ANTE LA CRISIS DEL COVID

Arranca el juego de la silla entre los bancos: negocian fusiones para final de año

Las entidades esperan a tener las cuentas auditadas del semestre de sus rivales para estudiar operaciones. Sabadell, Bankia y las cajas medianas, en el centro de los rumores

Foto: De izquierda a derecha, Josep Oliu (Sabadell), Carlos Torres (BBVA), Ana Botín (Santander), José Ignacio Goirigolzarri (Bankia) y Gonzalo Gortázar (CaixaBank). (EC-EFE)
De izquierda a derecha, Josep Oliu (Sabadell), Carlos Torres (BBVA), Ana Botín (Santander), José Ignacio Goirigolzarri (Bankia) y Gonzalo Gortázar (CaixaBank). (EC-EFE)
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"El proceso de consolidación es ineludible, el proceso de reducción de costes es fundamental, es absolutamente imprescindible y espero que en las próximas semanas, en los próximos meses, se vaya produciendo de alguna forma este movimiento de consolidación". Estas palabras de Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) han levantado la liebre en el sector financiero español. No está claro que fueran los bancos españoles los destinatarios de este mensaje del exministro de Economía. Pero aunque no fuera así, las palabras se ajustan casi con perfección a lo que está ocurriendo en los despachos de las grandes entidades.

Diversas fuentes financieras consultadas por este medio señalan que las conversaciones ya han arrancado entre los bancos y que habrá al menos una fusión antes de que acabe 2020. Las "semanas" de De Guindos parecen precipitadas, pero no así los "meses".

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (d), y el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (d), y el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)

Las mismas fuentes añaden que fusiones va a haber sí o sí entre 2020 y 2021. Las primeras serán voluntarias, diseñadas por los equipos actuales gestores para maximizar el castigado valor de la acción y buscar la operación que mejor les encaje. Las del próximo año podrían ser forzadas por el supervisor: será entonces cuando la morosidad repunte con fuerza y se resientan las ratios de capital.

Uno de los catalizadores que puede acelerar estos movimientos son los test de estrés internos del BCE, cuyos detalles se conocerán este próximo martes. Pero la institución europea solo dará a conocer los datos agregados a nivel europeo, no a escala de países y menos de entidades. Esos datos se los reserva para su labor supervisora: el BCE ya sabe cuáles son las entidades que peor lo podrían pasar en los próximos meses, y se va a acercar a ellas para que empiecen a trabajar en soluciones.

Como adelantó este medio, las entidades españolas salen mal en este examen. Aunque el impacto neto —capital destruido por el covid— es menor que en otros países, en la foto final de solvencia salen tocados. Es debido a que parten de una posición más débil y que están más expuestos los nichos más tocados por la crisis: turismo y pequeñas y medianas empresas (pymes). A eso se suma que la economía es una de las más afectadas por el confinamiento.

Sabadell, en las quinielas

Las fuentes consultadas creen que no puede haber operaciones antes de final de año para que las entidades tengan tiempo para examinar a sus competidores. Hay desconfianza de unos bancos a otros de cuál va a ser el impacto y si se están usando las líneas ICO y las moratorias para tapar —refinanciar— agujeros previos. De ahí que se quiera esperar para ver cómo evolucionan los balances. En lo que coinciden todos los expertos es que las primeras operaciones se negociarán sobre las cuentas auditadas del primer semestre que se están presentando durante estas semanas.

En este entorno, Sabadell y Bankia son las entidades que destacan en todas las quinielas, especialmente la primera, con una tasa de capital inferior —12,95% frente al 11,6% de Sabadell— y más expuesta a pymes y turismo. El mercado especula con dos tipos de operaciones para la entidad presidida por Josep Oliu: defensivas —de iguales—, en las que el equipo gestor seguiría teniendo voz de mando, que podrían ser con Bankia o Kutxabank; o de absorción por parte de uno de los tres grandes, Santander, BBVA o CaixaBank.

Esta última opción es la que más convence al BCE, que prefiere que sean los grandes los que consoliden a las medianas. De ser así, se iniciaría el juego de la silla: el movimiento de uno de los grandes con Sabadell podría llevar a sus competidores a estudiar una operación con Bankia para evitar perder peso en España.

De los tres, las fuentes consultadas coinciden en que el que más lo necesita es BBVA, para reducir el peso de los mercados emergentes en su balance. Un informe reciente de Barclays apunta a que la entidad presidida por Carlos Torres y Bankia tiene el mejor encaje en este juego de la silla. La pega es que el caso Villarejo puede suponer un freno para este tipo de operaciones, ya que el BCE está intranquilo con la gestión que se está haciendo de esta crisis y podría aprovechar una fusión para cambiar a los gestores.

CaixaBank es la incógnita. El banco liderado por Gonzalo Gortázar lleva años diciendo que no está en este mercado porque prefería centrarse en integrar BPI. Pero de esa compra ya han pasado dos años y, al ser la entidad con más oficinas de España, cualquier operación le serviría para generar sinergias.

El papel de Santander

Santander, por su parte, podría ser el tapado en este baile. La entidad lleva autoexcluyéndose tiempo de un eventual proceso de consolidación. Pero ya lo hacía antes de comprar Popular. En el mercado ven encaje geográfico con Sabadell, en una operación que consolidaría su liderazgo en banca de empresas. La presidenta del banco, Ana Botín, sorprendió al mercado esta semana al asegurar en una entrevista a Reuters que puede ser el momento de que se activen las fusiones transfronterizas: "Creo que es el momento. Creo que los bancos europeos necesitan escala".

Dentro del bloque de las entidades grandes, Bankinter se ha autodescartado de cualquier momento de compra o venta. En la siguiente línea figuran las cajas medianas, que también están en todas las quinielas de una posible consolidación: Unicaja, Liberbank, Kutxabank, Abanca e Ibercaja. Las dos primeras negociaron una fusión sin éxito el año pasado. Las fuentes consultadas creen que la mayor parte de estos bancos va a tener difícil seguir en solitario y no se descarta que alguna se vea forzada a consolidarse por parte del supervisor. En este caso, desde el entorno del Gobierno se ha visto siempre como una posibilidad que Bankia actúe como consolidador de las entidades débiles.

Todo apunta a que la crisis del covid-19 va a reducir drásticamente el número de sillas en la banca. Los grandes y los más hábiles serán los que mantengan un asiento. Comienza el juego.

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