La estrategia secreta de propaganda secesionista

El plan oculto del Govern para fabricar independentistas con propaganda masiva

La Guardia Civil ha descubierto una estrategia de propaganda diseñada por la Generalitat para forzar el cambio de opinión de los ciudadanos opuestos a la ruptura con el resto de España

Foto: (EC)
(EC)

La Guardia Civil lleva dos años investigando a los promotores del último desafío independentista, pero su hallazgo más valioso se produjo hace tres semanas: el informe Enfocats, una 'piedra rosetta' del secesionismo que ha revelado las claves internas del movimiento y está permitiendo anticipar sus siguientes pasos. Agentes del Instituto Armado encontraron el documento en la vivienda del secretario general de Vicepresidencia, Economía y Hacienda de la Generalitat, Josep María Jové, uno de los 14 altos cargos del Govern detenidos en la operación Anubis del 20 de septiembre.

No tiene fecha pero, probablemente, el informe fue redactado en el otoño de 2016. Sorprende porque demuestra que el Gobierno de Carles Puigdemont ha manejado desde entonces, con una precisión milimétrica, una estrategia preconcebida para “generar confrontación” con el Estado, sumar a “las fuerzas políticas que quieran un cambio [los comunes]”, lograr la “complicidad internacional” y, finalmente, “poner en marcha un plan de desconexión forzosa obligando [al Ejecutivo central] a un referéndum acordado que llevase a la creación de un Estado propio”.

Informe Enfocats. (EC)
Informe Enfocats. (EC)

Pero Enfocats es incluso más que eso. El documento, que tiene como subtítulo “Reenfocando el proceso de indepedencia para un resultado exitoso. Propuesta estratégica”, también ha permitido descubrir que el Govern habría puesto en marcha, con la ayuda de las entidades satélite Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural y los medios de comunicación que controla, un programa de propaganda masiva para inocular el independentismo en la mente de los catalanes.

La estrategia, desconocida hasta ahora, divide a los votantes en siete categorías. Y para cada una de ellas responde a dos preguntas: “Qué necesitan esencialmente para sumarse” al proceso independentista esos ciudadanos y “qué hemos de hacer” para lograrlo. Los que menos dificultad representan para sus objetivos son los que denomina 'convencidos hiperventilados', es decir, los más radicales. El informe apunta que les basta con “conocer hitos, celebrar hechos” del proceso. Lo único que tiene que hacer el Govern con ellos es explicarles “los resultados que vayamos obteniendo”.

Categorías en que se divide a los votantes. (EC)
Categorías en que se divide a los votantes. (EC)

En la segunda categoría se sitúan los 'convencidos históricos'. Para sumarlos al movimiento secesionista solo es necesario, indica el texto, ofrecerles una “planificación creíble, realista”. Las organizaciones implicadas únicamente deben “explicarles muy bien un plan estratégico”. La intensidad de la propaganda comienza a crecer con la siguiente categoría, la de los 'convencidos recientes pero débiles'. Para tratar de asegurarse de que no abandonan el barco, el Govern y los colectivos implicados deben transmitirles “evidencias de que la transición [hacia el Estado propio] será serena”. Para conseguir su implicación, Enfocats plantea una triple línea de actuación: “Explicarles muy bien un plan estratégico, darles garantías de una desconexión tranquila y tiempo para confirmar su posición”.

El cuarto grupo de esta estrategia de manipulación lo ocupan los llamados 'regeneracionistas fraternales'. Según el plan en poder de Jové, uno de los hombres fuertes de Oriol Junqueras, en esa categoría se sitúan los ciudadanos que están dispuestos a encontrar alguna vía de entendimiento con el resto de España. Para reprogramar su visión del conflicto y quitarles esa idea de la cabeza, el Govern propone que se les haga ver que “no es realista una regeneración de España” y se les informe de “un plan de desconexión mínimamente lesivo”. En su caso, las acciones pasan por “evidenciar la imposibilidad de regenerar España mientras Cataluña forme parte de ella” y “darles garantías de una desconexión tranquila y apoyada por una base social amplia”.

La quinta categoría la componen los 'indecisos', a mitad de camino entre la Constitución y la ruptura. Para ellos, el mensaje debe ser enfatizar los “beneficios del nuevo estado”. El trabajo de la Generalitat se debe concentrar en que les llegue una “campaña de los beneficios del nuevo estado” y en aclararles “las dudas sobre los costes de la transición”. Además, es necesario “rebatir con contraargumentos” a este tipo de individuos para provocar su acercamiento hacia los postulados de la sececión, especifica Enfocats.

El sexto grupo lo constituyen los ciudadanos 'actualmente impermeables' al mensaje independentista y, por tanto, mucho más difíciles de convencer. En esos casos, el documento expone como estrategia realizar un esfuerzo para conocer los “motivos de su visión” y trasmitirles en todo momento las “ventajas del Estado propio”. Para tratar de moverlos, el plan considera que es necesario poner en marcha campañas de “sensibilización”, así como inundar su entorno de “actividad muy presencial y participativa”. Que le resulte imposible eludir la publicidad secesionista.

La séptima y última categoría de este manual de propaganda aborda el reto de los 'convencidos del no', el segmento de la sociedad catalana abiertamente contrario a la separación del resto de España. Con todo, Enfocats refleja que la Generalitat habría puesto en marcha un plan para conseguir rebajar su oposición al Estado propio o, al menos, silenciarla. El documento sugiere que los ciudadanos de esa posición reciban argumentos a favor que les afecten personalmente. La actuación de la Generalitat debe consistir en “activar a sus entornos independentistas más próximos” y, en el caso de que la labor de convencimiento fracase, “desincentivar su participación”.

Las siete estrategias de propaganda, una para cada categoría de ciudadanos, habría estado funcionando durante los últimos dos años con el patrocinio de la Generalitat con un único objetivo: agrandar la brecha entre la sociedad catalana y el resto de España para convertir el independentismo en la corriente hegemónica. Los promotores de este plan de confrontación no solo habrían dispuesto de los recursos públicos de Cataluña para conseguirlo. Tenían otra ventaja: que en ese mismo tiempo no ha habido ningún plan por parte del Gobierno de Mariano Rajoy para tratar de combatir los mensajes del secesionismo. El Ejecutivo de Carles Puigdemont ha tenido libre todo el campo.

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