apuntes de la moleskine del 'procés'

El Govern descartó el referéndum no pactado en 2016 por miedo "a hacer el ridículo"

Según las anotaciones de Jové, inicialmente no se valoró la consulta unilateral por la dificultad para organizarla y el temor a que votase poca gente

Foto: El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras (c) y los 'exconsellers' Jordi Turull (d) y Raül Romeva exhiben la urna del referéndum del 1-O. (EFE)
El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras (c) y los 'exconsellers' Jordi Turull (d) y Raül Romeva exhiben la urna del referéndum del 1-O. (EFE)

La Moleskine negra incautada en el domicilio de Josep María Jové desvela que en el año 2016 los encargados de revisar la hoja de ruta hacia el independentismo tenían serias dudas sobre la celebración de un referéndum sin pacto previo con el Estado. Según las anotaciones del secretario general de Vicepresidencia, inicialmente no se valoró la consulta unilateral por la dificultad para organizarla y el temor a que votase poca gente. "De hecho anotaron expresamente que ello podría suponer hacer el ridículo", asegura la Guardia Civil en su último informe aportado al Juzgado 13 de Barcelona en el que analiza los apuntes de la agenda localizada en los registros de la operación Anubis.

Según destacan los investigadores, en febrero de aquel año la votación no pactada no era la primera opción. Se consideraba que no tenía sentido y que "la única manera de que internacionalmente se presionase al Estado" para que aceptase una votación consentida era "ir hasta el final", es decir, declarar la independencia como finalmente sucedió el 27 de noviembre. Algunos como Raül Romeva defendían pactar su celebración "con el entorno de los comunes" mientras otros como Marta Rovira insistían en la necesidad "de tener claro hacia dónde se iba", es decir, hacia la independencia.

La Guardia Civil refleja que surgieron voces a favor de la consulta y reseña los comentarios del director de Comunicación del Govern Jaume Clotet, investigado en relación con la web pactepelreferendum.cat. Apostaba por una DUI con efectos retardados ofreciendo seis meses de negociación. "Si bien, una vez transcurrido ese plazo se actuaría 'de facto' como Estado independiente", reflejan los investigadores.

El informe señala que tardaron cuatro meses más, hasta junio de 2016, en asumir "que no habría ninguna propuesta española y que, por tanto, acudirían a la vía unilateral", como efectivamente se produjo el 1 de octubre. En aquel momento se plantearon el problema de cómo actuar para "revestir de legalidad" la consulta, además de determinar qué papel jugarían actores como la Intervención General, la Administración Local o los Mossos d' Esquadra y cuáles serían las posibles reacciones del Estado.

Los inconvenientes y dudas giraban en torno a la experiencia previa del 9-N. Las autoridades y el Estado español ya sabían después de ese intento "cómo cargarse" la votación. Por ello, valoraron escenificar el voto. "Para superar esos escollos había que cambiar y aceptar una nueva legalidad" y aprovechar la movilización social que generaría la oposición "de un Gobierno débil o antiindependentista". "En la práctica este calendario se respetó casi en su totalidad", destaca la Guardia Civil, que señala que previamente se aprobaron las leyes de desconexión y de referémdum.

Los primeros pasos prácticos

En septiembre de 2016, a un año del 1-O, comenzaron los primeros pasos para hacer del proyecto una realidad. Se ahondó en la necesidad de informes jurídicos respecto al censo, a la protección de datos, las actuaciones preparatorias y efectos legales y/o penales. También se habló de la contratación de un equipo administrativo y de quiénes firmarían qué cosas en vista a futuras responsabilidades. El desarrollo tecnológico de la consulta, a través del CTTI, fue otro de los asuntos tratados, refleja la agenda.

Ya en octubre el Govern decidió que sería el departamento de Vicepresidencia, Economía y Hacienda, dirigido por Oriol Junqueras, "quien coordinaría, daría órdenes y realizaría encargos". Ese papel se formalizó mediante los derecretos 108/2017 y 110/2017 a través de los cuales los procesos electorales pasaron a depender de ese departamento.

La Moleskine de Jové reseña también que acordó que, fuese o no pactado, el referéndum se celebraría pero buscando que la dirección del mismo no sólo recayera en personas vinculadas al 'sí'. Consideraban necesario que se sumara gente que simplemente defendiese el derecho a votar. Los apuntes también indican que se trató de movilizar "a personas que explícitamente dijesen que votarían 'No".

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