RIESGO DE PRESCRIPCIÓN

Bancos y fondos tienen seis meses para localizar a cientos de miles de morosos

El recobro ha conseguido tres meses más por el covid para reclamar deudas impagadas entre 2005 y 2015. Si no se localiza al moroso antes de diciembre, se librará de pagar

Foto: Sede del Banco de España, en Madrid. (EFE)
Sede del Banco de España, en Madrid. (EFE)

Miles de morosos quedarán perdonados de sus deudas el próximo 27 de diciembre... salvo que los dueños de sus créditos den con ellos en los próximos seis meses y medio. Bancos, empresas de recobro y fondos internacionales llevan meses a la busca y captura de los clientes que impagaron créditos al consumo entre 2005 y 2015. Tienen que dar con ellos para interrumpir el plazo de prescripción del derecho de reclamar la deuda. En caso contrario, quedarán liberados de ella.

Este plazo ha quedado ampliado recientemente por el coronavirus. Los acreedores tenían inicialmente hasta el 7 de octubre de fecha límite, que ha pasado a ser el 27 de diciembre por el parón provocado por el estado de alarma.

Fuentes del sector consultadas por este medio señalan que hay cientos de miles e incluso millones de créditos afectados por esta regulación, que cambió el Gobierno de Mariano Rajoy en 2015. Hasta entonces, los acreedores tenían 15 años para reclamar judicialmente el pago de deudas impagadas. El Ejecutivo del PP recortó los plazos hasta los cinco años, para alinear los intereses de bancos y fondos con los de los deudores.

La medida, refrendada por el Tribunal Supremo, tenía tal impacto que se estableció un periodo transitorio. Los créditos morosos previos al año 2000 quedaron prescritos con la entrada en vigor de la modificación del artículo 1964 del Código Civil. A los fallidos concedidos entre 2000 y 2005, se les mantuvo el periodo previo, de 15 años de prescripción. Y a los posteriores a 2005 se les dio un periodo transitorio, que es el que ha sido ahora ampliado.

Las deudas de la crisis

Coincide que el periodo 2005-2015, cuyas deudas prescriben pronto, fue el de mayor incremento de la morosidad en la banca, por la crisis financiera y económica sufrida por el país.

Muchas de estas deudas, que fueron generadas en su mayoría por bancos y establecimientos financieros de crédito, han cambiado de manos, con las ventas de grandes carteras de préstamos a los fondos oportunistas, que son los que ahora tienen la urgencia de reclamar el dinero o dar por irrecuperable la deuda.

Para interrumpir el plazo, los bancos y fondos, que delegan estas gestiones en empresas de recobro, tienen distintas vías. La más efectiva es presentar la demanda y que esta sea admitida, lo que ataja el problema. En caso de que no sea posible o se prefiera seguir un tiempo más intentando recuperar la deuda por la vía amistosa, existe la opción de enviar un burofax o una carta certificada, pero necesita que se acredite 100% que el deudor ha recibido la información. Otras vías más en cuestión, que también se usan, son las llamadas telefónicas, los mensajes de texto y los correos electrónicos, pero necesitan respuesta y reconocimiento de la deuda.

Los fondos y bancos se están encontrando con muchos clientes con una deuda muy pequeña con los que no compensa presentar demandas o mandar un burofax. En esos casos, muchos morosos podrían librarse del crédito en diciembre.

El hecho de interrumpir el plazo no acaba con la problemática para los acreedores, ya que tienen un nuevo periodo legal en el que presentar la demanda, o esta prescribe definitivamente. No está claro si este plazo es de un año o de cinco, en función del abogado consultado.

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