EL CORONAVIRUS HACE ESTRAGOS EN EL NEGOCIO

La banca se desangra en bolsa y el veto a los dividendos eleva su prima de riesgo

Las entidades del Ibex pierden un 12% al presentar resultados. Los banqueros se quejan de no poder retribuir a los accionistas y ponen el foco en reducir costes

Foto: Pantallas de evolución del Ibex en la bolsa de Madrid. (EFE)
Pantallas de evolución del Ibex en la bolsa de Madrid. (EFE)
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Los bancos se han confesado esta semana ante los mercados, y el veredicto ha sido negativo. Las entidades tenían un contexto complicado, por cifras macro que confirman la intensidad de la recesión, en contraste con el mensaje de optimismo que han intentado trasladar los banqueros, mientras se quejan de no tener libertad para repartir dividendos. O, al menos, retribución "de verdad, en metálico", según lo describió el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, en contraste con el dividendo en acciones del Santander.

El Ibex 35 Bancos, que engloba a las seis mayores entidades del país, se desploma un 12% en la semana, y acumula un descenso del 45% en 2020. El hundimiento ha llevado a ver situaciones difíciles de imaginar hace unos meses, pese a la deriva bajista de los últimos años por los tipos de interés, que presionan la rentabilidad. Hay entidades cotizando con valoraciones equiparables a la de Banco Popular en su última semana con vida. En la sesión tras la que se resolvió la entidad, cerró con un valor en bolsa respecto al contable de 0,12 veces. Este viernes, Banco Sabadell cerró en 0,13 veces; Liberbank, en 0,15 veces; Unicaja, en 0,19 veces; Santander y BBVA, por debajo de las 0,4 veces; CaixaBank, en 0,47 veces; y Bankinter, el mejor valorado pero también destruyendo valor, en 0,83 veces.

Estas valoraciones implican la paradoja de que se podría lanzar una opa con una prima de más del 100% y, aun así, el comprador se apuntaría un beneficio contable por un fondo de comercio negativo o 'badwill'. Algo que hicieron en el pasado Sabadell con la CAM, CaixaBank con Banco Valencia o Bankinter con el negocio de Barclays en Portugal. Pero el banco que quisiera comerse a otro, probablemente tendría que acudir al mercado para emitir acciones o deuda y tener recursos para afrontar. Y los mercados no están siendo benevolentes con la banca.

El coste del capital, una suerte de prima de riesgo que es la rentabilidad que exige un inversor a cambio de su inversión, se sitúa en niveles de entre el 8% y el 10% o por encima de los dos dígitos, según el banquero que responda. Los supervisores usan una compleja métrica para calcularlo, aunque los analistas realizan aproximaciones a través del PER —veces que se repite el beneficio por acción en el precio— o relacionando la citada ratio entre valor en libros y bolsa con la rentabilidad sobre fondos propios (ROE). Pero con las variables alteradas drásticamente por el covid, en trimestres que son dientes de sierra por tener resultados muy heterogéneos, la fiabilidad de estas estimaciones disminuye.

Aun así, los ejecutivos aseguran que el veto a los dividendos influye en el coste del capital. El Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido hasta 2021 la negativa a que los bancos retribuyan a sus accionistas. Banco Santander, que presentó pérdidas históricas de 10.798 millones por un ajuste contable, ha anunciado un 'scrip dividend', que está permitido al consistir en una ampliación de capital y reparto de acciones. La modalidad de efectivo simplemente es vender estos derechos y, en los últimos dos años, pasar por Hacienda. El resto de la banca cierra la puerta a retribuir al accionista en 2020 y espera a 2021, para hacerlo con un dividendo en efectivo, "de verdad", según Gortázar.

Tenga o no influencia, lo que está claro es que la banca se ha desangrado esta semana en bolsa. Una vez más. El contexto es de incertidumbre, porque han dotado provisiones que aseguran los banqueros que serán suficientes para el aumento esperado de la morosidad, pero en realidad no se sabe cómo de intenso será. Por ahora, la mora se mantiene constante por las moratorias y otros programas públicos que contienen la transmisión de la crisis a la economía real, como los avales públicos a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) o los ERTE.

La normativa IFRS 9 obliga a los bancos a adelantarse a las previsiones económicas, por lo que han realizado cuantiosas provisiones. Pero nadie sabe si serán suficientes o si serán insuficientes y el coste del riesgo —provisiones sobre el crédito total— subirá aún más.

En este escenario, hay tambores de fusiones. Los supervisores continuamente apuntan a esta dirección, y los banqueros de inversión y abogados especializados se preparan para posibles operaciones en 2021, según fuentes consultadas. Pero los consejeros delegados de la gran banca han pasado de puntillas por este punto, salvo con las excepciones de Bankia y Liberbank.

José Sevilla, consejero delegado de Bankia, entidad participada en un 61% por el Estado, admitió que "es lógico pensar que la actual situación sea un incentivo" y que las facilidades puestas por el BCE "generen el caldo de cultivo". "Ya lo veremos, tenemos que analizar nuestra posición relativa de mercado y si hay opciones tomaremos las decisiones correspondientes. Somos favorables a las fusiones, creemos que bien realizadas crean valor, así lo hicimos con BMN y así lo seguimos pensando", expresó. Por su parte, Manuel Ángel Menéndez, consejero delegado de Liberbank, reconoció que se analizarán "si generan valor".

"En mercados maduros y con presión sobre la rentabilidad, tiene sentido para ganar escala y por la vía de los costes mejorar el retorno", señaló este viernes Jaime Guardiola, consejero delegado de Banco Sabadell. "Pero hoy estamos concentrados en la gestión de la crisis, tratar de generar rentabilidad y un trabajo orgánico", añadió.

Foco en los costes

En este contexto, los bancos se han centrado en reducir costes, aprovechando el cierre parcial de oficinas, que alcanzó el 90% en Santander y el 70% en BBVA, aunque ya ambos bancos están funcionando casi a plena capacidad. Pero, según explican sus ejecutivos, sin medidas concretas de ajustes como ERE o ERTE, el cierre de oficinas reduce costes, también la cancelación de gran parte de las remuneraciones variables, la no sustitución de las bajas y la cancelación de la mayor parte de viajes de trabajo.

Los dos grandes bancos han liderado el ahorro de costes. En el Santander fue del 7,6% y en BBVA del 6,2%. La caída de ingresos impidió al banco cántabro trasladar esta mejora a la ratio de eficiencia —gastos sobre ingresos, cuanto más baja mejor—, que se mantuvo casi constante con un 47,3% en el primer semestre. En el banco presidido por Carlos Torres, por su parte, la reducción de gastos permite una mejora de eficiencia hasta superar a su gran rival y al Sabadell, y acabar la primera mitad del año con un 45,8%, solo por encima del 45,6% de Bankinter, curiosamente el único banco del Ibex en el que subieron los gastos de explotación. CaixaBank, por su parte, ha recortado los costes un 2,6% y espera otro ajuste adicional de 300 millones en 2021, que sería un 13% de la base actual.

En Santander, que lidera el recorte, el desglose se divide entre un descenso del 10% en gastos de personal y un 5,3% en otros gastos de administración. Es probable que haya ajustes. "La transformación se intensificará a raíz del aprendizaje que hemos tenido en esta crisis, por el comportamiento de los clientes, que será el que determine el ajuste y adecuación de los medios que tenemos. La oficina física está perdiendo peso. Ya antes del coronavirus había caídas del 8%", señaló José Antonio Álvarez, consejero delegado del grupo cántabro.

En BBVA, por su parte, el descenso se divide entre un 8,2% en gastos de personal y un 4,1% en otros gastos. "En España los gastos han caído un 6,1% en el semestre al año pasado. Llevamos una caída de gastos en España del 12% respecto a finales del 2017, tres años sin ningún tipo de operación no orgánica y de hecho hemos dado un 'guidance' [a los analistas] en el que esperamos que los gastos en el conjunto de España caigan más del 5% en el conjunto del año 2020, y no descartamos que incluso se comporten todavía mejor que la caída que hemos tenido en el primer semestre del año", señalaron los ejecutivos de la entidad.

Guardiola también se pronunció en esta dirección este viernes. "Hay potencial de reducción de oficinas, y sensación de oportunidad de reducir el servicio presencial y mirar de forma más masiva a los canales remotos y de autoservicio en lo que no es pura venta. Estará por ver cómo se transforma esto a escala de recursos humanos", sentenció.

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