ANÁLISIS EUROPEO

El BCE concluye su test del covid: la banca de la UE es sólida, con España entre los últimos

El supervisor europeo presentará la próxima semana su test de estrés interno sobre el covid, que concluye que los bancos europeos resistirán con solidez el impacto de la pandemia

Foto: Sede del BCE en Fráncfort. (EFE)
Sede del BCE en Fráncfort. (EFE)
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El Banco Central Europeo (BCE) ya tiene en sus manos los ansiados resultados de los test de estrés realizados a la banca para medir su capacidad de resistencia frente al covid-19, con una de cal y otra de arena para la banca española. La buena noticia es que el supervisor europeo anunciará la próxima semana que el sector financiero europeo tiene capacidad para aguantar con solidez la crisis provocada por la pandemia. La mala es que las entidades españolas salen por debajo de la media, según fuentes financieras consultadas por este medio. Otras fuentes añaden que la mala posición de los españoles es por la mala posición de partida en capital y en el resultado de solvencia tras el ejercicio, pero matizan que, en términos de impacto neto, salen mejor en la foto. Desde el BCE, no hicieron comentarios.

Las fuentes consultadas añaden que el supervisor ha descartado por el momento hacer públicas las cifras por países. Va a centrar el foco en dar el resultado europeo a nivel agregado, para transmitir confianza a los inversores en lugar de que se empiece a comparar quiénes salen mejor y peor.

El Mecanismo Único de Supervisión (MUS), el supervisor bancario del BCE, puso en marcha este análisis de vulnerabilidad a nivel interno tras la suspensión de los test de estrés de la EBA (Autoridad Bancaria Europea, por sus siglas en inglés). Esta última retrasó su examen a 2021 para no sobrecargar los equipos de los bancos en un momento tan complejo como el actual. Por ello, el BCE tampoco ha pedido colaboración a las entidades para su test, sino que lo ha hecho con los últimos balances disponibles.

Luis de Guindos, vicepresidente del BCE. (EFE)
Luis de Guindos, vicepresidente del BCE. (EFE)


Sobre ellos, ha aplicado distintos escenarios macroeconómicos: uno base, con las previsiones de caída de PIB que está manejando el supervisor, de entre el 8,7% y el 12,6%, y otro adverso, con proyecciones más severas, que podrían convertirse en realidad en el caso de que haya rebrote.

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, explicó hace un par de días la segunda clave de los test, junto a los escenarios macro: "A la hora de acreditar la resistencia de la banca europea a este 'shock', es básico el nivel de partida de capital, no es lo mismo empezar con un nivel del 6-7% [como en la anterior crisis] que con un nivel del 15%, eso hace que los bancos sean hoy más resistentes".

Doble pinza

La presión para los bancos españoles en estos test internos llega por partida doble: tienen la posición más débil de capital en la zona euro y el país es, junto a Italia, en el que está impactando más económicamente la pandemia.

Las fuentes consultadas señalan que son las entidades pequeñas y medianas las que salen más presionadas en el ejercicio del BCE, mientras que los grandes salen mejor parados. Los bancos desconocen de momento cómo salen en la foto, aunque podrían saberlo durante los próximos días en su diálogo con el supervisor. Para el mercado, esta será una de las preguntas clave durante las presentaciones de resultados que tendrán lugar en las próximas semanas.

Aunque no hubo test de estrés de la EBA, este organismo, liderado por el español José Manuel Campa, realizó un ejercicio de transparencia cuyas conclusiones se conocieron hace un mes: los bancos españoles llegan peor que los de otros países en capital y exposición a deuda soberana. Así, la solvencia se sitúa en el 11,9%, frente al 14,8% de media en Europa. Desde los bancos españoles, han aclarado en innumerables ocasiones que su capital es más bajo porque el modelo de negocio también lo es: es menos arriesgado que el de competidores europeos, algo que se ha venido reflejando en test de estrés anteriores, donde el impacto a las crisis era menor que el de otros países. La otra cara de la moneda de este ejercicio de la EBA es la rentabilidad, donde las entidades españoles están mejor que las de la UE, y la calidad de activos, que ha mejorado en gran medida en los últimos años.

El resultado del test del BCE podría ser un nuevo elemento de presión para que se aceleren las fusiones, un mensaje que han ido transmitiendo responsables del supervisor europeo como Andrea Enria o la EBA, y que cada vez reconocen más abiertamente como un escenario plausible las propias entidades.

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