BARÓMETRO DE JULIO DEL CIS

El PSOE ya solo busca alcanzar al PP y mira a Podemos como muleta sin temor al 'sorpasso'

El nuevo PSOE crece capitalizando el voto en blanco e indeciso y movilizando a la abstención, además de un pequeño trasvase de Podemos, a quien sigue necesitando para gobernar

Foto: Los líderes de Podemos, Pablo Iglesias (2i) y del PSOE, Pedro Sánchez (2d), se saludan durante la reunión mantenida con sus equipos en el Congreso el pasado mes de julio. (EFE)
Los líderes de Podemos, Pablo Iglesias (2i) y del PSOE, Pedro Sánchez (2d), se saludan durante la reunión mantenida con sus equipos en el Congreso el pasado mes de julio. (EFE)

El nuevo PSOE de Pedro Sánchez sigue por la senda de la recuperación electoral, recortando distancias con el PP y consolidándose en una segunda plaza a varios puntos de ventaja sobre Unidos Podemos. Pedro Sánchez ha logrado atraer al electorado tradicionalmente socialista, que se había ido a la abstención o engordado la bolsa de indecisos y los sufragios en blanco. Mientras los socialistas escalan hasta cinco puntos en el último barómetro del CIS (24,9% de intención de voto), sin que por ello se produzca un intenso travase de votantes de Unidos Podemos, que a su vez crece en 0,6 puntos (20,3%), el porcentaje de votantes indecisos y que se decantaban por la abstención o el voto en blanco cae proporcinalmente en un 6,3%.

Los expertos demoscópicos coinciden en asociar la "consolidación" del PSOE a una "recuperación" de sus apoyos tradicionales. "El PSOE se recupera mucho, una pequeña parte de sus votos provienen de Podemos, pero sobre todo de un votante socialista que había dejado de tener claro el sentido de su voto y ahora vuelve a tener líder y discurso", explica el sociólogo especializado en análisis electoral Narciso Michavila. El efecto Pedro Sánchez ha conseguido volver a movilizar a la mayor parte del electorado, provocando que la suma del electorado sin opciones claras de voto y la abstención se sitúe más de dos puntos por debajo del porcentaje de personas que no acudieron a votar en las pasadas elecciones geneales del 26-J (30,16%).

Para el presidente del instituto DYM, Carlos Clavero, la movilización de la abstención es una de las principales claves de los resultados del CIS, pero también para Unidos Podemos, que, aún de forma moderada, recupera también parte de su votante desencantado o desilusionado tras la falta de acuerdo con los socialistas para evitar la investidura de Mariano Rajoy. "Se ha premiado su esfuerzo para acercarse al PSOE, dándoles un empuje con la perspectiva de que ambas formaciones puedan desbancar al PP", explica Clavero. Con todo, los expertos demoscópicos consultados coinciden en advertir que se trata de una "foto fija", que los resultados del PP estarán determinados por la percepción de la corrupción, que en este CIS se consolida como el segundo principal problema para los españoles, muy por encima de los problemas de índole económica y, sobre todo, por las respuestas y reacciones políticas derivadas del referéndum independentista del 1-O.

El PSOE ya solo busca alcanzar al PP y mira a Podemos como muleta sin temor al 'sorpasso'

El PSOE deberá profundizar a partir de septiembre en su propuesta para superar la crisis territorial, que según lo anunciado pasará por una reforma constitucional, así como profundizar en su definición del concepto sobre la plurinacionalidad de España. Podemos, por su parte, mantiene las tensiones internas con la dirección catalana del partido respecto a la posición sobre el 1-O y el pacto con los comunes liderados por Ada Colau. De producirse un adelanto electoral en Cataluña, una hipótesis con la que ya comienzan a trabajar los diferentes partidos, será una prueba de fuego para testar el grado de sintonía entre Podemos y PSOE a la hora de resolver uno de los principales desafíos del país, junto con la corrupción, así como de la cercanía del electorado con las tesis de la plurinacionalidad.

Podemos ha pasado de ser el "enemigo" del PSOE en la disputa por la hegemonía de la izquierda a convertirse en su muleta para llegar al Gobierno

Menos incertidumbre produce la competencia de las formaciones de izquierda, con una batalla que alcanzó su punto álgido durante la fase de la gestora socialista y que solo dos meses después de acceder a la Secetaría General del PSOE Pedro Sánchez ha logrado ganar. La ventaja de casi cinco puntos sobre Unidos Podemos deja atrás el fantasma del 'sorpasso' que las encuestas dieron por hecho durante las campaña de las pasadas elecciones generales pero que finalmente no se ratificó en las urnas. El incremento de la fidelidad de voto hacia el PSOE solo lo superan las formaciones nacionalistas que tradicionalmente cuentan con un electorado más arraigado y que está muy por delante de Podemos (3,23 de media frente a 2,08), lo que refuerza los argumentos que sostienen desde Ferraz.

El PSOE solo busca ya "acortar distancias con el PP", después de colocarse a 3,9 puntos, mientras que mantiene la voluntad de entendimiento con la formación liderada por Pablo Iglesias por ser un socio imprescindible para que la suma del bloque de izquierdas supere al de derechas. Podemos pasa así de ser el "enemigo", como lo denominó el secretario general del grupo parlamentario socialista, Miguel Ángel Heredia, ante el temor de que ganase la guerra por la hegemonía de la izquierda, a convertirse en una simple muleta para poder llegar al Gobierno. Precisamente, el sector anticapitalista del partido morado ponía el acento tras el pacto de Gobierno en Castilla-La Mancha en la necesidad de no convertirse "ni en muleta ni en cómplice" de las políticas socialistas.

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha leído los datos del último barómetro del CIS como la constatación de que su partido "aleja la idea del 'sorpasso'" respecto a Podemos, además de que desacreditan a Mariano Rajoy para seguir al frente del Gobierno. Asimismo, entiende que los datos del sondeo electoral "reflejan claramente la evolución del nuevo PSOE en su consideración por parte de la ciudadanía, que recorta distancias con el PP hasta quedarse prácticamente en el margen teórico de error de las muestras".

El CIS refuerza la necesidad de "seguir en la misma línea con la que empezamos a trabajar con el PSOE", según defiende la dirección de Podemos

La dirección Podemos mantiene, sin embargo, su apuesta por evitar la disputa abierta con los socialistas y consumar el acercamiento con el nuevo PSOE, buscando traducir esta hoja de ruta en hechos concretos, sin descartar la posibilidad de "ensayar" nuevos pactos de gobierno a nivel autonómico que marquen la senda en el plano estatal. Este viernes, la senadora y responsable de la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de Podemos, Idoia Villanueva, insistía en la necesidad de "seguir en la misma línea con la que empezamos a trabajar con el PSOE" a través de los equipos de trabajo conjunto en el Congreso de los Diputados. Pese a tomar con "cautela" los datos, su lectura de los resultados es que "hay una mayoría social del país que está demandando cambio y regeneración democrática".

La voluntad de buscar acuerdos entre ambas formaciones, lejos de ser penalizada por el electorado, está suponiendo un empujón demoscópico. Como explica Michavila, una parte de los votantes de Podemos "no entendieron que se desaprovechase la primera oportunidad que tuvieron para echar a Rajoy y el electorado los castigó en las elecciones" del 26-J, con casi un millón de sus electores que no acudieron a votar o, en menor medida, lo hiceron en favor de otras opciones. El relato ha cambiado, las encuestas refuerzan esta nueva fase de acercamiento entre las formaciones progresistas y Pedro Sánchez comienza a saborear la posibilidad de llegar a la Moncloa usando a Podemos como muleta.

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