BAJO SECRETO DE SUMARIO

El exnúmero tres de Presidencia señala a Cañete como valedor del 'capo' de Acuamed

Ramos, exsecretario de Estado de Medio Ambiente, apunta al comisario europeo como gran apoyo del principal sospechoso de la trama de Acuamed. La directora general, investigada

Foto: Federico Ramos y Miguel Arias Cañete, en una imagen de 2014. (EFE)
Federico Ramos y Miguel Arias Cañete, en una imagen de 2014. (EFE)

Federico Ramos de Armas, exsecretario de Estado de Medio Ambiente y exsubsecretario de Presidencia, declaró este martes como imputado ante el juez Eloy Velasco, que investiga la trama de Acuamed. Según fuentes jurídicas, Ramos declaró que fue Miguel Arias Cañete, exministro de Medio Ambiente y actualmente comisario europeo, el gran valedor de Arcadio Mateo, director general de Acuamed y que a final de abril quedó en libertad bajo fianza después de meses en prisión preventiva. Ramos, que dimitió del cargo en enero, declaró en la Audiencia Nacional el mismo día que Liana Ardiles, directora general del Agua del ministerio y que también acudió como imputada. Ramos declaró que cuando propuso destituir a Arcadio Mateo, la respuesta de Cañete fue: "A ese no se le toca", según fuentes próximas al caso.

Ramos de Armas, abogado del Estado, era director general de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid y cuando el PP llegó al Gobierno fue nombrado secretario de Estado de Medio Ambiente. Era más un hombre de Soraya Sáenz de Santamaría que de Arias Cañete. No conocía a Arcadio Mateo, que hacía encuestas para el PP, especialmente en Castilla-La Mancha, y que fue nombrado para dirigir una empresa pública encargada de ejecutar el plan de desaladoras con cientos de millones de presupuesto. Arcadio Mateo, que era un invitado habitual en las tertulias de 13 TV como experto en demoscopia, tenía un perfil muy distinto al de Ramos, que no es un hombre de partido ni ha ido en las listas del PP.

"A ese no se le toca", declara que le respondió Cañete cuando propuso destituir al director de Acuamed

Federico Ramos no asumió la presidencia de Acuamed hasta mayo de 2013, más de dos años después de ser nombrado número dos de Cañete. El juez Velasco señaló en un auto que FCC había pactado la adjudicación de obras con el Ministerio de Agricultura "a muy alto nivel"; entre otras obras, la reparación de la desaladora del Bajo Almanzora (Almería) y las obras de descontaminación del embalse de Flix (Tarragona). Ramos envió un correo en junio de 2013 a Arcadio Mateo sobre la negociación con FCC para reparar la desaladora y dimitió en enero, cuando estalló el caso.

Pero en su declaración ayer como investigado apuntó alto: a Arias Cañete. Según fuentes jurídicas, él se puso al frente de Acuamed en 2013 por orden del ministro, que amenazaba con quitar a la entonces presidenta de Acuamed y directora general del Agua, Liana Ardiles, de la que Arcadio Mateo se quejaba. En su declaración bajo secreto de sumario señaló a Arias Cañete como principal valedor de Arcadio Mateo. Ramos declaró que se quejó al ministro sobre Arcadio Mateo en varias ocasiones, pero que Arias Cañete siempre lo respaldó. Cuando planteó que había que destituirlo, la respuesta de Arias Cañete fue: "A ese no se le toca", siempre según estas fuentes.

Ramos declaró que en ocasiones había conflictos entre Liana Ardiles y Arcadio Mateo, y que en esos casos Arias Cañete siempre defendía al presidente de Acuamed. En un momento, siempre según la declaración de Ramos, Cañete amenazó con destituir a Ardiles por enfrentarse a Arcadio Mateo. Cuando el juez envió a prisión a Arcadio, señaló que este recibió retribuciones de las constructoras, entre los que cita "implantes de pelo" o "viajes a Turquía".

Ramos detalló ante el juez un informe de enero de 2014 que elaboró su Secretaría de Estado para una reunión en la que Arias Cañete y la cúpula de FCC iban a tratar la situación de la desaladora del Bajo Almanzora. La planta estaba inutilizada por una inundación y en ese momento estaba sin seguro, porque Acuamed aún no había tomado posesión de la obra. FCC no quería hacerse cargo de la reparación y el ministerio buscaba un acuerdo para ponerla en funcionamiento. La Secretaría de Estado de Ramos propuso rescindir el contrato y ejecutar la garantía, de 3,5 millones. Esa decisión habría supuesto que FCC no habría podido recibir contratos públicos durante dos años.

Ramos insistió en que él no podía tener ninguna connivencia con la empresa si elevó esa propuesta. Cañete ignoró ese informe y buscó un pacto con FCC que de todas maneras nunca llegó a producirse. La denuncia de un ingeniero de Acuamed acabó paralizándolo todo. El informe detallado por Ramos, fechado el 23 de enero de 2014, un mes y un día antes de la reunión de Cañete con la dirección de FCC, señalaba: "Estamos ante un grave incumplimiento de contrato, que es causa de resolución del mismo por causas imputables al contratista, con las consecuencias que ello conlleva (incautación, pérdida de fianza...) y la reclamación del mismo de los daños ocasionados, ya que el tema cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que el incumplimiento ha traído un perjuicio a un bien público de cuantía económica muy elevada". El documento recomendaba "demostrar sin la más mínima duda una defensa clara y nítida del interés público".

Federico Ramos, junto a Soraya Sáenz de Santamaría, en una reunión de subsecretarios. (EFE)
Federico Ramos, junto a Soraya Sáenz de Santamaría, en una reunión de subsecretarios. (EFE)

Arias Cañete no hizo caso de ese informe y pidió a la Abogacía del Estado que estudiase cómo llegar a un acuerdo con FCC. En 2015, Ramos pasó a ser nombrado subsecretario de Presidencia con Soraya Sáenz de Santamaría. Arcadio Mateo siguió en el puesto como director general de Acuamed. Ramos declaró ante el juez que no podía aportar nada sobre los despidos y amenazas de trabajadores de Acuamed denunciados entonces.

El caso Acuamed inquieta a buena parte del PP. Por un lado, amenaza con estallarle en plena campaña electoral -el caso sigue secreto y Eloy Velasco lo ha prorrogado, por lo que los detalles salen con cuentagotas- y afecta a su comisario europeo y peso pesado popular. Arias Cañete ha capeado con el silencio sus escándalos con empresas 'offshore', la polémica después de que su mujer se acogiera a la amnistía fiscal mientras él era ministro y su presencia en los papeles de Panamá. Por otro, si el caso salpica a Cañete, tumbaría el discurso del Gobierno popular de que todos los escándalos de corrupción que están saliendo son realmente casos del pasado y sin relación con el Ejecutivo central. Rajoy declaró en 'Salvados' el pasado mes de abril: "Sería responsable por corrupción si la cometiera yo o alguien nombrado por mí".

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