará el texto sin oposición interna. Andalucía opta por pasar desapercibida

Foto: Pedro Sánchez, el pasado 3 de febrero en una asamblea abierta a militantes y simpatizantes en Valladolid. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 3 de febrero en una asamblea abierta a militantes y simpatizantes en Valladolid. (EFE)

El proceso de modelado del nuevo PSOE culmina. Ese PSOE que Pedro Sánchez anunció en su competición en las primarias y que proyectó en el 39º Congreso Federal, el pasado junio y que ahora, ya, adopta la forma definitiva. Lo hace a través de un completo reglamento —558 artículos— que hace fluir el poder en dos direcciones. Hacia arriba, pues fortalece como nunca a la ejecutiva federal, la de Sánchez, que se garantiza la última palabra en el uso de una herramienta muy potente, las consultas a la militancia. Y también hacia abajo, hacia las bases, cuya voz podrá oírse más, aunque no siempre su pronunciamiento será decisivo. En este nuevo mapa de poder dentro del PSOE, los que pierden capacidad de influencia son los órganos de dirección intermedios y de control: los barones y el comité federal.

Será ese, el comité federal, el que este sábado, reunido en Aranjuez (Madrid), dará luz verde al nuevo reglamento de desarrollo de los estatutos. El texto ha sido coordinado desde la Secretaría de Organización que dirige el cada vez más consolidado José Luis Ábalos, con la ayuda de su equipo —Santos Cerdán y Paco Salazar— y del jurista encargado de la redacción, el madrileño Félix Bolaños, y siempre bajo la supervisión del propio Sánchez. Y aunque el propio número tres enfatizaba el pasado lunes, cuando la norma fue aprobada por la ejecutiva, que se había alcanzado un equilibrio "virtuoso" entre el peso de los órganos de dirección y la mayor participación de la militancia, lo cierto es que el reglamento dibuja un PSOE bastante diferente al que existía hasta ahora.

[Consulta aquí en PDF el borrador del reglamento]

Algunos críticos consideran que se consagra un modelo "cesarista", más "centralizado" —calificativo que, a su juicio, se compadece poco con la vocación federal que predica el PSOE—, porque confiere al secretario general y a su ejecutiva poderes mucho más amplios. "Líder y pueblo", resumen, con lo que se desvirtuaría el sistema de pesos y contrapesos tradicional que ha dirigido la vida del PSOE. En Ferraz niegan que se haya pintado un sistema unipersonal, ni que se promueva el blindaje de Sánchez. Arguyen que la coraza que gana el secretario general también se extiende a los barones autonómicos, pues las mismas dificultades para ser tumbados las tiene el jefe del PSOE que los capitanes regionales, y todos tendrán capacidad para convocar consultas a sus bases. Pero también es cierto que la última carta, la más importante, se la reserva la ejecutiva federal. En la dirección, a la postre, reconocen que sí se refuerza a la cúpula y se otorga una participación a las bases como nunca tuvieron, y que en cambio los órganos intermedios y de control pierden poder. Se impone un "orden jerárquico más fuerte", sostenían en el cuartel general esta semana. Pero todo, añadían, en el marco que estableció el 39º Congreso.

Algunos críticos hablan de modelo "cesarista", "centralizado", pero en la dirección niegan que se favorezca el blindaje del secretario general


"Todo ha ido como la seda", reseñan en Ferraz. Es cierto. Sánchez y Ábalos no han encontrado oposición dentro de las federaciones. El lunes pasado, cuando el secretario de Organización se reunió con sus homólogos regionales, se plantearon dudas técnicas, pero poco más. El número dos de Susana Díaz, Juan Cornejo, ni siquiera intervino y se marchó antes de que el encuentro acabara, y tampoco ha elevado enmiendas al borrador.

Los presidentes autonómicos, uno tras otro, han aplaudido el texto y no han querido ahondar en los cambios que comportará la aprobación del reglamento. El último en hacerlo, el extremeño Guillermo Fernández Vara, resituado del lado de Sánchez desde la noche de las primarias. El documento intenta "equilibrar las posiciones de cada uno", incluida la de los capitanes regionales, más reticentes a perder influencia a favor de las bases. "Globalmente me parece un buen reglamento y por eso lo voy a apoyar, no por disciplina, sino convencido de que es un paso adelante en la organización", señaló este viernes, informa EFE. Al clima de sosiego han contribuido las conversaciones informales previas que Ábalos había mantenido con los estamentos autonómicos y también su propio talante, más conciliador que su predecesor —César Luena—, y su pericia en el manejo de la fontanería del PSOE.

Ni Díaz, ni Puig, ni Armengol ni Fernández

En el fondo, como decía con cierta resignación uno de los presidentes autonómicos, se daba ya todo por "descontado" desde el 39º Congreso. Ganó Sánchez las primarias y punto. "No tiene sentido desgastarnos: no tiene sentido ir contra los estatutos que se aprobaron en junio o ir contra lo que decidió la mayoría en las urnas —señala un alto mando regional—. Y pensamos que no salimos tan mal parados, porque el texto sí rebaja las expectativas que se habían proyectado", al recortar la capacidad de influencia de la militancia en la elaboración de las listas y excluir a los simpatizantes de su confección.

"No tiene sentido desgastarnos", subraya un mando regional. Para todos, para Ferraz y los territorios, es prioritario concentrarse en el ciclo electoral de 2019

Los barones más alejados de Ferraz no tienen, en realidad, mucho margen de maniobra: batallar contra Ferraz les predispondría de nuevo contra la militancia —la misma que devolvió el cetro a Sánchez hace menos de un año— y no cuentan, ni por asomo, con el control del comité federal, un órgano bajo el dominio del líder. Además, a todos, al jefe y a los coroneles, les interesa concentrarse en el próximo gran reto, las elecciones autonómicas, municipales y europeas de 2019, más las generales, aún sin fecha clara. Ese objetivo prioritario para todos contribuye a aplacar y silenciar el malestar interno, que lo hay, que se escucha en privado y en entornos de confianza, pero al que nadie le interesa hacer aflorar por ahora.

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, el pasado 29 de enero, en el comité director del PSOE-A. (EFE)
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, el pasado 29 de enero, en el comité director del PSOE-A. (EFE)

Este sábado ni siquiera se escuchará la voz de la principal rival de Sánchez, Susana Díaz, que en lugar de viajar a Madrid se desplazará hasta Jaén para acudir a un acto con discapacitados. La federación andaluza, la de mayor peso, desempeñará un papel discreto, intentando pasar desapercibida. Respetará "escrupulosamente y sin ninguna duda" las nuevas normas, decía este viernes su presidenta, la diputada nacional Micaela Navarro. Tampoco acuden el presidente valenciano, Ximo Puig —próximo a Díaz—, y la jefa del Ejecutivo balear, Francina Armengol —cercana a Ferraz—, ambos igualmente por razones de agenda institucional. El último gran ausente es el asturiano Javier Fernández, expresidente de la gestora. Él está de salida y cede la representación de su federación al secretario autonómico, Adrián Barbón, pero es sin duda uno de los que menos disimulan su frialdad con Sánchez.

Vaciamiento del comité

Tradicionalmente, el comité federal del PSOE se configuraba como el máximo órgano de poder entre congresos, una especie de \'parlamento\' del partido que disponía de numerosos resortes de poder: desde la ratificación de listas —capacidad que sí mantiene—, hasta el diseño de la política de alianzas poder que guarda, aunque con mucha menor fuerza, puesto que los pactos los decidirán las bases—, pasando por el control del líder. Antes, el comité podía aprobar por mayoría una moción de censura contra el secretario general, lo que provocaba su inmediata caída. Eso es lo que buscaban los críticos en el tormentoso 1 de octubre de 2016. Y antes también bastaba con que dimitiera más de la mitad de la dirección para echar al líder. Ahora esos dos mecanismos desaparecen. La instancia suprema solo podrá iniciar el proceso de destitución del jefe, pero será la militancia quien, en el plazo de un mes, deberá convalidarla o rechazarla. Y no valdrán ya las rúbricas para tumbar al secretario general (salvo si se habla de un líder de agrupación local).

Ferraz podrá convocar consultas directamente, sin pasar por el comité, y aun contando con la oposición del barón regional, si así lo cree oportuno

La gestora que sustituyó a Sánchez en 2016 y que comandaba Javier Fernández se mantuvo en el trono de Ferraz durante casi nueve meses. Ya no podría volver a pasar. El mandato de las cúpulas interinas se limita a 90 días y en ese tiempo no podrán modificar el censo electoral.

El comité tampoco pesará en una cuestión clave: las consultas a la militancia, una poderosa herramienta que el secretario general y su dirección podrán utilizar a discreción. Así como el máximo órgano autorizó a Sánchez en 2016 a convocar a las bases para que se pronunciasen sobre su acuerdo con Ciudadanos, ahora no se necesitaría su concurso. El poder de preguntar a los afiliados recae en las ejecutivas. Y, por encima de todas ellas, la cúpula federal.

Sánchez corona su PSOE: más poder para su cúpula y las bases y menos para los barones

Ferraz puede abrir las primarias

Con el nuevo reglamento, las consultas a la militancia serán obligatorias y vinculantes cuando el PSOE firme pactos de gobierno o cuando facilite la investidura a otro partido, como ocurrió en 2016 cuando su abstención fue decisiva para que Mariano Rajoy saliera reelegido presidente. Si en estos dos casos, la dirección correspondiente no convocara el referéndum, Ferraz podrá hacerlo directamente. También la dirección federal tendrá la potestad de organizar una consulta a las bases en un territorio aun si el barón de turno se opusiera. Además, cualquier convocatoria que proponga una ejecutiva deberá ser autorizada por el órgano superior y comunicada a Ferraz, que se reserva el poder de veto o que podrá incluso cambiar la formulación de la pregunta, si así lo cree oportuno. El texto especifica que "únicamente" la cúpula federal, por carecer de una ejecutiva de ámbito superior, podrá convocar y celebrar consultas sin someterse a ningún régimen de control.

Los militantes votarán nombres para que se integren en las planchas electorales, aunque la última palabra la tendrá la comisión de listas

Los afiliados no podrán forzar la organización de un referéndum, pero las iniciativas que promuevan que cuenten con el apoyo de un mínimo del 20% de las firmas del ámbito respectivo sí deberán ser abordadas por la ejecutiva a la que se dirijan.

[Consulta aquí en PDF los principales cambios normativos]

Otra muestra del poder reforzado de Ferraz está en las primarias. Estas siempre son a doble vuelta, con un mínimo de avales simbólico —del 1% del censo para candidatos federales, del 2% para los autonómicos, del 3% para los provinciales, del 4% para los comarcales y del 5% para los municipales— y un máximo también, para impedir la acumulación de rúbricas. Serán siempre abiertas a la ciudadanía, previa inscripción en el censo, para los aspirantes a La Moncloa. Pero ya en los escalones inferiores serán, por regla general, cerradas a militantes, pero podrán ser abiertas si lo demanda la ejecutiva regional correspondiente o lo decide Ferraz. Anteriormente, se abrían para la elección de los candidatos a las presidencias autonómicas solo si lo solicitaba la dirección territorial. Otra novedad: los independientes (tipo Ángel Gabilondo) podrán presentarse a primarias como cualquier otro afiliado, siempre y cuando acrediten valores socialistas.

Los alcaldes o presidentes estaban y están más blindados, eso sí. Se siguen exigiendo requisitos más duros para forzar primarias, pero ahora abrir esa ventana será algo más sencillo. Habrá primarias si lo acuerda la mayoría del comité respectivo o si lo demanda un porcentaje determinado de la militancia (30% del censo a nivel federal, 40% a nivel autonómico y 50% a nivel municipal).

En la confección de las listas electorales, ganan poder los afiliados, sí, pero no tienen la última palabra. Las bases (excluidos quedan los simpatizantes) votarán en secreto y en urna en sus agrupaciones propuestas de nombres, que elevarán a los órganos superiores. Estos serán los encargados de elaborar las candidaturas, para lo que tendrán que tener en cuenta el parecer expresado por las bases y justificar la ordenación decidida. La decisión final recae en la comisión federal de listas —como antes—, que tendrá poder para cambiar las planchas que reciba, introducir nuevos candidatos o quitarlos, e incluso para suspender primarias si llega el caso. La ratificación última de las candidaturas recae en el comité federal (igual que ocurría).

Los órganos intermedios pierden fuerza respecto a las bases y respecto a Ferraz. No solo a la hora de configurar las listas electorales. También en lo relativo a los congresos. Hasta ahora, los delegados en los cónclaves federales se elegían en los llamados \'congresillos\' provinciales, en los que las direcciones podían meter más fácilmente mano. A partir de la entrada en vigor del reglamento, este domingo, los militantes serán quienes voten en urna a sus representantes en los congresos, sin intermediación. También las bases elegirán a la mitad de los participantes en las conferencias políticas.

En todos los procesos de primarias, en todos, los afiliados que concurran serán suspendidos temporalmente de sus cargos desde que son proclamados candidatos hasta que concluye el proceso. Así, Susana Díaz no podría haber sido a la vez baronesa del PSOE-A y contendiente en la pugna por el trono de Ferraz. Se exigirá la celebración de al menos un debate electoral. El reglamento limita a tres los mandatos consecutivos en los que puede permanecer un mismo cargo orgánico ejecutivo. En el caso de los puestos institucionales, se podrá optar a un cuarto periodo si en ese momento es presidente del Gobierno, jefe de un Ejecutivo autonómico o alcalde. Además, se podrá exceptuar esta última norma por decisión de la dirección regional —en los casos de aspirante a concejal— o de la cúpula federal (en los restantes supuestos). Estará prohibido simultanear más de un cargo institucional o público de elección directa. Tampoco se podrá disfrutar de dos puestos orgánicos ejecutivos (salvo que uno de ellos sea formar parte de una dirección local), ni sentarse en dos comités.

Pocas novedades en el texto final

La dirección ha recibido desde el pasado lunes, cuando José Luis Ábalos entregó el borrador de reglamento a los secretarios de Organización regionales, unas 80 enmiendas en total. Ninguna de Andalucía, una prueba más de que Susana Díaz no quiere que se malinterprete cualquier gesto suyo. De ese casi centenar de cambios propuestos, Ferraz ha aceptado "en torno a un 30-40%", según apuntan desde el equipo de Organización. La ejecutiva federal dará el visto bueno a las enmiendas admitidas en la reunión convocada a las 9.30 horas en Aranjuez (Madrid), previa al comité, que comenzará 60 minutos más tarde. 

En Ferraz señalan que las modificaciones introducidas son en su inmensa mayoría "técnicas" y en modo alguno alteran el modelo diseñado por la cúpula. Por ejemplo, Castilla-La Mancha había planteado que los comités respectivos se pronunciaran acerca de los pactos de gobierno de forma previa a la militancia, para que no hubiera un choque de legitimidades, pero en principio ese cambio no se ha aceptado. 

Lo que sí se asume es que en los municipios de menos de 20.000 habitantes los alcaldes queden más fortalecidos. Solo se podrá forzar primarias si lo exige entre un 20% y un 30% del censo. También se ha variado la redacción del código de buenas prácticas en redes sociales, a propuesta en este caso del secretario de Transparencia y Democracia Participativa, el diputado nacional Odón Elorza

Pese a las enmiendas, no cambia el número total de artículos del reglamento (siguen siendo 558), aunque en algunos casos se han añadido apartados. 

 

Este viernes, la número cuatro de la dirección, Carmen Calvo, juzgó "muy importante" la aprobación de la normativa de desarrollo de los estatutos federales, puesto que supone un avance claro en democracia interna y en participación de la militancia, y además pone "un listón muy alto" al resto de formaciones políticas. 

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