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Los bancos preparan provisiones colectivas antes de final de año por la inflación
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Los bancos preparan provisiones colectivas antes de final de año por la inflación

Las entidades ceden a la presión del BCE y crearán un fondo para cubrir impagos por la crisis derivada de la guerra de Ucrania. Parte saldrá de las antiguas dotaciones del covid

Foto: José Ignacio Goirigolzarri (i), presidente de CaixaBank, y Carlos Torres (d), de BBVA. (EFE/Fernando Villar)
José Ignacio Goirigolzarri (i), presidente de CaixaBank, y Carlos Torres (d), de BBVA. (EFE/Fernando Villar)
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La banca cede en el pulso ante los supervisores, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de España. A pesar de no verlo necesario, las entidades financieras han comenzado a trabajar en el diseño de nuevas provisiones a las que, salvo sorpresa, harán frente en las cuentas de cierre de año, según fuentes financieras consultadas por este medio.

La fórmula elegida para ello son las provisiones colectivas, una vía que tienen los bancos para adelantar pérdidas en segmentos en los que creen que va a haber problemas, pero en los que todavía no se atisba ningún tipo de deterioro. Este tipo de provisiones son similares a las que el sector financiero constituyó en 2020 ante el covid, con las PMA ('post model adjustment').

De hecho, las fuentes consultadas creen que una de los movimientos que se van a ver en los próximos meses es que los bancos vacíen parte de los fondos covid que tienen sin tocar y lo muevan a nuevos colchones de dotaciones por la crisis de precios. Entre los segmentos a los que podrían dedicar estas nuevas provisiones colectivas están los de aquellas empresas más dependientes de los precios de la energía y las materias primas, y determinados segmentos hipotecarios.

Foto: Ana Botín (Santander) y José Ignacio Goirigolzarri (CaixaBank). (EFE/Mariscal)

Estas nuevas provisiones han generado una gran división entre banqueros, auditores y supervisores en las últimas semanas. Buena parte de los primeros no quieren asumirlas porque no las ven necesarias ante el aguante que está demostrando el empleo. Aun así, también hay financieros que ven con buenos ojos sacrificar parte de las cuentas de 2022 ahora que se critican los "beneficios extraordinarios" del sector.

¿Realidad o distorsión?

Entre los auditores se admiten estas dotaciones siempre y cuando no sean excesivas y no distorsionen el buen año que han tenido las cuentas de los bancos antes sus accionistas. Y entre los supervisores hay unanimidad al pedir prudencia a los bancos en dotaciones y capital: "Mejor precavidos que arrepentidos", ha defendido recientemente el presidente del Mecanismo Único de Supervisión, Andrea Enria.

Los grandes bancos españoles llegan a esta encrucijada con más de 5.000 millones en provisiones procedentes del covid. Las que más son BBVA, con 1.400 millones; CaixaBank, con 1.257 millones; Santander, con 1.234 millones; y Sabadell, con 650 millones.

Foto: Ana Botín, presidenta de Santander. (EFE/Banco Santander/Javier Vázquez)

De estas, Santander decidió liberar el año pasado parte de las dotaciones que había realizado un año antes (en total 1.600 millones) ante la mejora del panorama macro en Estados Unidos y Reino Unido. Recientemente, ha reconocido ante analistas de JP Morgan que estudia aumentarlo en unos 200 millones de euros, lo que encaja con lo señalado por fuentes consultadas por este medio.

Otra de las entidades que ha hecho cambios recientes en esta bolsa de provisiones es CaixaBank. Tras su fusión con Bankia, tenía 1.700 millones que redujo a unos 1.500 millones. En abril decidió anticiparse al resto y segregar esta cifra en dos fondos: uno para deterioros derivados del covid, con 1.257 millones, y otro con 214 millones por la guerra de Ucrania, que previsiblemente aumentará en los próximos meses.

En el sector ya nadie duda que habrá nuevas provisiones y cuándo, pero el dilema sigue siendo cuántas. Las fuentes consultadas sostienen que las del cuarto trimestre serán asumibles. La gran incógnita es el coste que tendrán las medidas que se preparan para aliviar la crisis a las familias vulnerables con hipotecas a tipo variable. Los supervisores obligarán a provisionar cualquier signo de deterioro en esta medida. Y junto a ello, un frenazo en el mercado inmobiliario también forzaría a las entidades a dotar grandes cantidades.

La banca cede en el pulso ante los supervisores, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de España. A pesar de no verlo necesario, las entidades financieras han comenzado a trabajar en el diseño de nuevas provisiones a las que, salvo sorpresa, harán frente en las cuentas de cierre de año, según fuentes financieras consultadas por este medio.

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