EL MIEDO AL COVID-19 EN LA VUELTA AL TRABAJO

¿Vuelve a la oficina? Pregunte antes si han revisado la ventilación para no contagiarse

Un 30% de los edificios de España padece el síndrome del edificio enfermo. Su oficina podría ser uno de ellos. Los expertos avisan: una buena ventilación es clave para evitar el covid-19

Foto: Un edificio de oficinas sin apertura exterior. (EFE)
Un edificio de oficinas sin apertura exterior. (EFE)

Su empresa no tiene la obligación de informarle sobre las revisiones del sistema de ventilación en su edificio de oficinas, pero en tiempos de pandemia, haría bien en tranquilizar a la plantilla con el resultado de esas inspecciones. Con el regreso a las oficinas en septiembre, a muchos asalariados les entra el miedo y la duda. ¿Es segura mi oficina, o me expongo a contagiarme de covid-19 cada vez que la piso? Los expertos avisan: reducir la presencialidad al 50% o incluso menos no es garantía de nada si la oficina no cumple unas medidas básicas. La ventilación es un aspecto fundamental, pero también influyen los materiales usados en el mobiliario, en el suelo y hasta el tamaño y ubicación de las escaleras del edificio.

Pensemos en el clásico edificio de oficinas moderno: una gran cápsula acristalada de arriba a abajo sin ventanas que se abran al exterior. Toda la ventilación depende de los conductos internos. Si los conductos de ventilación están sucios o cerrados, o si los filtros no son lo bastante potentes, el foco de contagio de coronavirus es claro. No es algo nuevo. Ocurre cada año en la temporada gripes y resfriados. Si a esto su oficina le suma suelos de moqueta, un imán para agentes infecciosos de todo tipo, empiece a preocuparse.

Un edificio cerrado de oficinas, en alquiler. (EFE)
Un edificio cerrado de oficinas, en alquiler. (EFE)

“Las grandes empresas que he visto estos meses están controlando bien la ventilación. Pero cumplir con las revisiones anuales no es suficiente, hay que meterse muy en profundidad. He tenido varias experiencias parecidas este mes de agosto. Llegas al edificio, te dicen que ventila bien, y cuando abres los sistemas y miras ves compuertas de aire exterior cerradas porque están rotas y otros fallos difíciles de detectar si no vas muy al detalle. No es rara la oficina que distribuye mal el aire y la recirculación se queda encerrada en el falso techo”, afirma Paulino Pastor, presidente de la Federación de Empresas de Calidad Ambiental en Interiores (Fedecai).

Cuando se produce una concentración vírica muy alta porque el aire no recircula bien, la posibilidad de contagio es alta

“La ventilación ha de ser la principal preocupación en una oficina porque es algo que no se ve”, prosigue Pastor, “y si no ventilas bien, cualquier persona infectada con coronavirus que entre en el edificio hablando suelta partículas a la atmósfera y se quedan encerradas en el ambiente. Cuando se produce una concentración vírica muy alta porque el aire no recircula bien, la posibilidad de contagio es alta”.

La ventilación de los espacios de trabajo es tan relevante que en junio, el Ministerio de Sanidad y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico publicaron un documento de recomendaciones específicas sobre sistemas de climatización y ventilación de edificios y locales para la contención del covid-19.

¿Son las moles acristaladas y cerradas al exterior una trampa en tiempos de pandemia? No necesariamente. Pueden ser incluso más seguras que una oficina con ventanas al exterior pero con poca recirculación de aire. No parece sostenible, además, tener ventanas abiertas a la calle todo el día en pleno invierno o en pleno verano. Incluso en muchos centros de ciudad, las partículas que entran del exterior en una calle muy concurrida, como el monóxido de carbono o los alérgenos, pueden generar afecciones a los trabajadores.

Imagen de tres de las cuatro torres de rascacielos al norte de Madrid. (EFE)
Imagen de tres de las cuatro torres de rascacielos al norte de Madrid. (EFE)

“Un quirófano es un espacio aséptico y no tiene ninguna ventana. Si un sistema de ventilación mecánica está bien diseñado y se mantiene de forma adecuada, permite una muy buena ventilación”, indica Sonia Hernández-Montaño, arquitecta especializada en bioconstrucción y coordinadora de Salud del Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC). Todo depende del edificio. Primero, de su fecha de construcción y su diseño. Después, de su correcto mantenimiento. “Yo hay edificios donde he recomendado no meter a más del 30% de la plantilla, y en cambio otros tienen ventilación y espacio suficiente para recuperar al 100% con una buena calidad de aire”, apunta el presidente de Fedecai.

Habrá que reinventar las oficinas

“La prevención de los contagios tiene una parte sociosanitaria, pero también otra parte arquitectónica muy importante”, indica Hernández-Montaño. “A lo largo de la historia, la arquitectura ha ido dando respuesta a las distintas situaciones desde un perfil higienista. Por ejemplo, los encalados de cal en los pueblos con un objetivo biocida. Ahora tenemos el reto del covid-19, que nos hará replantearnos los espacios de oficinas para ver cómo resolvemos la afectación biológica en interior. Aunque esta visión higienista de la arquitectura, que busca el máximo bienestar y salud de las personas, es algo que se defiende desde hace mucho tiempo, no solo ahora”.

“Fijémonos en las escaleras", señala José Antonio Granero, presidente del Instituto de Estudios Inmobiliarios Financieros. "Con la aparición de los ascensores las hemos ido arrinconando, escondiéndolas en espacios traseros, cuando históricamente las escaleras habían sido un elemento fundamental de la arquitectura, amplias, bien iluminadas. Ahora la gente ha empezado a usar otra vez la escalera porque favorece la distancia social y es agradable subir tres o cuatro plantas. Pues tendremos que volver a darle importancia a esas escaleras”.

“También serán importantes los acabados, que estén hechos de materiales fácilmente limpiables. Por ejemplo, el cobre es muy higiénico. La necesidad de desinfección nos hará girar la vista a nuevos materiales. Igual que hacia la ventilación natural y a darle más importancia a los filtros de aire. Estamos acostumbrados a vivir en entornos artificiales y ese clima artificial debe disponer de filtros que limpien y renueven el aire, y eso es algo a lo que no siempre se ha prestado atención”, prosigue Granero.

El grado de ocupación y la calidad del aire son "los dos criterios esenciales para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades respiratorias"

La Sociedad Española de Sanidad Ambiental (SESA) apunta el grado de ocupación y la calidad del aire como “los dos criterios esenciales para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades respiratorias en edificios”. Y recomienda: “Cumplir las normas de etiqueta respiratoria, mantener al menos dos metros de distancia, usar la mascarilla , procurar no estar muy cerca de otras personas, la reglas de las tres C de la OMS (lugares concurridos, espacios cerrados y contactos cercanos), limpieza y desinfección de superficies. Es evidente que al reducir la densidad disminuimos el riesgo”.

Sobre la vuelta a la normalidad, SESA es clara: “No parece prudente volver al 100% de presencia en oficinas, cada empresa debe evaluar el riesgo de sus trabajadores y cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y laborales. Hasta que llegue la vacuna y sepamos el grado de inmunidad y protección que proporciona que hay que ser cautos y garantizar el cumplimiento de todas las medidas de prevención”.

La torra Agbar de Barcelona ha sido catalogada como 'edificio enfermo' por su ambiente interior. (EFE)
La torra Agbar de Barcelona ha sido catalogada como 'edificio enfermo' por su ambiente interior. (EFE)

Todos los expertos consultados coinciden en que volver a un 100% de ocupación en oficinas es algo poco recomendable a corto plazo. O incluso tras la vacuna, ya que el teletrabajo se va a convertir en un nuevo valor de nuestra cultura laboral. ¿Reducirá esto el parque de oficinas en nuestro país? No necesariamente, apunta Granero. “Si antes un espacio de 4.000 m2 pensábamos ocuparlo con 500 trabajadores, ahora ya pensamos en ratios más reducidos para favorecer la distancia social y el bienestar. La necesidad de separar a las personas y ganar espacios más saludables nos hace pensar en que el parque de oficinas no se reducirá, sino que se reconvertirá para usos mixtos”.

Edificios enfermos

Según el Consejo General de la Arquitectura Técnica (CGATE), un 30% de los edificios modernos de nuestro país padecen el síndrome del edificio enfermo, un concepto acuñado por la Organización Mundial de la Salud en 1982 para definir "el conjunto de molestias ocasionadas por la mala ventilación, la descompensación térmica, las cargas electromagnéticas y las partículas y vapores de origen químico en suspensión que circulan por el edificio en el que vivimos o trabajamos”. En ese 30% hay un buen número de edificios de oficinas. Edificios acristalados con mala ventilación y baja humedad relativa que favorecen la proliferación de microorganismos como el covid-19.

“Habrá que tener mucho cuidado con esos edificios”, subraya la coordinadora de Salud del COAC. “La estrategia de poner mamparas entre empleados quizá nos da la sensación física de protección, pero si el aire climatizado no está en condiciones, el virus puede volar por todas partes y la mampara se vuelve inútil. Antes de que los propietarios de oficinas se gasten el dinero en implementar estrategias aceleradas, merece la pena dejarse asesorar por arquitectos”.

La coordinadora de salud también apunta otro aspecto importante que seguro se dará en los entornos laborales: el abuso de los biocidas. “No podemos resolver el problema biológico en las oficinas con el uso masivo y descontrolado de productos desinfectantes, porque hará aumentar los contaminantes químicos en ese ambiente y estaremos resolviendo un problema para crear otro nuevo. La solución ha de ir más allá”.

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